Capitulo 27

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Ya pasaron tres días de los cuales Sara y Tom intentaron no verse las caras, tratan de evitarse todo el tiempo después de lo sucedido en el desván, lo que paso ahí para ellos quedo como un error, según ellos no volverá a pasar.

Jueves, sonó el despertador de Sara, con toda la pereza se levanto a darse una ducha rápida, se puso algo apropiado para salir, tenia cita con el médico, estos días no se sentía muy bien por lo que tuvo que pedir una hora para que el medico la revise y vea que es lo que tiene.

Salió de su habitación, y también de la casa de los Hiddleston.

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   -Sara Hyland – llamó el medico desde su sala.

Ella se levanto de su asiento y se dirigió hacia donde el medico la atendería.

   -Adelante señorita Hyland, tome asiento – y así lo hizo, el medico era un hombre mayor, de edad avanzada, se veía cansado, pero era muy racional y con un temperamento bastaste agradable - ¿Qué la trajo por aquí? 

   -No me siento muy bien últimamente – respondió – he estado sufriendo de bastantes dolores de cabeza y mareos, y me extraña porque nunca me ha pasado – añadió Sara entrelazando los dedos de sus manos.

   -Bueno, por los exámenes que te hicieron estas sufriendo de estrés, eso se debe a mucho trabajo, piensas mucho o te preocupas demasiado de las cosas – explicaba el – es normal las jaquecas, los mareos, el estrés produce esos síntomas, te recetaré unas pastillas para que no sufras mucho dolor de cabeza – dijo – quiero que reposes, descanses, cero esfuerzos, cero de malos ratos y todo eso – pidió él escribiendo en una hoja – aquí tienes la receta para que compres los medicamentos – le hizo entrega del papel cual Sara recibió y guardo en su bolso – es un estrés grave, tienes que tener cuidado, cuidarte mucho, este estrés si no esta bien cuidado, puede traer problemas a tu cerebro, te puede traer daños físicos o mentales, ¿entendido? – preguntó.

   -Si doctor, muchas gracias, nos vemos – dijo Sara levantándose del asiento para salir del lugar.

Lo que le faltaba, tener estrés, ¿Cómo quiere que descanse si no lo puede hacer? Tiene que cuidar una casa durante tres meses o más. ¿podría descansar como el medico se lo pidió? Una simple respuesta. No. Simplemente no podía, ahora que Meryl estaba enferma y no iba a poder estar en la casa iba a tener mucho más trabajo.

Paso a la farmacia donde compró los medicamentos que le receto el médico, hizo parar un taxi que la dejo fuera de la casa de los Hiddleston, en el camino se encontró con el jardinero, quien estaba podando un árbol, dejándolo en una forma cuadrada.

   -Hola Peter – saludo Sara.

   -Hola Sara, ¿Cómo te va? – pregunto amablemente.

   -Bien, oye ¿de quién es ese coche? – pregunto curiosa.

   -Es el coche del nuevo chófer que la señora Barbara contrato – informó – se llama Sam, es un muchacho muy sencillo, y se encarga de llevar a la pequeña y al joven Noah a la escuela.

   -Ah, bueno te dejo, tengo muchas cosas que hacer – añadió Sara – nos vemos Peter.

   -Que tengas un buen día.

Entro por la puerta trasera de daba a la cocina, paso de largo hacia su dormitorio, donde dejo su bolso y se puso algo mas cómodo, luego de eso salió de su cuarto para poder ir a la cocina para preparar el almuerzo.

Caminaba con la cabeza agachada, le dolía la cabeza, recién se había tomado una pastilla. Ojalá haga efecto. Pensó ella.

Al entrar a la cocina, vio a un hombre alto, pelo claro, tenía un cuerpo ancho y fuerte a la vista, él la miro, algo que ella también hizo, tenía los ojos claros.

Al entrar a la cocina, vio a un hombre alto, pelo claro, tenía un cuerpo ancho y fuerte a la vista, él la miro, algo que ella también hizo, tenía los ojos claros

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   -Hola – saludo él, algo nervioso, junto con una sonrisa tierna en su rostro.

   -Hola – saludo ella de vuelta - ¿eres Sam? – pregunto.

   -Si, ¿Cómo lo sabes?

   -Me llamo la atención el coche que esta aparcado fuera, a si que le pregunte al jardinero – respondió ella.

   -Ah, bueno un placer – dijo acercándose a Sara – mi nombre es Sam Heughan y trabajare aquí como chófer – le tendió la mano, la cual Sara recibió amablemente.

   -Yo soy Sara la empleada de la casa – se presentó.

Se quedaron mirando unos segundos, realmente el era bastante guapo, tenia fracciones en su rostro totalmente perfectas, unos ojos muy bonitos y también una sonrisa bonita. Si, el era completamente guapo y se veía que era una persona muy divertida.

   -Bueno, tengo que hacer el almuerzo – dijo Sara, solándose de la mano de él.

   -Ah, si y yo llevar a los chicos a la escuela – informo él – nos vemos luego Sara, un placer conocerte.

   -Igualmente – dijo ella.

El sonrió.

Cuando salió de la cocina, pensó en Tom, no supo porque lo hizo. Pero lo hizo. Sam era tan distinto a Tom, ¿Por qué él no podía ser mas tierno, mas demostrativo? ¿Por qué tenia que ser tan frío, tan cruel? A veces, se sentía atraída por él, pero el jamás se fijaría en una empleada. Solo soy una empleada. Pensó ella.

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora