Capitulo 31

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Sara daba vueltas en la cama, no era precisamente que no pudiera dormir, de hecho, estaba durmiendo, solo que estaba teniendo una pesadilla. De un salto despertó, con la respiración agitada y sudor en su cuerpo. No recordaba lo que había soñado, solo sabía que fue horrible.

Trato de dormirse nuevamente, pero fue capaz de ello, era desesperante cerrar los ojos y no poder dormir.

Ya cansada, se levantó, quería ir a la cocina por un vaso de leche, que seguramente, eso la relajaría y la hará dormir.

Salió en pijama, que consistía en una camiseta con el logo de Marvel, con un short corto, la noche era fría, así que decidió salir descalza de la habitación.

Caminando por la oscura casa, hasta llegar a la cocina.

No quiso encender la luz, la luna ayudaba un poco a alumbrar el lugar, camino despacio hacia el frigorífico, donde saco una botella de leche, la dejo en la mesa, para luego ponerse a buscar un vaso en el mueble, cuando encontró el vaso, vació un poco del contenido.

Dejo la botella de leche de nuevo en el frigorífico, tomo su vaso y se dirijo a ir a su habitación.

La luz e la cocina se encendió y junto con ello apareció Tom, lo que le provoco a Sara un gran susto, que, a consecuencia de ello, tiro el vaso de leche al suelo. El sonido del vaso romperse al lado de sus pies produjo un eco en la cocina.

Si no fuera porque tenía un corazón estable, seguramente le hubiera dado un ataque por ese susto.

Se quedaron mirando por unos segundos, Sara dio un suspiro, después de calmar su respiración.

   -No quería asustarte, lo siento – se disculpó Tom.

   -No te preocupes – dijo ella un poco cortante, se agacho para recoger los pedazos de cristal tirados en el suelo.

   -No lo hagas – ordeno Tom – y tampoco camines, te puedes cortar, y... estás descalza, quédate quieta, yo lo limpiare.

Ella se quedo sorprendida y estática en su sitio. Esas actitudes no se veían siempre en él. Lo vio agarrar una escoba y luego con un trapo seco la leche depositado en el suelo y trabajo echo.

   -Listo... - dijo el levándose las manos – todo quedo perfecto.

   -Gra... gracias – agradeció ella.

   -Si... deberías estar durmiendo – aconteció él.

   -Ya, pero tuve una pesadilla y no pude dormir... y creí que un vaso de leche podría relajarme – dijo mirando al suelo donde había caído el vaso con leche – tú también deberías estar durmiendo.

   -Yo tampoco podía dormir – menciono él – Sara, ya que estas aquí y no podemos dormir... yo... quería, pedirte disculpas – hablaba completamente nervioso Tom – se que no te trate muy bien hace un rato, y se que no eres igual que las demás, lo siento.

   -Nunca nadie me había tratado como una... - ella no pudo terminar de hablar, ya que Tom la interrumpió.

   -No lo repitas, ¿puedes perdonarme? – dijo algo insistente.

   -Esta bien, solo trata que no vuelva a pasar, porque de mis labios ya no saldrá ningún, "está bien".

   -De acuerdo, Sara... - nombro, ella solo miro - ¿sabes porque mi hermana estuvo llorando hoy?

   -Se siente sola Tom – dijo ella en medio de un triste suspiro – no siente el aprecio de nadie, solo... el mío.

Él no dijo nada, solo suspiro y se sentó en una silla, apoyo sus codos en la mesa y se tapo la cara con sus manos.

   -Extraña a mis padres, ¿verdad? – pregunto sacándose las manos de la cara y mirándola directamente a los ojos.

   -Si, los hecha de menos y también necesita el cariño de vosotros – articulo ella – especialmente el tuyo Tom, ella... ella te adora.

   -Y yo a ella... pero no sé cómo acercarme a ella.

Era la primera vez que estaban teniendo una conversación sin insultarse ni peleándose, y eso era algo bueno.

   - ¿Quieres... que te ayude? – pregunto ella acercándose un poco a él.

Al escuchar aquellas palabras, Tom no pudo evitar mirarla fijamente a los ojos con un brillo de sorpresa. ¿Realmente ella le estaba ofreciendo algo así?

   - ¿Hablas enserio? – pregunto esta vez el.

   -Solo si tu no me vuelves a insultar ni me tratas mal, te ayudare a acercarte a Millie – dijo ella con una pequeña sonrisa adornando su rostro.

Los ojos de Tom aun mostraban incredulidad, aun no podía creer lo que estaba escuchando. Simplemente le parecía algo impresionante.

El pensaba que después de como la había tratado, de la peor forma, Sara no le ofrecería su ayuda.

   -Bueno, ¿hay trato? – dijo el estrechándole la mano a Sara la cual ella recibió con una hermosa sonrisa.

   -Hay trato.

   -Hay trato

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Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora