Un Juego Peligroso
Estar sentada sobre aquella incómoda silla no era la peor cosa que me podía pasar ese día. La peor era estar desnuda, sin un lugar donde esconder el escalofrío que me recorría, un escalofrío de excitación a medida que pasaban los minutos. ¿Qué era lo que Harry tenía en mente con este juego?
No tuve que esperar mucho por una respuesta. La puerta se abrió y Harry entró, y un segundo después, lo siguió Niall, quien no perdió la oportunidad de recorrer mi cuerpo con la mirada, de pies a cabeza. Al instante, crucé mis piernas y las apreté con fuerza, como si eso pudiera contener la marea de deseo. Si volvía a mirarme de esa manera, sabía que podría correrme en cualquier momento.
—Amor, espero que no te moleste que Niall se nos una hoy.
Negué rápidamente con la cabeza, intentando mantenerme tranquila y regalarles una sonrisa. Pero cuando Niall tomó otra silla y la usó para apoyarse y mirarme fijamente, supe que las cosas iban a tornarse demasiado calientes.
—Me comentó Harry que no tienen problema en compartir.
Asentí, y un momento de silencio se extendió entre nosotros. Fue entonces que Niall se movió.
—Harry, ven —dijo, y con una naturalidad que me dejó sin aliento, tiró de su camisa para luego comerle la boca.
Jadeé, removiéndome en mi asiento, buscando aplacar mi propia calentura. No solo tenía a dos hombres increíblemente guapos en la habitación, sino que también, querían, como yo, entregarse al placer.
—Ahora que tengo la confirmación de ambos, creo que es momento de que me den mi regalo de bienvenida.
Con una sonrisa que no me llegaba a los ojos, Niall se acomodó mejor en la silla. Bajó su pantalón y dejó al descubierto su prominente polla, la cual no tenía nada que envidiarle a la de mi marido.
—Harry, arrodíllate. Chuparás mi polla hasta que tu mujer tenga su primer orgasmo para mí.
Me quedé inmóvil, observando. Nunca lo hubiera imaginado. Harry, el dominante en nuestra cama, ahora estaba sometido. Y la visión de mi esposo obedeciendo a otro hombre, arrodillándose ante él, me provocó un escalofrío de excitación pura. Con una mano, Harry acarició la polla de Niall, y luego, con la reverencia de un devoto, la besó y la envolvió con sus labios. Mi corazón latió con tanta fuerza que pensé que saldría de mi pecho. Era un espectáculo tan oscuro y hermoso que no podía apartar la mirada.
—Lo hacés muy bien, bebé. Sigue así —gimió Niall, concentrándose por un momento en las sensaciones placenteras que recorrían su cuerpo. —Ahora, Anna, quiero que abras tus preciosas piernas y me muestres tu coño, ese coño que pronto follaré hasta el cansancio y llenaré con mi semen una y otra vez.
Un escalofrío recorrió mi espalda y, temblando, hice lo que me pidió. Corrí mis dedos por mis labios vaginales y le mostré mi centro húmedo y palpitante.
—Te ves preciosa, amor —me halagó, antes de gemir por el buen trabajo que estaba haciendo Harry con su garganta. —Ahora, necesito que te toques, cariño. He estado noches enteras imaginando cómo sería. No me lo niegues ahora, por favor.
Me sorprendió su confesión. Le regalé una tímida sonrisa antes de concentrarme en mi placer y en darle un jodido y ardiente espectáculo. Adentré dos de mis dedos en mi centro, suspiré y tiré mi cabeza hacia atrás, antes de llevar mi otra mano hacia mis pezones y pellizcarlos un par de veces. Mi cuerpo poco a poco iba siendo receptivo a mis caricias, pero sabía que faltaba algo más para que mi orgasmo explotara. Volviéndolo a mirar, seguí masturbándome un poco más, para luego abrir uno de los cajones que tenía en el armario y sacar el dildo que me regaló mi marido. Recién ahí entendí por qué Harry me había colocado en ese extremo.
—¿Qué es eso, amor? ¿Lo vas a utilizar en tu bonito coño? —Niall sonaba tan ansioso como yo.
Asintiendo, lo posicioné en la silla y, centímetro a centímetro, me fui hundiendo en él, bajo su atenta mirada.
—Eres tan receptiva, querida. Veremos si dentro de unos días lo eres también con mi polla —gruñó.
Agarró con una de sus manos el cabello de Harry y comenzó a embestir su boca duramente. Seguramente, Harry conocería lo que era el dolor de mandíbula pronto.
—Estoy tan cerca, Hazz. Solo un poco más y me correré.
Deseando hacerlo a la par, comencé a saltar repetidas veces sobre el dildo, como si se me fuera la vida en ello. Y cuando menos lo esperé, todo el placer contenido explotó en mi cara. Entre aquel espiral de deseo, pude vislumbrar gratamente cómo Niall se corría estrepitosamente en la garganta de Harry, para luego manchar con los últimos chorros sus labios hinchados.
—Perfecto, totalmente perfecto, señor y señora Styles —dijo Niall, antes de quitarse la demás ropa y quedar finalmente desnudo frente a nuestros ojos. —Ahora, soy absolutamente suyo.
Un Nuevo Orden
Sin esperar mucho, Harry, que parecía estar recuperado, se levantó. Con una simple mirada, hizo que Niall se postrara a sus pies, mientras él se tomaba con parsimonia la tarea de desvestirse. Una vez lo hizo, su pene hinchado, rojo y a punto de explotar quedó a la vista. Hice el intento de levantarme, pero él, con una seña, me dijo que no.
—Quédate donde estás. Vos necesitás urgentemente un poco de limpieza y yo, alguien con quien desquitarme. Y ya tengo el candidato perfecto, amor.
Acercándose a Niall, tomó una diminuta correa que tenía en su cuello, la cual no había visto con anterioridad, y lo acercó hasta donde me encontraba.
—Querido Niall, es hora de demostrar tus habilidades con la lengua y manos, mientras yo te mostraré las mías, con mi polla.
Entendiendo a qué se refería, me sentí nuevamente preparada para un nuevo orgasmo o varios. La mirada oscura de Niall recayó sobre mi coño, que todavía tenía el dildo, y el cual ya comenzaba a apretar con mis propias paredes.
—Acércate, cielo. Todavía no muerdo —dije, antes de sentir la mano de mi marido en su trasero dándole un golpe, en forma de advertencia.
Moviéndome un poco más sobre el borde de la silla, extendí mis piernas y le mostré el caos que tenía allí. Restos de mis fluidos y de los de Harry se mezclaban ahora con los de mi nueva excitación. Cuando menos lo esperé, la lengua de Niall comenzó a barrer y a chupar con esmero todo lo que le daba. La sensación de placer fue tan superior que dejé que me hiciera lo que quisiera. Aprovechándose de eso, tomó un poco de mi propia humedad y la esparció en mi ano. Poco después, con dos de sus dedos en él y su lengua sobre mi clítoris, me sentí completamente en el cielo.
—Sigue así, cariño. Se siente tan bien —logré decir, ni bien comenzó a mover también el dildo en mi interior, lo cual potenció todas las sensaciones. Y en medio de ese delirio, me dije que había tomado una excelente decisión a la hora de elegirlo como otro compañero más.
—Veo que estás haciendo un excelente trabajo con mi mujer, Niall. Veremos si también lo hacés con tu cuerpo —la voz de Harry sonaba áspera y controladora.
Observé cómo su mandíbula se tensionó cuando penetró por primera vez a Niall. Solo esa acción bastó para que tuviera mi segundo orgasmo, el cual mi nuevo hombre bebió ávidamente.
—Sigue chupando, Niall, quiero que tu boca se entumezca de darle tanto placer a Anna.
Tomando su cabello, aprovechó para darle unas fuertes embestidas, mientras lo obligaba a mantener su boca sobre mi coño. Poco después, Harry me dijo que me levantara y dejara el dildo, lleno de mis fluidos, a disposición de Niall, que no tardó en chuparlos.
—Mira bien esa polla, cariño, porque es la misma que ahora te está llenando hasta el último centímetro y que pronto descargará en tu interior mucho más de lo que vos me hiciste tragar —dijo, sujetando nuevamente su cabello. Dio unas arremetidas más, y mientras Niall salpicaba el suelo con su semen, Harry le susurró al oído: —Recuerda muy bien quiénes mandan desde ahora en esta habitación.
Con eso, golpeó un par de veces más su perineo con sus testículos y lo colmó de su esperma caliente y grumoso. Verlos así, entregados, y con la prueba de su excitación bajando por sus muslos, supe que debía tener prontamente el pene de Niall, o mejor aún, el de los dos. Ya no había vuelta atrás. La triada se había formado, y yo estaba en el centro de ella, deseando más.
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One Shots H. S. (+18)
Hayran KurguHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
