Capitulo 33

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Sara despertó con un ánimo positivo, había dormido toda la noche como un bebe, tan tranquila y pacíficamente.

De un brinco salió de la cama, se dio una ducha y se vistió para el día de hoy.

Llego a la cocina donde se encontraba Sam, quien estaba leyendo el periódico.

   -Hola Sara – saludo el levantándose del asiento y besando tiernamente la mejilla de ella.

   -Hola Sam, ¿Cómo estás? – pregunto ella mientras se colocaba el delantal.

   -Bien, y ¿tu? – pregunto Sam.

   -Bien...

No sabían de qué conversar, después de ese corto dialogo ninguno de los dos hablo más, ella procedió a cortar fruta para el desayuno de los demás y él volvió a leer el periódico

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No sabían de qué conversar, después de ese corto dialogo ninguno de los dos hablo más, ella procedió a cortar fruta para el desayuno de los demás y él volvió a leer el periódico.

Sara alzo la vista y miro por la ventana de la cocina, le sorprendió ver a Tom saliendo de su coche, se había levantado temprano, ¿para qué?, por cierto... iba muy guapo.

Bajo de su coche y sacó aproximadamente diez bolsas de una tienda, ¿se había levantado temprano para ir a una tienda a comprar?

    -Voy a ver si Millie se levanto para ir a la escuela – le dijo ella a Sam, el solo asintió con una sonrisa.

Pero la verdad Millie no era su objetivo si no un hombre llamado Tom, quería encontrarse con el, aunque no le dijera absolutamente ninguna palabra.

Pero la verdad Millie no era su objetivo si no un hombre llamado Tom, quería encontrarse con el, aunque no le dijera absolutamente ninguna palabra

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Salió de la casa y se encontró con él, la miro de reojo y dejo las bolsas encima del sofá.

   -Hola Sara – saludo Tom.

Ella tardo en contestarle, es que ¿él la había saludado?

   -Ah... hola – saludo ella de vuelta, después de haberse recupero de su estado de shock.

   - ¿Millie esta despierta? – preguntó el poniendo sus manos en el bolsillo de su pantalón. ¿Estaba hoy más guapo?

   -Eso iba a ver, tiene que tomarse el desayuno antes de irse a la escuela – respondió ella poniendo un pie en el primer peldaño de la escalera.

   -Te acompaño, le tengo un regalo – menciono el, al momento en que tomaba la bolsa de color rojo.

   -Genial.

Los dos juntos subieron las escaleras, Sara mientras subía notaba su mirada en ella, aun pensaba en la nueva actitud de Tom. Era sorprendente como una persona podía cambiar de actitud de un día para otro.

Juntos llegaron a la habitación de Millie, la cual se encontraba con la puerta cerrada, ella abrió la puerta dejando ver a la pequeña acostada en su cama durmiendo todavía.

   -Millie – dijo Sara abriendo las cortinas de la habitación.

Tom se sentó al lado de la cama y le daba pequeños besos en la cara.

   -Tom, me haces cosquillas – susurró la pequeña despertando.

   -Despiértate dormilona, tienes que ir a la escuela – le dijo él.

   -No quiero ir – exclamo ella cubriéndose la cara con las sábanas blancas.

   -Si no vas, no te daré el regalo que te he comprado – amenazo Tom con una sonrisa en su rostro. Sara se quedó embobada mirándolo, era la primera vez que veía su sonrisa, su preciosa sonrisa.

   - ¡¿Me has comprado un regalo?! – pregunto Millie mientras se descubría la cabeza y se sentaba en la cama

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   - ¡¿Me has comprado un regalo?! – pregunto Millie mientras se descubría la cabeza y se sentaba en la cama.

   -Si... - respondió el – toma – le entrego la bolsa.

Ella con una hermosa sonrisa en su rostro abrió la bolsa y se encontró con una hermosa muñeca, la pequeña quedo mirando realmente sorprendida su regalo, esta solo miro a Tom y se lanzó a sus brazos.

   -Gracias Tom es realmente bonita – agradeció ella - ¡Gracias hermano!

   -De nada – susurro Tom, al momento en que el correspondía el abrazo a su pequeña hermana.

Sara miraba afanada la escena, unas ganas de llorar inmensas entraron en ella, le gustaría comprarle un gigante regalo a su hermana, pero casi no tenía tiempo para salir y comprarle algo.

Trataba de contener sus lágrimas, pero le era imposible. Miro por ultima vez a Tom y a Millie, y salió de la habitación lo más rápido posible.

Corrió hasta llegar a su habitación, entro en él, cerró la puerta dejando deslizar su espalda en ella. Salió de la puerta y se sentó en la cama.

Se sentía mal, sentía que necesitaba a su familia, ¿Qué pasaba si renunciaba ahora a su trabajo y se iba? ¿Qué pasaría? Es que realmente ya no tenia ganas de permanecer en la casa, ya no quería estar un momento más ahí.

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora