Fue inesperado para todos.
La madre de Martina dejó de insistir con llevarse a su hija del pueblo.
Y eso fue porque, fue la propia niña la que tomó la decisión de irse.
Al inicio los chicos y yo pensamos que era una mentira de su madre, pero de verdad, cuando ella lo mencionó frente a todos, cuando fue ella la que dijo esas palabras de su boca, no lo podíamos creer.
La niña que había llegado hasta el extremo de pedirme matrimonio con tal de no irse del pueblo, ahora, de buenas a primeras cambiaba de opinión y comentaba que irse del pueblo era lo mejor.
Más adelante, cuando estábamos todos en casa de Martina, ayudándole a hacer las maletas nos dio una explicación un poco más profunda de lo que quería decir:
─Cuando dije que me iría porque era lo mejor, no me refería a que quería dejar de verlos chicos ─dijo─ Yo los quiero mucho, pero creo que necesito un tiempo para superar lo de mi abue.
─¿De verdad estás bien con eso? ─le preguntó Mayra Páez─ ¿Dejarás sola a tu abuela?
─Mi mamá dijo que le enviará cada mes dinero para que se mantenga ─respondió─ Y me prometió que cuando haga algunas mejoras a su casa, la traerá a vivir con nosotros.
─¿Y qué pasará con esta casa entonces?
La niña tardó en responder:
─No lo sé.
A mi parecer, y creo que al de los demás, Martina había madurado bastante, pero no pude sentir su argumento muy sólido que digamos.
Creo que ya no nos causaba ternura así como antes, había crecido, no solo físicamente.
Supongo que fue por algo de los XV años, aunque creo que es más por las cosas que dice.
Ya no parecía tan loli.
Por otro lado, la madre de la niña pensaba eso mismo, que según Martina había sentado cabeza y por fin se dio cuenta de que irse del pueblo era lo mejor.
¿De verdad no la estaba obligando?
Por la manera en la que las dos hablaban, entendimos que ella no la convenció.
Me pregunto qué habrá pasado para que la niña cambiara de opinión, no me creo del todo eso de que quiere superar lo de su abuelo pero preferí no decir nada.
Pero en fin, si al final era su decisión, tampoco es que quisiéramos obligarla a que se quedara aquí.
Pero eso sí, la Sociedad no iba a ser lo mismo sin ella.
Al día siguiente, todos nos reunimos en la parada de autobuses del pueblo.
Acompañamos a la niña para despedirla.
Todavía hasta ese momento llegué a creer que la niña se arrepentiría y terminaría quedándose
Pero la vi muy decidida.
Uno por uno, fuimos dándole un abrazo, deseándole lo mejor y también le dimos algunos regalos.
Mayra permitió que la niña tomara algunos mangas y animes de la biblioteca para que se los llevara gratis.
Los demás también le dieron cosas relacionadas al anime.
Cuando Mayra Palacios se despidió de la niña y la abrazó, noté que Martina le murmuraba algo, provocando que la chica se sonrojara.
Después de eso se mantuvo un poco alejada del grupo.
Yo también le di un regalo, aunque creo que yo fui más creativo.
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Yatareni (PRIMERA VERSION)
Teen FictionEliseo es un egresado de la carrera de arquitectura que, contra sus propios deseos, tiene que mudarse a un remoto pueblito campestre mexicano llamado Yatareni, para trabajar como dibujante arquitecto, así que llega con la idea de que su estancia en...
