Capitulo 25

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   - ¡Responde!, ¿Qué haces aquí y mirando cosas que no son de tu incumbencia? – dijo Tom quitándole de las manos de Sara el collar de corazón.

   -Solo limpiaba y se calló esta caja – dirigió su mirada a la caja - ¿te molesta? – pregunto Sara.

   -Son mis cosas privadas – dijo frío.

   -Lo siento – se disculpo y recogió la caja con las fotos de que habían caído al suelo y se las paso a él – toma – éste recibió la caja – era muy guapa, tu novia – detalló.

   -Lo sé – respondió cortante.

   -Debió ser difícil para ti – detalló tiernamente Sara.

   -Lo fue... - respondió frío, ella guardo silencio y suspiro – y tu, ¿no has tenido novio? – pregunto Tom, Sara levanto su mirada y lo miro.

   -No encontré el correcto – respondió, mientras se mordía el labio – pero no tengo prisa por encontrarlo.

   -Que bien – dirigió su mirada a todo el lugar - ¿necesitas ayuda? – pregunto.

   -Si tuviera a alguien que me ayudase, sería muy feliz – sonrió levemente – pero no hay nadie – dijo tomando la escoba.

   -Si quieres te puedo ayudar – acotó.

¿Enserio dijo eso?, ¿Qué le estaba pasando?, ¿es bipolar o qué? Minutos antes casi estaba golpeándome porque según él estaba mirando cosas que no debía mirar ni tocar y ahora me dice que me quiere ayudar a limpiar, realmente estaba sorprendida por su actitud. Pensó Sara.

   - ¿Hablas enserio? – pregunto Sara.

   - ¿Crees que bromeo? – dijo él levantando una ceja.

   -Simplemente me sorprende, pero si no es mucho trabajo para ti... - agarró un trapo y lo dejo en la mano de él - ¡Bienvenido al mundo de la limpieza! – agarro la escoba para volver a barrer el lugar.

Estuvieron limpiando cada rincón del lugar, algunas veces intercambiaban miradas o simplemente roces.

Ella jamás lo había visto trabajar de esa forma, realmente ella se estaba dando cuenta de que Tom no era una mala persona, él quería ser amable pero no encontraba la forma de serlo

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Ella jamás lo había visto trabajar de esa forma, realmente ella se estaba dando cuenta de que Tom no era una mala persona, él quería ser amable pero no encontraba la forma de serlo.

Simplemente admiraba como él estaba tan concentrado cambiando de posición un mueble, mientras ella limpiaba el piano, ahora admiraba ese piano, desde pequeña estuvo en clases, pero lo dejo cuanto tenía dieciséis, los estudios y otros deberes la obligaron a dejarlo, dejar lo que más le gustaba hacer, lo miro por todas sus estructuras y estaba impecable, no sabía porque lo tenían en este lugar.

No aguanto mas y tocó una de sus teclas produciendo un sonido agudo, casi haciendo saltar a Tom del susto.

   -Lo siento – se disculpo Sara agachando su mirada al piano.

   - ¿Te gusta? – pregunto Tom, lleno de curiosidad.

   -Es mi instrumento favorito – respondió ella.

   - ¿Y lo sabes tocar?

   -Si.

   - ¿Quieres... tocarlo? – pregunto él.

   - ¿Puedo? – lo miro como pidiéndole permiso para hacerlo.

   -Si, claro – dijo él, con cierto entusiasmo en su voz.

Ella obedeció y se sentó en el ahora limpio asiento, acomodo su cabello hacia atrás, Tom solo la miraba relajo sus dedos moviéndolos un poco, para luego apretar esas delicadas teclas y tocar una melodía,

Tom no entendía el porqué, pero sintió admiración hacia ella ante tal sonido que fue perfectamente hermoso, fue encantador para sus oídos.

Tom no entendía el porqué, pero sintió admiración hacia ella ante tal sonido que fue perfectamente hermoso, fue encantador para sus oídos

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   -Tocas... muy bien – añadió el mirándola.

   - ¿Enserio? – pregunto.

   -Yo no miento – respondió él, se sentó en el banco junto a ella – aun no entiendo porque, pero... - hizo una pausa – pero ya no me caes mal – articulo un poco nervioso.

   - ¿Te caía mal? – pregunto ella.

   -Literalmente no eras de mi agrado – ella sonrió, estaba adquiriendo confianza con él, le gustaba el hecho de que pudieran hablar como dos personas civilizadas y no como perros y gatos.

   -Tu nunca me caíste mal, solo me irritaba tu forma de ser y tus negativas actitudes ante mi – critico ella.

Él la miro a los ojos, acto seguido ella los de él, realmente estaban admirando sus bellezas mutuamente, el junto a ella se perdieron en sus miradas, ni pestañear podían, el veía inocencia, esfuerzo, humildad y pureza en su mirada y ella veía todo...

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Él la miro a los ojos, acto seguido ella los de él, realmente estaban admirando sus bellezas mutuamente, el junto a ella se perdieron en sus miradas, ni pestañear podían, el veía inocencia, esfuerzo, humildad y pureza en su mirada y ella veía todo lo que él había pasado en su vida, su mirada no demostraba felicidad alguna, sino una careta de hombre feliz.

Un impulso hizo que Tom se acercara mas a ella, que sus rostros solo estaban a una mínima distancia, la mirada de Sara se dirigió a los labios de él, esos labios con una forma perfecta, se veían completamente apetecibles, y con un improviso movimiento de él, se acerco y la beso suavemente, delicadamente sus labios se movían, en un compás lento pero pasional.

Ninguno de los dos jamás había imaginado estar de esa forma, por una parte Tom la detestaba y por otra Sara no soportaba su actitud, pero a veces la vida da un cambio inesperado, y en ellos el cambio sí que era inesperado.

Sus labios simplemente estaban hechos del uno para el otro, sus ojos cerrados, daban una escena hermosamente romántica, hasta que por falta de aire se separaron de aquel inmemorable y perfectamente beso.

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora