Capítulo 45: Jim

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Un poco impresionado de que lo hayan dejado pasar aparentemente fácil, Jim entró a aquella biblioteca y después de que la líder del grupo se alejara con los demás, se dedicó a analizar el lugar al que había llegado.

Tal y como él había adivinado antes, porque la misma chica se lo confirmó, estaba en un club de lectura y, efectivamente, era de literatura grafica japonesa.

Es decir manga.

Había escuchado muy poco de ese tipo de historietas cuando vivía en Canadá, estaba más familiarizado con las historias de superhéroes que estaban teniendo recientemente bastante aceptación en el cine.

Lo más parecido a manga que él había conocido fue una historieta creada por un compatriota suyo en el que un tipo que acababa de conocer a una misteriosa chica de pelo multicolor, tenía que enfrentarse a los siete exnovios malvados de ella.

Y eso, tan solo porque ambos formatos estaban a blanco y negro.

Más allá de eso no tenía idea de manga ni animación japonesa.

Lo primero que hizo fue tomar un manga al azar, el primero, el que más a la mano tuvo y sentarse en una de las bancas del lugar.

Pero todo era un truco, no estaba leyendo en realidad.

Mientras escuchaba un poco la plática de los demás chicos a lo lejos, imaginó que estarían bastante ocupados como para ponerle atención y decidió entonces moverse, usando aquel manga que había tomado como chivo expiatorio.

Con mucho cuidado y sin hacer ruido, Jim se deslizó a la parte de atrás de la iglesia y contempló entre otras cosas, la sala donde se proyectaba anime.

Vio el equipo moderno del que disponían, el canadiense se preguntó entonces porqué en un lugar tan pequeño tendrían un equipo de primera.

Viendo que aquel lugar no tenía más que un televisor de plasma, algunos reproductores de DVD y Blu-ray y algunos asientos, descartó la búsqueda de los documentos en ese lugar.

Para seguir engañándolos, según él, a ratos leía algunas páginas del manga que llevaba consigo.

Curiosamente mientras avanzaba en su búsqueda, leía cada vez más páginas del manga porque la historia terminó atrapándolo, pero no dejó de buscar los documentos.

Se movió discretamente hasta el fondo de la iglesia hasta llegar a las puertas corredizas de lo que la líder había llamado "prisión" y que daban a la pared curva de la parte posterior del edificio, ahí no había nada más que basura y un papel doblado que llamó su atención.

Lo levantó y lo leyó mentalmente, después de unos segundos, lo dobló de nuevo y lo tiró donde lo había encontrado mientras murmuraba al mirar el manga que llevaba:

─Creo que leer estas cosas hace daño.

Su búsqueda terminó muy rápido debido al espacio muy estrecho del lugar, así que decidió de inmediato volver a la biblioteca y pensar en otro posible lugar para buscar.

Y de paso, continuó leyendo el manga, al final, la historia lo envolvió tanto que decidió abandonar la búsqueda y concentrarse de lleno en la lectura.

Entonces oyó algunos gritos provenientes de la reunión de aquellos chicos, decidió acercarse un poco y escuchar de qué estaban hablando.

Quizá podría obtener una pista sobre la ubicación de los documentos.

Pero en lugar de eso, oyó todo lo que se planeaba hacer en el pueblo el fin de semana siguiente.

Él ya sabía de aquello, porque había visto los carteles pegados por todas partes, pero no se había detenido a leerlos.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora