Capítulo 69: Tiendas de ropa

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Es curioso cómo las cosas se dieron.

Hace ocho días Martina me pidió que la acompañara a Sayula a comprar su vestido para su fiesta de XV años.

Y hoy, después de la junta de SPEED, Mayra Palacios se me acercó y me pidió una petición muy parecida.

Me hizo recordar, que ella una vez me había dicho que ya sabía en qué gastaría su dinero.

Ella mencionó que quería comprarse ropa nueva, y quería que yo la acompañara a Sayula.

No recuerdo si lo dije o no, pero de todos modos la acompañaré porque me lo pidió.

Sobre todo porque, aunque todavía le cuesta trabajo tomar la iniciativa para hablar con la gente, creo que ya está mejorando en ese aspecto.

Además, también me da gusto que también vaya cambiando su estilo de ropa, que ya no use tan seguido los vestidos estilo victoriano.

Puede que haya sido por las circunstancias y ella hubiera hecho ese cambio por obligación, pero después de unos días, pareció agradarle.

Por algo quiere comprarse ropa nueva.

Y es que verla vestida de diferente manera a la que estoy acostumbrado, es un poco gratificante para mí porque me está demostrando que está saliendo delante de su timidez y todo lo que tiene.

Aunque sus vestidos todavía predomina el color negro, creo que es un avance que ya usted otro tipo de ropa.

Y ahora que quiere comprarse aún más ropa, pues que mejor.

Se siente como si me sintiera orgulloso de que una hija mía hubiera aprobado la escuela con la calificación más alta.

Curiosamente, cuando le dije que la acompañaría, sonrió al igual que lo hizo la loli ocho días antes.

Pero en fin, al día siguiente, nos levantamos un poco más temprano de lo usual, y esperamos en la parada, el camión que nos llevaría a Sayula.

Mayra Palacios no dijo nada más allá del saludo, y cuando le quise hacer la plática, preguntándole, que tipo de ropa le gustaría comprarse, solo me dio respuestas cortantes.

No quise insistir, quizá el mero hecho de haberme invitado a acompañarla era mucho para ella.

Me acordé entonces que la semana pasada, con Martina, yo iba un poco más desarreglado, y ella estaba muy bien vestida como si fuera a una cita.

Ahora la situación era al revés, era Mayra la que venía un poco desaliñada, y era yo el que se arregló como su fuera a una cita.

Pero aclaro que no me arreglé de ese modo sabiendo que saldría con la chica, fue solo porque hace ocho días no estaba tan presentable y una niña de 14 años me demostró que es más ordenada que yo.

Creo que eso me caló un poco y creo que fue la razón por la cual decidí arreglarme más de lo normal.

Pero Mayra no lo hizo, y no creo que se le hubiera ocurrido, aun si esto fuera una cita verdadera.

Tomamos el camión, el cual venía muy vacío y nos sentamos, ella en la ventanilla y yo a su lado.

Justo en ese momento, aunque no hacia frio, comenzó una pequeña llovizna.

Los vidrios del autobús comenzaron a empañarse y a ratos, la chica los limpiaba para poder ver el exterior.

De tantas veces que hizo aquello, la manga de su vestido comenzó a mojarse.

Pero a ella no parecía importarle, seguía viendo el mundo exterior, e incluso parecía que yo no estaba presente.

Ella no me hacia la plática porque todavía era algo tímida y yo no le hacia la plática porque no sabía qué hablar con una chica como ella.

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora