RESENTIDO

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Habían pasado ya los quince días de suspensión que le habían dado a Jin como castigo, a decir verdad no pensé que haría tanta falta en el centro, pero al contrario. El ambiente sin él no se sentía igual, parecía ser pesado y poco optimista. Extrañaba escuchar su risa tan particular y característica resonar en los pasillos.

Al fin volvería y yo estaba feliz, en esos quince días había tenido visitas de JiMin, siempre vistiendo una camisa de cuello alto (de tortuga) para ocultar las marcas que Taehyung me había dejado el día de la borrachera, hasta que por fin desaparecieron por completo.

Me sentía sumamente culpable por haberle sido infiel, pero estaba decidido a que no se volviera a repetir jamás. Además me consolaba a mí mismo pensando en que aún no eramos novios, yo le dije que lo intentaríamos de nuevo cuando yo fuera dado de alta. Así que técnicamente no eramos novios. Vaya consuelo estúpido ¿verdad?

Cuando JiMin apareció me trajo un regalo, un peluche gigante de Kumamon y una carta hecha a mano por él mismo. Ese tipo de detalles del menor hacia mí, hacían que recordara que aún era inocente y tierno, eso me enamoraba.

Inevitablemente le pregunté sobre aquel día, y el porque de no haberlo encontrado en su casa, me dijo que su tía estaba muy enferma y había ido al hospital a cuidarla, me enseñó algunas fotos con ella y asunto cerrado

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Inevitablemente le pregunté sobre aquel día, y el porque de no haberlo encontrado en su casa, me dijo que su tía estaba muy enferma y había ido al hospital a cuidarla, me enseñó algunas fotos con ella y asunto cerrado.

Todo iba relativamente bien pero aún tenía esas ganas de una confrontación ya que esos sueños aunque cada vez menos frecuentes, todavía seguían ahí rondando en mi cerebro y haciendo ruido, un ruido tal que me impedía dormir y pensar. Quería y necesitaba ver a mi padre, y ese día casi como si lo hubiera invocado por fin apareció.

—Hijo ¿Como estás? Tienes un mejor semblante que la última vez.

—Si así es. Me siento mejor pero... hay una cosa que me está dando vueltas en la cabeza.

— Dímelo, sabes que puedes decirme lo que sea.

— Bueno... — No sabía como decirlo, ese era un tema delicado y no estaba seguro si sería correcto solamente soltarlo de golpe. — Hablé con el doctor Namjoon. —

— Ajá...

— Él me contó... me lo contó... lo sé todo sobre mi situación.

— ¿Tu situación? Lo siento hijo ¿podrías ser más claro? No estoy entendiendo nada.

— Que tú... bueno que ustedes... que yo... — Mierda. Quería solo decirlo y ya pero la lengua no me respondía. — ¡Que soy adoptado! ¡Carajo! — Grité para expulsar las palabras que tenía atoradas en la garganta. Me di cuenta que varias personas me miraban después de gritar, sólo agaché la cabeza. —

— Vaya... así que... ¿ya lo sabes?... Sabía que éste día tendría que llegar, pues hijo tú eras tan pequeño y vulnerable, habías pasado por tantas cosas a tu corta edad que nosotros...

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