Después de esperar a reunirnos en la base de SPEED, nos dirigimos a la hacienda guiados por Gibrán y los demás que saben dónde está.
Y a las diez de la noche nos reunimos en la famosa hacienda.
No se percibía en su totalidad por la oscuridad pero las ruinas de esa hacienda eran enormes, aunque más de la mitad ya estaban cubiertas de vegetación, por esa razón no podría decir cómo es.
Y eso también era porque que esa noche, había mas oscuridad de lo normal.
Casi todas las noches en Yatareni están despejadas y la luna ilumina todo el paisaje con una potencia casi como la del sol, pero esta noche, estaba nublado, no hacía mucho frio pero siento que la noche se presentó de ese modo para incitarnos más temor con esto de la prueba.
Según mi tía, hace más de 100 años había un rancho agrícola en esta hacienda, cultivaban muchas hortalizas y también tenían una granja, parece ser que fue muy prospera, no es raro que hubiera sido de los primeros lugares en ser barridos por la revolución.
Nosotros nos encontramos en un arco que daba paso a los terrenos de la hacienda, todavía colgaba un letrero hecho de hierro forjado que nombraba la hacienda: La Media Luna.
─¿La Media Luna? ─pregunté─ ¿De causalidad el dueño de la hacienda no mató al pueblo de hambre?
─¿De qué hablas? ─me preguntaron.
─No, nada ─dije─ Olvídenlo.
─Bien ─dijo Mayra Páez juntando las palmas de sus manos─ Todo lo que tienen que hacer es entrar, explorar todo el complejo y conseguir algo que pruebe que estuvieron ahí
─¿Cualquier cosa? ─preguntó la otra Mayra.
─Así es.
─Trae monedas de oro o joyas ─dijo Claudio.
─No creo que quede algo de eso aquí ─respondí─ Aunque no pierdo nada con buscar.
Pero tampoco serviría de mucho porque nadie trajo palas ni nada para escavar.
Los demás se quedaron esperando y la chica y yo entramos lentamente mientras iluminábamos el camino que teníamos delante con las lámparas.
Llegamos primero a un gran patio que estaba dentro de la hacienda, en otro momento quizá era usado para ir a pastar a los animales, pero ahora, parecía una selva, de modo que fue un poco difícil moverse por ahí.
─¿De verdad... no tienes miedo? ─me preguntó Mayra titubeando.
─Lo que siento ahora no es miedo ─respondí─ Es más como ansiedad, no creo en fantasmas ni esas coas, pero admito que estar aquí sí es algo inquietante.
─¿Por qué no tienes miedo?
─No lo sé ─contesté─ Supongo porque inconscientemente siempre le busco alguna explicación lógica a las cosas y eso me tranquiliza.
─¿Y si no la encontraras?
─¿Qué quieres decir?
─¿Si de verdad aquí hubiera algún fantasma o algo así?
Reflexioné por segundos lo que me dijo y le contesté:
─Supongo que, hasta cosas como esa podrían tener una explicación científica, pero seguramente estaré muy asustado en ese momento como para pensar en algo.
Después de cruzar por el área boscosa, finalmente entramos a la hacienda en sí.
Ahí comenzó la oscuridad total.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Ficção AdolescenteEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
