Capítulo 66: Cumpleaños otaku

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La minera canadiense, antes de retirarse de Yatareni, tuvo que pagar una fuerte indemnización de dinero, por daños al medio ambiente, y también por varias multas debido a la corrupción con que ejerció la gestión y construcción de la mina.

Ahora en aquel lugar sólo quedó un agujero enorme producto de las excavaciones.

Quizá más adelante lo conviertan en algún parque o algo así.

No estoy seguro de la cantidad de dinero que tuvieron que pagar, pero calculo que debió pasar de los 15 millones de pesos, considerando todo lo que pagaron.

Unos días después, el alcalde de Yatareni nos mandó llamar a toda la tropa de SPEED y nos reunimos a puerta cerrada en su oficina.

No se cómo se enteró, pero bueno, el pueblo es pequeño y las noticias vuelan.

Él sabe que fuimos nosotros los que encontramos los documentos en la hacienda y también los que los llevamos a Santa Miranda, salvando de esta manera el pueblo.

Aunque hubo más personas que nos apoyaron, creo que fuimos nosotros específicamente los que hicimos el trabajo como tal.

Estaba agradecido pero también se sentía mal de que fuéramos nosotros y no él los que resolvimos el problema.

Pero insistió en recompensarnos por lo que habíamos hecho, nos entregó a cada uno una tarjeta de crédito con una cierta cantidad de dinero, dijo que era parte de la indemnización de la mina, y que nos lo merecíamos, también dijo que la idea de darnos una recompensa no fue de él, sino de algunos vecinos que hablaron con él sugiriéndole aquello.

Aunque al inicio, como personas humildes y sencillas que somos, declinamos el regalo, pero después de que el alcalde insistiera, aceptamos el dinero.

Tuve la oportunidad de checar cuánto dinero había en la tarjeta de crédito, y casi me caigo de espaldas cuando vi un número de seis cifras.

Probablemente a todos nos dio la misma cantidad.

No sé qué voy a hacer con tanto dinero.

Pero creo que los demás sí.

Mayra Páez usó ese dinero para arreglar la iglesia y también para comprar los aparatos que nos habían robado antes, aunque de todos modos le quedaba bastante, y bueno, deporsí ella es de dinero.

Y yo, pues, solo se me ocurrió usar una pequeñísima parte del dinero para celebrar un cumpleaños, ocho días después de que la minera se fuera.

No era un cumpleaños cualquiera, aunque esa era su temática principal.

También celebrábamos el que hubiéramos tenido éxito al detener la mina y también estábamos estrenando las nuevas instalaciones.

O como lo dijo Gibrán, la tercera reforma de la base de SPEED.

A pesar de todo el dinero que teníamos, nuestra fiesta no fue tan ostentosa, era más como los cumpleaños que mi mamá me celebraba cuando era niño e invitaba a los tíos y primos.

Refrescos de sabor, algunos globos y serpentinas adornando por ahí, gelatinas, música de anime, bueno, esto último no lo hacían en mis fiestas, era algo original de nosotros.

Y no podía faltar un pastel de tres leches con interior de chocolate.

Y en la parte posterior, las palabras "Feliz cumpleaños Mayra Palacios" y dos velas, un 2 y un 1, formando el número 21, velas que cuando les soplabas y se apagaban, se volvían a encender solas.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora