Me levanté detrás y la seguí, entrando con ella a la cocina, la cual era absurdamente enorme. El frigorífico tenía dos puertas y las encimeras eran de madera oscura, con una tabla de mármol negro por encima. Tenían de todo, microondas, horno, vitrocerámica, cafetera, lavavajillas y fregadero. Yo con suerte tenía dos fogones donde prepararme la comida.
Abrió la nevera y vi que estaba absolutamente llena, apartó un par de alimentos y abrió el cajón de las verduras, mirándome de nuevo y dejándome espacio para acercarme.
Cogí unos cuantos champiñones y dos puerros, mirando la montaña de comida que había arriba y llevándome una mano a la barbilla.
-Mmm, ¿Tienes mantequilla, y leche?
Asintió y sacó todas las cosas que le dije, rozando sus manos con las mías al entregármelas. Nos desplazamos a la tabla de cortar que estaba junto al fregadero y ella se sacó un cuchillo, una cacerola y una espátula con forma de cuchara.
-¿Necesitas algo más?-Negué con la cabeza, frunciendo el ceño.
-¿Y Joan?-Recordé que supuestamente estaba aquí.
-Abajo, allí tenemos las cosas de la coctelería y eso.-Se sentó en la encimera, justo a dos palmos de mi.
Lavé las verduras con delicadeza y las corté mientras notaba su mirada clavada en mí, haciendo que me pusiera muy nerviosa ante su presencia.
Preparé la crema durante varios minutos, los cuales ella se dedicó a observarme como si fuera el ser más extraño del mundo.
-Ya está.-Informé, dando unas cuantas vueltas con la espátula.
Acercó su nariz a la cacerola y olió un poco, cerrando los ojos y soltando un sonido adorable.
-Mira que tengo la nariz taponada, pero aún así me huele de maravilla.
Sirvió la crema en tres platos y pusimos juntas la mesa del salón. Apareció Joan por las escaleras y preparó unos filetes de pavo para ellos, yo les dije que era vegetariana y a mí me cocinó unas salchichas de tofu que, sorprendentemente, tenía. Haciéndome replantearme que la nevera era algo así cómo el bolso de Mary Poppins.
Nos sentamos los tres a comer y Natalia me felicitaba y me agradecía constantemente por lo buena que me había salido la comida, haciéndome reír.
-Te quejarás de la comida que te hago yo.-Protestó Joan.
-No me quejo,-Explicó, llevándose otra cucharada a la boca.-pero me negarás que esto está buenísimo.
Joan rodó los ojos y rió, confirmándolo. Me pareció muy adorable la manera en la que Natalia comía, utilizaba primero la lengua para todo y, a pesar de quedar elegante siempre, le hacía ver sumamente adorable.
Yo tenía la terrible manía de sacar mi lengua también, pero para absolutamente todas las cosas que requerían un mínimo de concentración. No tardaron en darse cuenta de esto cuándo partía mis salchichas y comenzaron a reírse inocentemente de mí.
Charlamos un poco de todo, descubrí que habían decidido mudarse juntos cuándo la morena se lo pidió al chico, se sentía bastante sola y con razón, aquella casa era enorme.
-Pero, si Natalia es tu jefa. ¿No?-Pregunté, confundida por su cercanía.
-Lo es, pero antes de todo esto éramos amigos. Nos conocimos en el instituto y para aquel entonces esta chica ya tenía un futuro asegurado, cosa que yo no, así que decidió contratarme en la empresa de su familia cuándo yo acabé la carrera.
-¿Cuántos años tenéis?
-Yo veintitrés.-Me dijo el chico.
-He cumplido veinte en Enero.-Me confirmó Natalia.
-¿Veinte?-Pregunté extrañada.-Pero no te ha dado tiempo a sacarte la carrera.
-No tengo la carrera, me salté bachillerato y pasé dos años estudiando con una profesora en casa.-Me explicó.
Yo levanté las cejas ante la sorpresa, sus padres realmente tendrían ganas de meterla a trabajar enseguida, por lo que veía.
Recogimos las cosas y nos sentamos de nuevo en el sofá, Natalia parecía estar mejor y se animó a tomar una copa con nosotros.
-Pues es verdad esto de que se te da bien.-Le dije a Joan, sorbiendo de mi Gin-Tonic.
-Bueno, tampoco es para tanto.-Bufó la morena, que se había sentado junto a mí. Dejó la copa en la mesa y se levantó, poniéndose las zapatillas de casa y yendo a por su abrigo.
-¿Dónde vas?-Pregunté, extrañada de sus movimientos.
-A fumar.-Respondió, enseñándome el paquete de tabaco.-¿Vienes?
-Pero si éstas mala, alma de cántaro.
-Bueno, un vicio es un vicio.
Suspiré y me levanté para ir con ella, era realmente cabezota. Me puse el chaquetón y la seguí hasta que salimos a la calle y bajó las escaleras que daban al patio, encendiendo una de las estufas y sentándose en uno de los sillones, golpeando su lado para que imitara su acción, cosa que hice.
Me coloqué junto a ella y me tendió un cigarro antes de colocar uno sobre sus propios labios, sacando también el encendedor.
Fumábamos en un silencio cómodo, me sorprendió bastante la capacidad que teníamos para estar así de tranquilas. No hacía mucho frío, pero después de dos caladas empecé a temblar.
-¿Estás bien?-Me preguntó, notándolo.
-Sí, sólo tengo un poco de frío.
Hizo algo que no esperaba y cuándo me quise dar cuenta tenía a la chica rodeándome con su brazo y tirando de mí hacia ella, dejándome pegada a su cuerpo.
-¿Mejor?
Yo asentí levemente, aún sorprendida ante su acción pero algo más abrigada. Ella fumaba con el brazo que le quedaba libre y soltaba el humo muy despacio, queriendo disfrutarlo.
-¿Tú no has estudiado?-Me preguntó, rompiendo el nuevo silencio.
-Empecé la carrera, pero la dejé porque no me gustaba y me vine a Madrid.
-¿No eres de aquí?-Cuestionó sorprendida.
-Qué va, soy de Elche.
-Joder, y yo pensando que habías nacido en la capital.-Se mofó.-Yo soy de Pamplona.
-¿Enserio?-Asintió, mirándome a los ojos.-Yo pensaba que las chicas ricas se criaban en las grandes ciudades.
-Yo no soy rica, Alba.-Me aclaró, levantando los dos dedos que mantenían firme el cigarro.-Y no siempre he tenido este dinero.
-¿Ah, no?
Negó, riéndose un poco y dando una última calada a su cigarro, dejándolo en su cenicero. El mío se había consumido en mis manos, pero la conversación con esta chica estaba interesante que fumar.
Habíamos terminado ambas, sin embargo, estábamos tan cómodas en esa posición que ninguna de las dos se dignó a moverse y allí, con la luna de testigo, hablamos unas cuántas horas más.
Estoy enamorada de vosotrxs, pero es un secreto. ❤️
