Capitulo 38

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Él se quedó mirándola y se sentó rápidamente en el sofá.

   - ¿Has dormido toda la noche aquí, en el sofá? – pregunto Sara silenciosamente.

   -Quería estar con Millie – contesto Tom en medio de un bostezo.

   -Tengo que despertarla – aviso ella abriendo las cortinas.

   -Bueno, voy a darme una ducha.

   -Eh... Tom – llamó ella – solo te quería informar que por la tarde tendré que salir, y como mi trabajo termina a las ocho y media saldré con Sam... solo te aviso – menciono ella – y eso... - mordió su labio inferior.

El solo la miro, la mirada que Tom le devolvió fue fría, como si lo que hubiese dicho le hubiera molestado.

   -Haz lo que quieras – le dijo él y salió de la habitación, cerro la puerta dando un fuerte portazo, pero no lo suficiente para despertar a Millie

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   -Haz lo que quieras – le dijo él y salió de la habitación, cerro la puerta dando un fuerte portazo, pero no lo suficiente para despertar a Millie.

¿Y ahora que hizo mal?, estaban comunicándose de lo mas bien y ahora se marcha dando un portazo ¿Realmente el cambiara algún día? Seria tonto pensar que Tom se había molestado porque Sara iba a salir con Sam ¿no? Entonces ¿Por qué tenía esa actitud?

   -Millie, pequeña, tienes que levantarte, tienes clases – la pequeña solo daba vueltas en la cama, estirándose – te dejo tu ropa aquí, baja a desayunar ahora.

Le dejo la ropa a los pies de la cama y salió de la habitación.

Durante el poco tiempo que había permanecido en la habitación de Millie, había tomado la decisión de ir a hablar con Tom, ¿estará bien eso o no? En una parte seria lo mejor, aclarar las cosas ¿y si la trataba mal nuevamente? Por una parte, estaba acostumbrada. Pero hablaría con el sí o sí.

Llego a la puerta de la habitación de Tom, toco mínimo cinco veces.

Iba a llamar una sexta vez, pero Tom abrió la puerta ¡Pero que estaban viendo sus ojos! Estaba delirando seguramente. Estaba viendo a Tom con solo una toalla amarrada en su cintura, dejaba ver su perfecto cuerpo, ¿tenía que salir de esa manera a abrirle la puerta? ¿es que no tenía más ropa?

   - ¿Qué haces aquí? – pregunto el de mal modo.

   -Tenemos que hablar – mencionó Sara y no lo dijo como pregunta, sino que afirmo que tenían que hablar sí o sí.

   -Tenemos... creo que se trata de muchas personas.

   - ¿Por qué esa actitud? – ella lo miro directamente a los ojos - ¿acaso has vuelto a tu segunda cara?

   -Como te puedes dar cuenta, me estoy cambiando y lo de hablar lo podemos hacer mas tarde, mañana, pasado o mejor... - puso un rostro como si estuviera pensando una respuesta - ¡Nunca! – recalco aquella última palabra.

Si él no quería hablar, esta bien. No iba a obligarle para que lo hiciera, pero esta, esta era la ultima vez que lo buscaba para solucionar las cosas.

Sin pronunciar alguna palabra, Tom cerro la puerta de su habitación, sin realmente importarle que Sara se encontraba afuera.

Ella soltó un gran suspiro y se recargo en la puerta.

Por un momento Sara pensó que podrían ser amigos, pero eso ya se desvaneció por completo, ¿Por qué tenia que ser tan difícil? ¿Por qué Tom se cerraba de esa forma?

Parecía una completa estúpida tratando de hablar con él.

Estaba a punto de irse, pero la puerta se abrió y al encontrarse recargada en ella iba a caerse si no fuera porque él la sujeto.

   - ¿Todavía sigues aquí? – dijo Tom.

   -Ya me iba – se encamino, pero él la sujeto del brazo ¿ahora que quería?

   -Si quieres hablar, hablemos -

   -No, ya no quiero – sonrió falsamente. Ella no iba a hablar cuando a el se le antojara. ¿O sí?

   -Sara, no seas cría – ¿Pero, quiera era verdaderamente un crío? Él.

Ella suspiro vencida, solo se cruzo de brazos y entro a la habitación de el, mientras pasaba se encontraba rozando su hombro con el de el.

¿Y ahora, que le dirá? Tenia ganas de hablar con él, pero no sabía ni como empezar una conversación con él. Si se ponía arrogante, saldría de la habitación, y no le hablaría nunca más.

Bueno a lo mejor estaba siendo un poco exagerada.

Se paró delante de él, agradeció de que ya se hubiese vestido. Ahora si iba a hablar.

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora