Capítulo 151: Una última vez

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Todavía cuando Mayra y yo nos alejábamos de aquel lugar, se me ocurrió dar un último vistazo a la vieja iglesia. Posiblemente no la volvería a ver jamás de modo que quería grabar en mi memoria una última imagen. Poco a poco, desde mi punto de vista, la edificación se iba escondiendo entre toda la vegetación del cerro, hasta que finalmente desapareció. Y eso fue todo.

De regreso a donde me hallaba, noté que Mayra se sobaba la mejilla donde minutos antes le había dado aquel tremendo golpe.

─Por cierto ─me disculpé─ Perdón por el golpe que te di. Creo que estaba bastante exaltado y...

─No te preocupes ─respondió sonriendo─ Creo que me lo merecía. Además, lo que pasó después, hizo que valiera la pena.

La lluvia disminuyó su potencia y ahora era solo una ligera llovizna. Mayra y yo seguíamos caminando tomados de la mano, ahora por la calles de Yatareni.

Podría preguntar si oficialmente éramos novios pero pensé que no sería buena idea. Sinceramente no había necesidad de hacerlo oficial. Por otro lado, no tendría mucho caso entablar una relación que únicamente duraría una hora a lo sumo.

No nos dirigíamos la palabra pero realmente disfrutábamos caminar por las calles del pueblo tomados de la mano. Creo que los habitantes de este lugar se sorprenderían de ver que aquella loca de los vestidos y la capa roja por fin consiguió novio.

En un momento, simplemente se me ocurrió preguntarle:

─¿Por qué sonríes tanto?

─Porque me amas ─respondió sin dejar de sonreír.

─Qué curioso ─exclamé─ Igual yo sonreía por lo mismo.

Entonces se detuvo y me besó en la mejilla de na manera muy tierna.

Todo eso que estábamos haciendo era difícil de creer, pero no porque creyera que no había posibilidades de que pasara. Mi sorpresa era más porque, sabíamos perfectamente, por lo menos yo, que aquella forma tan melosa de comportamos era en verdad estúpida, pero se sentía bonito hacerlo de todos modos.

Todavía estuvimos diciéndonos un montón de cosas cursis entre los dos. Estúpido amor.

─Al final ─murmuró Mayra─ Creo que el amuleto si funcionó.

─¿Cuál amuleto? ─pregunté.

─El que te di en Japón ─respondió.

─Ahh es verdad ─comenté─ Era para eso entonces.

Y agregué:

─¿Quieres que vayamos de nuevo? ¿Solo tú y yo?

─¿A dónde?

─A Japón.

─¿Aun tienes dinero?

─Claro ─respondí─ Ya no me queda mucho de lo que nos dieron cuando fue lo de la mina, pero Mika me dio una compensación económica por lo de mi novela.

─Me agradaría mucho ─sonrió─ Claro, después de que termine mi carrera y tenga un trabajo estable. Pero no me gustaría que te murieras de nuevo ─y apretó mi mano con fuerza─ Si te pasara algo, no sé qué haría, me moriría.

─Hablando de eso ─pregunté─ Todavía no lo puedo creer ¿Realmente estuve muerto 117 segundos?

─Si ─respondió Mayra─ El doctor nos dio la noticia y yo lloré hasta que lograron revivirte, así que cuando reviviste sentí que mis lágrimas no sirvieron para nada y me avergoncé mucho, pero estaba muy feliz ¿Por qué lo preguntas?

Yatareni (PRIMERA VERSION)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora