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Una Nueva Forma de Placer

—Estoy cerca, amor. Muy cerca... —gemí, hundiendo mis dedos todavía más en mi vagina, mientras que con la otra mano pellizcaba mi pezón. —Harry, ya no puedo...
Retorciéndome de placer, abrí mis piernas en un ángulo más amplio, mostrándole a él, a través de la cámara, lo que me producía nuestro juego. Él, por su parte, penetraba con esmero una especie de juguete sexual con forma de vagina.
—Amor, me vengo… ¡Ah! ¡Ah! —exclamó, vertiendo su semen sobre la superficie del objeto, lo que provocó un orgasmo explosivo en mí.
Me mantuve en aquella posición, exhibiéndome, durante un largo rato, hasta que Harry decidió hablar.
—Siempre el sexo contigo es único y emocionante, pero...
—¿Pero…? ¿Qué tienes en mente ahora? —lo interrogué, notando sus pupilas dilatadas por el placer.
—Quiero que esto sea aún mejor, Ana. —Se acomodó en la cama y me miró fijamente. —¿Te gustaría follar a Niall?
Abrí la boca para decir algo, pero la volví a cerrar. Su proposición me sorprendió, pero, en cuanto lo pensé, sentí que tenía que hacerlo, que tenía que experimentar algo como eso.
—Está bien, lo haré.
Le sonreí, me estiré en la cama y, tomando mi dildo, seguí con nuestro juego un poco más hasta que ambos nos corrimos nuevamente, y decidimos cortar la llamada para dormir.

La Caja Misteriosa

Al día siguiente, al volver del trabajo, me encontré con una caja en la mesa de entrada. La curiosidad me consumió. Al abrirla, mi boca se secó y mis manos se sintieron húmedas de la anticipación. De repente, escuché que alguien golpeaba la puerta. Rápidamente tapé el contenido para ocultarlo de mi visita y, tratando de calmar mi corazón que latía con fuerza, abrí la puerta para encontrarme con Niall. En ese momento, toda mi calma se fue al carajo.
—Hola. ¿Qué... haces acá?
—Harry me dijo que venga.
Cerré la puerta y nos quedamos mirando, la tensión entre nosotros era palpable, hasta que no pudimos más y nos besamos con necesidad. No era amor lo que sentíamos el uno por el otro, sino más bien puro placer.
Mi celular sonó, y me separé un poco para poder tomarlo. Sonreí al saber que era Harry.
—Mis dos amores... —dijo, cuando lo puse en altavoz. —Estoy muy emocionado del encuentro que vamos a tener, pero como siempre, hay que seguir ciertas reglas, de las cuales ya han sido comunicados.
Asentimos. Ambos nos separamos luego de cortar la llamada y fuimos a la habitación para comenzar el juego, que Harry miraría a través de las cámaras ubicadas en la habitación.
—Iré a prepararme.
Sin esperar respuesta, caminé al baño llevando conmigo la misteriosa caja. Una vez allí, me desvestí y con mucha ansiedad abrí la caja. Mis ojos se abrieron de par en par. Adentro no había solo un dildo, sino un arnés de cuero negro. Sentí una ola de poder, una emoción que nunca había experimentado. La sumisión era para los demás. Yo tomaba el control.
Me puse el arnés por mis piernas, lo ajusté bien a los costados para luego sentir cómo algo pequeño y fino entraba a mi vagina como si fuera una especie de palillo, pero lo que realmente me dejó sin palabras fue el semejante pene de color marrón claro que colgaba de esta. Tomándolo entre mis manos, lo masturbé por diversión, pero cuanto sentí una pequeña vibración dentro de mi vagina, supe que esto no sólo era diversión. Harry quería que primordialmente le diera placer a Niall, sin embargo también quería que yo saliera beneficiada con mi propia liberación. Sonriendo, saqué de uno de los cajones del armario que teníamos allí, un calzoncillo nuevo de Harry, que lo había colocado allí para la ocasión y poniéndomelo ajusté mi bulto para tratar de disimularlo bajo una pequeña falda. Poco después, cuando tenía un top blanco encima, me miré al espejo y sonreí, era hora de la función.
La Inversión de los Roles
Salí del baño. Esperaba encontrarme a Niall, nervioso, tumbado en la cama sin saber qué hacer. Pero lo que vi hizo que se me cortara la respiración. Niall, lejos de estar quieto, saltaba energéticamente sobre el dildo que le regaló mi marido, su cuerpo un puro músculo en movimiento, su cabeza echada hacia atrás en éxtasis. La visión de ese hombre atlético, tan seguro de sí mismo, ahora entregado a su placer de una manera tan vulnerable y salvaje, encendió algo en mi interior.
Mi paso se hizo lento, calculador. El arnés con el dildo en mi cintura se sentía como una extensión de mi poder. Me incliné sobre él, mis manos se deslizaron sobre sus caderas fuertes y comencé a repartir besos por su espalda. Sus gemidos se volvieron más profundos, más urgentes. Después, me pegué a su trasero para que sintiera nuestro nuevo juguete, y ni bien lo sintió, gimió para correrse y manchar así la sábana.
—Muy bien, Niall. Muy bien... —dije, y el sonido de mi voz sonaba a pura dominación.
Lo tumbé en la cama, bajé hasta su pene para limpiarlo con mi lengua y así, de paso, estimularlo nuevamente. Cuando su polla estuvo erecta, me hizo girar para quedar encima. Besándome los labios, dejó que jugara con el juguete sexual y su pene al frotarlos juntos, pero cuando sus labios comenzaron a descender no esperé que este terminara por chuparlo. Sintiendo el vibrador cada vez más fuerte en mi interior, tomé su cabello para comenzar a follarlo y, en cuanto alcancé el placer máximo, dejé que siguiera. Lo que no me esperaba de esto es que terminara con mis flujos en su boca y en su pecho. Sí, había eyaculado a través del dildo en él y eso antes de pararme, hizo que me enloqueciera de placer.
Colocándolo ahora a él debajo de mi cuerpo, abrí sus piernas para mirar su ano dilatado y un poco blanco del semen de mi marido y masturbando un poco su pene, metí un dedo para sentirlo y de paso sacar un poco del semen de mi marido y chuparlo gustosamente mientras miraba coquetamente la cámara. Tiempo después, cuando los besos y toqueteos subieron la temperatura un poco más, me acomodé para empezar a hundir lentamente la cabeza de mi pene falso en su entrada que lo aceptó gustosamente y adentrándome, me sentí desfallecer al sentir que algo se expandía en mi interior.
—Es un dildo doble... —murmuró, con la voz temblorosa. Comenzando a moverme, le di la razón.
Y como aquel juego me afectaba doblemente, arremetí con más fuerza contra Niall que no podía parar de gemir.
—¿Cómo se siente que te folle, Niall? —lo desafié, y sin esperar que conteste, levanté una de sus piernas y volví a embestir con fuerza para tocar su próstata, haciendo que ambos gritáramos de placer.
Segundos después, él eyaculó y manchó mis pechos y yo con gran satisfacción lo llené de mis flujos, que caía en pequeños hilos transparentes de su interior. Todo había salido mejor de lo que esperaba. Ahora solo bastaba llamar a Harry y preguntarle cuántas veces se había corrido.

¿Qué les pareció este one shot? ¿Cuál piensan que será el próximo?

One Shots H. S. (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora