Durante todo el camino hacia el sitio donde tomaríamos el transporte público, estuvimos conversando con Reiko.
Entre otras cosas, hablamos sobre nuestras respectivas naciones, nuestras culturas y las costumbres de cada uno. De cierto modo ella se asombraba con las cosas que nosotros le contábamos de nuestra cultura, y también nosotros nos asombrábamos cuando ella nos contaba sus costumbres.
Lo curioso de todo el asunto, es que, tanto a Reiko, como a mí, se nos hizo extraño, muchas de las cosas que Mayra, Gibrán y los demás chicos decían, y esto era porque, toda su vida, ellos habían vivido en lugares rurales como Yatareni. Son cosas muy distintas a lugares donde yo me crie como la ciudad. Realmente me sorprendió el hecho de que, aunque ya pasaron seis meses desde que vivo con ellos, todavía hay muchos aspectos que desconozco y que me sorprenden.
Nosotros pertenecemos a la misma nación, pero, hasta en un solo país suele haber grandes diferencias en el modo de vida.
Y pienso que, de algún modo, ya que ambos vivíamos en áreas urbanas, yo era el que más podía entenderse con Reiko.
Otro de los temas que tocamos, fue nuestra afición al manga y al anime, aunque, en el caso de ellos, lo decían con algo de orgullo.
Considerando lo que hace unos momentos nos dijo Reiko, no sé si habrá sido buena idea.
También tocamos el tema de nuestra Sociedad fundada en una iglesia abandonada, nuestras reuniones y también sobre la empresa de animación que tiene Mayra Páez y que produjeron un intento rudimentario de anime.
La japonesa solo se mostraba impresionada de que un aspecto que identifica su cultura, esté presente en lugares tan remotos y que inspire cosas como estas.
De nueva cuenta, gracias a esas platicas tan interesantes, no nos percatamos cuando llegamos a la estación.
No sé si sea correcto llamarlo metro así como el de mi ciudad pero, creo que lo llamaré así por comodidad.
Porque aunque también sea un sistema de transporte subterráneo, aquí las cosas funcionan de una manera un poco distinta.
Para empezar, el mapa de la red de transporte de Tokio era un verdadero laberinto, y para nosotros era más complejo interpretarlo porque estaba en otro idioma. Las pocas palabras en inglés no nos ayudaban mucho.
Conforme íbamos entrando a la terminal, Reiko nos explicaba un poco sobre todo lo que tendríamos que hacer en caso de que tuviéramos la necesidad de movernos nosotros solos por esta red.
La verdad es que no recuerdo mucho acerca de su explicación, o no puse atención, quién sabe. Recuerdo algo acerca de que el sistema de trenes aquí es operado por tres compañías distintas y que hay diferencias en los precios y las rutas de cada una. Asimismo también hay algo parecido a máquinas expendedoras en las que las personas compran su boleto, o billete de entrada.
Luego, con ayuda de Reiko, Mayra compró unas entradas llamadas Japan Rail Pass que son específicamente para turistas. Al parecer, con tan solo mostrar estos pases es suficiente para que nos dejen pasar sin tanto embrollo. Y al parecer, también son válidas para todos los días que estemos aquí.
Qué bien que compramos estos pases porque la explicación de Reiko se me hizo demasiado confusa. Ojalá pueda acompañarnos todos los días pero si de verdad va a la escuela...
Después de todo eso, llegamos a los andenes donde tomaríamos los trenes.
Como dije antes, nosotros no teníamos ni la más remota idea de dónde movernos, por lo que, la ayuda de Reiko era por demás, imprescindible.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Novela JuvenilEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
