Después de admirar a la quinceañera por un rato más de lo normal, todos nos dirigimos hacia la iglesia del centro del pueblo, donde se oficiaría la misa.
Al inicio, éramos alrededor de 30 personas las ahí reunidas, pero permanecieron en la casa alrededor de 10.
Cuando llegamos a la iglesia, mucha gente, más invitados se nos habían unido.
Éramos poco más de 50.
Por lo que sé, los abuelos de Martina invitaron a unas 120 personas.
Comparado con la población del pueblo, era una cantidad significativamente grande, aunque también había invitados de otros pueblos.
Todos esperábamos a la salida de la iglesia, al sacerdote.
Y cuando este apareció, dio algunas palabras de bienvenida a todos los invitados y acto seguido, ingresamos al recinto.
Es curioso, porque esa fue la primera vez desde que llegué al pueblo en la que la iglesia estaba a menos de la mitad de su capacidad.
Eso fue porque fue una misa especial, era por los XV de Martina y solo estaban los invitados, de manera que no llenaron la iglesia.
La quinceañera y los chambelanes, nos sentamos hasta adelante, en una banca especial para nosotros.
Atrás estaban los abuelos de Martina y sus padrinos.
Y más atrás estaban los miembros de SPEED, y también los de Nipponkenkyo.
Y hasta atrás, mis tíos, los parientes de los chicos, y el resto del pueblo.
El sacerdote tomó su lugar en el altar y comenzó a oficiar la misa.
Siendo una misa especial, resultó ser aún más corta de lo normal, quizá porque, como siempre acompaño a mi tía a las misas dominicales, me había acostumbrado ya a que siempre eran muy largas.
Aun así, cuando acabó, todavía permanecimos mucho rato adentro, porque había muchos invitados que se tomaron fotos con nosotros.
Pero tuvimos que irnos de inmediato, porque nosotros teníamos que ir a un foto estudio para que nos tomaran las fotos, por decirlo así, "oficiales"
Llegamos en pocos minutos y nos tomaron distintas fotos, algunas individuales, otras en grupo.
Estas fotos más adelante las mandarían a enmarcar.
Lo que no me esperaba fue que al final, el fotógrafo nos dijo que nos regalaría una foto en la cual podríamos salir como nosotros quisiéramos.
Todavía no sé cómo fue que Martina logró convencernos, de que en esa foto, todos posáramos como normalmente lo suele hacer Gibrán.
Me dio pena en ese momento, pero después, cuando vi la foto, se sentía un poco épico.
A lo mejor por eso Gibrán siempre hace ese tipo de cosas.
Salimos del estudio en dirección a la casa de Martina.
Para entonces ya todos los invitados estaban reunidos, esperándonos.
Nada más entrar, sonó la música de un mariachi que habían contratado, y que comenzó a cantar las mañanitas, al tiempo que nos arrojaban confeti.
Pasamos y tomamos nuestro lugar en una mesa central desde la que era posible ver todo el panorama de la fiesta.
Las demás mesas estaban distribuidas a los lados dejando el centro como pista de baile.
También había otras mesas, con algunos dulces a manera de buffet para que la gente tomara lo que quisiera.
ESTÁS LEYENDO
Yatareni (PRIMERA VERSION)
Teen FictionEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
