Allí me encontraba, tendida sobre la cama de Niall, esperando con ansias el momento. Me encontraba desnuda, atada y a oscuras, una situación que me ponía completamente en desventaja y a su merced. Escuchándolo abrir la puerta de su habitación, traté de no alterarme, pero estar privada de mis sentidos hacía que la anticipación fuera más intensa.
—¿Estás segura de hacer esto, Ana? Puedes arrepentirte y no entregarte a mí a cambio del placer de tu marido.
—No, yo... quiero hacerlo, Niall. Quiero hacer esto por Harry —respondí. Moví mis manos y sentí la restricción de las esposas.
—Entonces, espero que lo disfrutes tanto como yo.
No escuché nada más. Sentí sus dedos pasear por mis pies e ir subiendo por mis piernas. Cuando llegaron a la altura de mi cintura, sin más preámbulos, bajó mi braga de encaje para luego quitármela. Respirando de forma entrecortada, me sorprendió la rapidez con la que me tomó.
—¡Niall! —Arqueé mi espalda, sintiendo mis muñecas magullarse por la presión de las esposas. Gemí sin importarme quién me escuchara cuando su lengua pasó nuevamente por mi vagina.
Lo hizo por un largo rato, acercándome a un primer orgasmo que fue puro y mágico.
—Por favor, sigue… —susurré, sintiéndome líquida y húmeda. Necesitaba sentirme llena, y él era el único que podía hacerlo en ese momento.
—Claro que seguiré, Ana. Ya no aguanto las ganas de follarte.
Mi boca se secó ante su confesión. Rápidamente, cumplió con su cometido. Me volví a mover desesperadamente, dejándome invadir por él una y otra vez. Me volvía loca con su vaivén, y más al sentirlo llenarme.
—¿Cómo se siente que otro te esté jodiendo, y que mañana sea yo también quien joda a tu marido?
Aceleró sus movimientos. Tiré con fuerza de las cadenas, pero el sentirme atada solo aumentaba mi placer. Luego, ralentizó el ritmo y, cada cierto tiempo, arremetía con una fuerza que me hacía decir incoherencias.
Cuando se acercó más y me obligó a acunarlo entre mis piernas, permitiendo que mi pecho fuera receptor de su saliva y aliento, no pude contener un segundo orgasmo.
—Muy bien, cariño. Me encanta cuando me aprietas de esa manera, como si te estuvieras muriendo de placer.
Respirando con dificultad, tardé en darme cuenta de que él no se había corrido. Había salido de mi interior y, además, me había desatado.
—Ya puedes quitarte el antifaz, Ana.
Sin entender su juego, me lo saqué. Al verlo, supe que la noche apenas comenzaba. Bajé torpemente de la cama y me acerqué hasta donde se encontraba. Sin esperar que dijera algo, me arrodillé frente a él.
—Puedo ver en tus ojos la necesidad de chupar mi polla, y cariño, me encanta que lo hagas. —Tomó mi barbilla con su mano y la acercó a su pene, que relucía gracias a mis fluidos.
Sin esperar más, lo metí en mi boca, cálida y ansiosa por saborear pronto su semen.
—Lo haces muy bien, Ana. Muy bien… —dijo Niall, dejando que yo creara mi propio ritmo.
Seguí inmersa en chupar, ensalivar y lamer su pene hasta que él aceleró el proceso. Con la punta de mi nariz cerca de su vientre, dejé que su semen siguiera llenando mi boca y resbalara por mi garganta. Segundos después, lo lamí nuevamente y lo dejé limpio de todo rastro.
—Mereces otro premio más por tan excelente mamada.
Haciendo que me pusiera de pie, volví a tomar las esposas y me acerqué a una pared que tenía una barra, me volví a atar, esta vez sin privarme de la vista.
—Quiero que veas de lo que soy capaz por complacerte, Ana.
Buscando algo en el cajón de su mesita de luz, me sorprendí. De la pared aparecieron varios penes, que más que dildos, parecían reales.
—Me encantaría poder entregarte a cada uno de ellos, pero sé que ese no es el trato. Pero no hay nada de malo en ver un poco de acción.
Gritó un nombre, la puerta se abrió y un chico bajito y desnudo entró. Me morí de vergüenza por conocerlo en esa situación. Él se arrodilló frente a Niall en busca de alguna caricia silenciosa.
—Este es mi juguete, Ana. Así como yo soy el de ustedes. —Mientras presentaba al chico, él parecía muy inocente. —Y ahora nos demostrará cuánto le gusta complacerme.
Acercándolo a la pared, el chico comenzó a succionar sin demoras uno de los penes. En cuanto estuvo inmerso en ello, Niall volvió a acercarse para besarme y acariciar mi cuerpo. Mientras me envolvía en sus caricias, no podía dejar de mirar al chico, que iba succionando la segunda polla en una fila de diez.
—Ana, ojos en mí —me ordenó Niall.
Sin embargo, no podía dejar de escuchar los gemidos de aquellos hombres y cómo Niall gozaba de recibir más semen. Pero en cuanto sentí la punta de su pene rozar mi ano, solo tuve ojos para nosotros y para el placer que venía con ello.
Dejé que pellizcara mis pezones, gemí con ganas en cada una de sus arremetidas, pero sin pensar que todo iba a terminar ahí, estaba nuevamente equivocada. Volviéndome a desatar, esta vez ató mis manos a mi espalda y, empujándome a la cama, no tardó en volver a poseerme, esta vez con más fuerza.
—Vamos, Ana. Entrégate a mí, deja que te llene con mi semen.
Moviendo mis caderas, comencé a empujar para que entrara más en mí. En cuanto ninguno de los dos pudo más, dejé que Niall gimiera en mi oído para descargar su espeso y caliente semen en mi interior. Desbordó de mi vagina, y él lo desparramó hasta mi ano para que también allí estuviera su marca.
—Eso fue intenso —murmuré cuando todo había terminado.
—Y más lo será en cuanto esté con tu marido. Dile que se vaya preparando porque lo joderé tanto como a ti, amor.
Besándome por última vez, se alejó para tomar dos preservativos, uno que se colocó él y otro que colocó a uno de los penes que todavía estaban sin atención. Tragando saliva, supe lo que haría y eso volvió a calentarme. Aguardando un poco más, vi a Niall incrustarse en uno de los penes de la pared y poco después, vi al chico engancharse en sus caderas para tomarlo a él. Comenzando el sexo descontrolado, Niall mordió su hombro y, mirándome, guiñó un ojo. Sin esperar un segundo más, salí de allí con la sensación de necesitar más sexo y de que esa escena también sucediera con mi marido.
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One Shots H. S. (+18)
FanfictionHarry , Anna y Niall, una pareja nada convencional, una pareja de tres.
