Capitulo 65

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   -Y dime Tom, ¿Por qué tan repentinamente me has invitado?, te recuerdo que hace poco estabas furioso conmigo – le dijo Emma a Tom.

Estaban cenando en un restaurante bastante lujoso, aunque el no se encontraba completamente cómodo, absolutamente no, esto solo lo hacía por despecho.

   -No me gusta estar peleado con la gente – se justifico con la mirada fija en la carta.

   -Ah... ¿sí? – sonrió coqueta mientras se inclinaba hacia él, logrando que su escote se hiciera más visible – ¿No será que te gusto el beso que te di?

Lo estaba provocando, pero solo lo hacia reír por dentro, el jamás se fijaría en una persona como ella, la vida le enseño bastante sobre mujeres y sabía que Emma prácticamente no le convenía en absoluto.

   -No te creas Emma, esto solo hice para arreglar las cosas, no para irnos a otro ámbito – le dejo Tom en claro, sin siquiera mirar ese pronunciado escote.

   -Está bien Hiddleston – tomo su copa de vino – arreglemos las cosas entonces – limpio su boca – cuéntame de ti... ¿a qué te dedicas?

   -Eso tu ya lo sabes, seguramente te has encargado de averiguarlo tu sola... - Emma reposo su cabeza en su mano.

   -Te parece mucho a tus padres... además – tomo la mano de el – eres muy guapo.

El silencio en aquella mesa reino mientras ellos se quedaron mirando unos instantes a los ojos, pero luego Tom retiro su mano rápidamente, aclarando su garganta.

¿En qué demonios estaba pensando cuando la invito a cenar?, simple. Sara, ella, los simples celos lo llevaron a hacer esa tontería.

Se puso muy celoso cuando escucho que saldría con Sam.

Él le estaba robando lo que le pertenecía. Si porque Sara le pertenecía, solo a él. Se dio cuenta de eso cuando estaban en la piscina, enseñándole a nadar. Un momento inolvidable.

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   -Sam eres realmente muy divertido – reía Sara a carcajadas.

   -Solo son mis aventuras más locas.

Sara nunca se imagino divertirse tanto con él, pero no estaba al cien por ciento concentrada en su cita.

Tom, confiaba en él, pero no confiaba en Emma. Respiro profundamente y trato de calmar su rabia ante ese pensamiento.

   -Creo que ya es tarde Sara – susurro Sam.

   -Si tienes razón – miro su teléfono – mañana tenemos que trabajar.

Sara deseaba con desesperación unos días de vacaciones, para olvidarse de todo el lio en el que se había convertido su vida.

Cuando ya estuvieron afuera de la casa de Sara, Sam la ayudo a salir del coche como todo un caballero.

   -Que tengas una buena noche Sara – se despidió dando un tierno beso en la sonrojada mejilla de ella.

   -Tú también – le contesto antes de verlo marcharse.

Suspiro un poco cansada. Cuando ya no lo veía se dispuso a entrar en la casa. Estaba a punto de hacerlo, cuando escucho las ruedas de un coche, se dio la vuelta y se encontró con el coche de Tom, ¿Qué hacia él ahí? ¿y a estas horas?

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora