15.

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Luego de dos semanas, junto a Harry habíamos decidido viajar a Irlanda para visitar a Niall, que no volvería a Inglaterra hasta fin de mes.
Y esa noche, luego de pasar un momento muy agradable en su piscina climatizada, decidimos salir a un bar irlandés exclusivo, que pedía estrictamente el uso de máscaras y de vestimentas negras, frente a los demás, en tanto no se hiciera otro tipos de actividades, como por ejemplo, tener sexo frente a un determinado público.
Al principio, la idea no me había gustado mucho, pero luego de meditarlo un poco, decidí aceptarlo. Quería una experiencia nueva y sin duda, esto lo iba a ser.
Bajando del auto junto a mi marido, Niall se lo dio a otra persona para que se encargara de estacionarlo, y viniendo hacia nosotros, decidimos acercarnos hacia la larga cola que ya había en ese lugar. A un costado de la puerta de entrada, nos esperaba Louis, quien demostró más confianza en nuestra presencia, pese a que no nos habíamos visto desde la última vez en que Niall lo llevó y terminé follándolo.
Una vez que estuvimos los cuatro juntos, este entregó una invitación dorada al guardia y este nos permitió entrar rápidamente. Así, en cuestión de segundos, nos encontrábamos rodeados de personas que vestían de la misma manera y que bebían y conversaban como en cualquier lugar.
Yendo por una copa, traté de mantener mi mirada en los tres hombres que podían prender fuego a mi cuerpo con una sola caricia. Sintiendo crecer una pequeña sonrisa traviesa en mis labios, busqué calmarme y no arruinar la sorpresa que tenía bajo mi larga túnica, la cual cubría totalmente mi cuerpo.
Poco después, con un poco de alcohol en sangre, besé a Harry con impaciencia. Quería acción y todo a nuestro alrededor parecía demasiado tranquilo para ello.
-Ya es hora-. Dijo Niall antes de guiarnos hacia una de las puertas rojas que se extendían a lo largo de un pasillo interminable, para abrir una de ella, la cual destilaba una luz verde por debajo de su ranura, a diferencia de las demás. Entrando a una habitación con una tenue iluminación, este se acercó hacia una cortina roja, oscura y pesada, y dándonos una rápida mirada, la abrió para mostrarnos lo que había detrás de ella. Es poco decir que me llevé una gran sorpresa al encontrarme detrás de un vidrio transparente y seguramente oscuro del otro lado, a unas cuantas personas teniendo una orgía. Mirando a Niall, este solo atinó a apretar unos botones que cambiaron la luz que salía por debajo de la puerta a una roja y que permitieron que escucháramos lo que estaba sucediendo en el interior de la otra habitación.
Sintiendo cómo me excitaba, crucé mis piernas y ejercí un poco de presión con ellas para aliviar el deseo que ya corría por mis venas. Poco después, dejé que Harry besara mi cuello y frotara mis pechos por encima de la capa, pero cuando quiso desatarla, se lo impedí.
-Hay una sola condición para que ustedes vean lo que llevo debajo de esta túnica y es que los tres me penetren frente a los demás-. Mirando a Niall, esperé su respuesta afirmativa, y cuando lo obtuve, no dudé en acercarme y besarlo. Pero lo que seguramente les sorprendió fue que hiciera lo mismo con Louis, que solo logró dedicarme una sonrisa tímida.
-Bien. Es nuestro turno-. Escuché que dijo Niall, en tanto yo me encargaba de tranquilizar a Louis, quien se sentía un poco cohibido, por haber ejercido siempre el rol de sumiso. Explicándole que debía hacer lo mismo que ellos, este asintió. Besando de nuevo sus labios, le sonreí antes de tomar su mano y guiarlo hacia Niall y Harry, que me dirigieron una mirada inquisitiva.
Tiempo después, los cuatros estábamos en el centro de la habitación. Girando sobre mis pies, me encontré rodeada de varios rectángulos negros distribuidos a lo largo de esta, pero centrándome de nuevo en mis hombres, vi cómo se quitaban sus túnicas, para quedar solo en boxer, y poco después, desnudos.
Viendo con atención el grosor de cada una de sus pollas y cómo iban ganando tamaño a medida que pasaban sus dedos por ellas, desaté lentamente la fina soga de mi cuello para llamar su atención. Regalándoles una sonrisa pícara, desprendí los últimos abrojos y dejé que la tela negra se resbalara por mis hombros y cayera a mis pies. No conforme con ello, con el mayor gesto de inocencia posible, sabiendo la reacción que causaría en ellos, levanté una de mis piernas sobre una silla para acomodarme el elástico de mis medias blancas, las cuales hacían juego con el resto de la lencería, que incluía un corsé que levantaba mis pechos aún más, una diminuta tanga, que dejaba entrever más de lo que debía, y una par de ligues que se unían a las medias, y que completaban el conjunto.
-Eres una niña mala-. Me susurró al oído Niall, poco después, para golpear con fuerza una de mis nalgas. Dando un brinco a causa de ello, este aprovechó para tomar asiento y acomodarme de tal sentido que mi trasero quedaba a merced de sus manos.- Ahora vas a saber qué les sucede a las niñas malas-. Pasando sus dedos traviesos por mi entrada todavía cubierta por la tela de mi braga, levantó su mano para darme unas cuantas nalgadas que me pusieron más sensible al dolor y a su vez al deseo, por lo que cuando bajó mi ropa íntima y metió su dedo medio en mi ano, toda molestia dejó de importarme y varios gemidos abandonaron mi boca para escucharse nitidamente en aquel lugar. Disfrutando de su primer dedo, también lo hice con el segundo y con el tercero, pero luego, sintiendo cómo su pene ejercía presión sobre mi estómago, le rogué que me permitiera chupársela. - ¿Por qué debería darte tal privilegio, cuando eres muy traviesa y provocativa?-. Me preguntó, siguiendo con el vaivén delicioso y perezoso de sus dedos.
-Porque extraño sentirme llena de tu semen-. Respondí, a punto de alcanzar mi primer orgasmo con solo un par de dedos en mi trasero.
-Si me das este orgasmo, tal vez considere tu...-. Agarrándome a su pierna izquierda con mis dedos, me dejé llevar por las convulsiones de mi primera venida, y sin detenerme a pensar en cómo se vería mi vagina, ahora inundada de mi corrida, me quedé quieta, hasta que Niall me permitió arrodillarme.- Eres preciosa... y ya solo puedo contar los minutos para poder follarte-. Acercando su polla a mi boca, no dudé en tomarla en mi boca y recorrerla de arriba a abajo con mi lengua, mis labios y mis dedos.
Mientras esto sucedía, no me había percatado de que Harry la estaba pasando demasiado bien junto a Louis, que más que encantado recibía sus embestidas. Era la primera vez que lo hacían, pero seguramente no iba a ser la última.
Volviendo mi atención a lo que estaba haciendo, metí dos dedos en el ano de Niall para luego sentir cómo estrepitosamente se corría. Tragando todo lo posible, me dediqué luego a limpiarlo, y
cuando nuestra parte del juego terminó, dejé que Louis lo montara y siguiera, en tanto Harry se encontraba recostado sobre uno de los sofás, esperando mis próximos movimientos. Y recordando que no solo había traído mi dildo para follarlo, sino también su funda, lo agregué al anterior, para recrear la escena de su polla marcándose en mi vientre, aunque no pasara lo mismo con él.
-Bien, cariño. Te quiero encima mío, ahora-. Sentándome, esperé que lo hiciera, y una vez que el ambiente ya era propicio, tomé la punta de mi pene y lo empujé en su entrada, a la vez que con la otra lo empujaba desde uno de sus hombros hacia abajo. Cuando estuvimos totalmente unidos, comencé a embestirlo, disfrutando a pleno la transformación de su cara al recibir puro placer y cada uno de sus gemidos, que más de una vez fueron acallados por mis labios. Recorriendo con mis dedos su cuerpo, pellisqué sus tetillas y di pequeñas mordidas a su cuello, hasta que este suplicó que parara. Besando de nuevo su mandíbula tensa, le ordené que me mirara con sus hermosos ojos verdes, en tanto masturbaba su pene con mis dedos, para darle finalmente el último empujoncito que necesitaba para correrse sobre mis pechos y mi vientre. Tomando poco a poco su semen de mi piel, lo chupé de la punta de mis dedos varias veces, hasta que Niall se acercó junto a Louis, que todavía conservaba un rastro de luz en sus ojos, luego de su segunda corrida.
-Es hora de cumplir el trato-. Entendido a qué se refería Niall, permití que Harry saliera de mi regazo y sacara el juguete con el cual lo había follado anteriormente, para quedar solamente con mi juego de lencería. Regalándome una larga mirada de cabeza a pies, Niall me ofreció una mano, y tomándola, este me llevó hacia una especie de camilla para recostarme allí. Sintiendo la tensión sexual en el ambiente, traté de pasar mis dedos por mi cuerpo, pero me detuve al recibir una mirada de censura por parte de Niall, que acomodándose cerca de mis piernas, las abrió para luego dirigir su boca hacia mi centro. Sintiendo mis primeras pulsaciones de placer, Harry se sumó a ello, chupando mis pechos que lo recibieron más que gustosos, y por su parte, Louis se acercó con su polla hasta mi boca para que la chupara, algo que me sorprendió, pero que acepté, dándole una muy buena atención a su pene que llenaba orgullosamente mi boca, haciendo que me doliera la mandíbula al querer tomarla por completo.
Tiempo después, un segundo orgasmo vino de la boca de Niall, y en cuanto Louis se corrió en en la mía, estos me movieron, permitiendo que Harry tomara mi lugar, para luego colocarme encima de él. Sonriéndole, me apoyé con mis manos cerca de su cabeza y besando sus labios, dejé que este guiara ahora su pene a mi interior, y cerrando mis ojos, volví a sonreir. Siempre sería agradable tenerlo en mi interior.
-Si así te pones al recibir mi polla, no me imagino lo que sentirás al recibir las otras-. Tratando de no nublarme del placer que ya quemaba en mi vientre, giré mi rostro para encontrarme con Louis siendo ayudado por Niall para acomodarse detrás de mi cuerpo, a la altura de mi trasero. Sin estar preparada para su invasión, este se adentró de golpe, causando que jadeara fuertemente.
Pero si pensaba que tener dos pollas era grandioso, no tuve palabras para describir el estado de locura que me poseyó al sentir cómo Niall se acomodaba junto al pene de Harry en mi vagina. Moviéndose en distintos ritmos pero con la suficiente fuerza para hacerme delirar, me dejé envolver cada vez más en aquel desenfreno de placer y de pasión, hasta el punto de pedirles que los tres se corrieran en mi interior.
Así, no pasó mucho tiempo para convulsionar, y sentirme llena y caliente por dentro.
Minutos después, una vez que abandonamos el lugar y nos adentramos al automóvil de Niall, con mi mente todavía funcionando, sonreí al pensar en el poder que tenía usar un poco de encaje frente a los hombres. Quizás desde ahora sería mi prenda favorita, me dije antes de recostarme sobre el asiento para que siguieran admirando lo que resplandecía bajo las luces de los faros de la calle a medida que avanzábamos hacia la casa de Niall.

Hola. Quería agradecerles nuevamente por el apoyo que le dan a mis one shots. Soy nuevo en esto y siempre me siento inseguro al escribirlos. No sé cómo los van a recibir.
De mi parte, pongo todo el empeño para que salga algo bien hecho. Ojalá tengan la misma sensación.
Cualquier cosa, déjenme saber en los comentarios. Espero escribir pronto.

Saludos.

One Shots H. S. (+18)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora