─Fue algo que hizo Mayra ¿verdad? ─preguntó Mayra Palacios después de varios minutos sin decir nada. Sonaba demasiado segura.
Curiosamente sonó muy maternal al decirlo, aunque creo que esa no fue su intención.
Yo no le respondí, pero ambos ya sabíamos la respuesta.
Por mi cabeza pasaban muchas cosas que no lograba procesar, pero podía resumirlas todas en solo una pregunta ¿Por qué Mayra hizo lo que hizo? Estaba muy confundido ¿Ella lo tenía todo planeado? ¿Incluso desde meses antes? ¿Para esto venimos a Japón? Quería saberlo.
─¡Levántate Eliseo! ─Mayra se retiró de mí, y se levantó, sacándome de mis pensamientos.
Era la primera vez que la oía hablar de esa manera. Sonaba como un general ordenándole al soldado que saliera al combate.
Como permanecí hincado sin responderle, Mayra se volvió a agachar hasta que quedamos a la misma altura. Entonces tomó mi rostro con ambas manos y las acercó a ella.
Pensé que me iba a besar porque pude ver cómo se ruborizaba un poco, aunque luego volvió a la seriedad de antes.
─¿Qué pasa con esa actitud? ─exclamó─ Ese no es el Eliseo que conozco y del que me ena... enseñó a salir adelante. ¿Dónde está tu fuerza de voluntad, la que siempre usabas para hacerme a mí a salir adelante? No puedes dejar que algo como esto te derrote. Te conozco bien, sé cuánto has invertido en esa novela porque también la leí. Se todo lo que has plasmado en ella, tus sueños, tus sentimientos, tu alma. No puedes dejarla ir así de fácil.
─Pero yo...
─Si de verdad amas lo que te gusta hacer ─me dijo─ Lucha por ella... es decir, por la novela.
Estuve unos segundos reflexionando lo que Mayra me decía. Y entré en razón.
Normalmente era al revés. Yo, o a veces los demás chicos, eran los que siempre hacíamos entrar en razón a Mayra. Yo era el que la empujaba a hacer las cosas cuando ella no se atrevía ¿en qué momento los papeles se invirtieron?
Debería decir que me siento orgulloso de ella pero no es momento para eso.
─Cierto ─dije mientras me limpiaba los ojos y me ponía de pie─ No es momento para estar llorando. Tengo que recuperar mi novela.
Mayra también se levantó, tomó mis hombros y me dijo:
─Adelante, ve. Yo buscaré a esa traidora.
─Gracias Mayra ─le dije y al mismo tiempo me dio por abrazarla. Por mero impulso.
Podría haberme retractado pero me di cuenta muy tarde y hacerlo se hubiera visto peor.
Ella reaccionó al inicio sorprendida. Conociéndola sé que estaría roja como un tomate, pero no pareció quejarse, después me correspondió el abrazo.
Tenía demasiado tiempo que no la abrazaba, y se sentía tan bien. Realmente lo necesitaba. Y realmente quería que durara más tiempo así con ella.
─Ahora fue al revés ─murmuré─ Ahora fuiste tú la que me ayudó.
─Siempre haces cosas por mi ─me dijo─ Ahora me toca devolverte el favor.
Mayra entonces se retiró no sin antes levantarme el pulgar diciéndome que todo saldría bien.
Entonces tomé de nuevo el celular que había dejado caer y marqué al número de Reiko.
─Reiko ¿siguen cerca de las oficinas de Mika?
─Claro ─respondió la japonesa.
─¿Puedo pedirte un favor? ¿Puedes esperarme ahí? iré de inmediato, necesito que me ayudes a hablar con Mika.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Fiksi RemajaEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
