¿Enserio él le había dicho eso o estaba soñando? No, eso no podía ser, ella estaba despierta y había escuchado perfectamente bien.
- ¿Hablas enserio? – pregunto ella aturdida ante tal propuesta.
-Muy enserio – afirmo Tom. Entonces ¿aceptaba o no aceptaba?
-Está bien – fue la respuesta de ella que menciono con una pequeña sonrisa en su rostro – me quedo.
Tom se aparto un poco de la cama, dejando un espacio, para que ella se recostara al lado, pero esta solo se sentó a los pies de la cama tímida.
-Sara – llamo él. Ella levanto su rostro y miro sus ojos – no muerdo, todavía – sonrió de lado – siéntate aquí – indico al lado de él.
Nerviosa se sentó a su lado, era tan raro todo lo que le estaba pasando, ¡¿Y que eran esas malditas cosquillas que sentía en el estómago?! ¿Por qué tenía ganas de sonreír?
- ¿Cómo te sientes ahora? – pregunto ella, para armar un tema de conversación ya que el silencio la estaba incomodando.
-Mejor – sonrió con una mirada tierna – contigo cuidándome, cualquiera se curaría.
¿Por qué decía esas cosas? Se sentía distinto junto a ella, y estaba hablando y expresándose mas de la cuenta, pero algo en sus adentros no podía dejar de mirarla, y ¿Por qué le pidió que se quedara? Estaba tan confundido que ni el mismo sabía lo que decía, pero, aunque no lo sabía, no se arrepentía de haberle pedido eso.
Ella causaba tantas emociones en su cuerpo.
-Está haciendo frío – se quejo ella, tocando sus brazos.
- ¿Por qué no te metes debajo de las sabanas? – aconsejo él.
Eso era mucha intimidad, pensó ella.
Pero no era la primera vez que dormían juntos, aunque la primera vez Tom ni se dio cuenta que habían dormido juntos.
Lentamente ella levanto las sabanas para así poder taparse con ellas. Estaba totalmente caliente la cama, como no, si Tom tenía fiebre era obvio.
- ¿Mejor? – pregunto él. Era hermoso el ver como se preocupaba por ella.
-Si, mucho mejor.
Hubo un profundo silencio, ella odiaba eso, porque ahí era cuando sus nervios volvían. Jugaba con sus dedos nerviosa, pensando que le podía preguntar para matar ese silencio.
Sintió como Tom suspiro.
-Cuéntame de ti, Sara – por fin hablo el - ¿Cuántos hermanos tienes?
-Solo una.
- ¿Cómo se llama?
-Mckenna – sonrió – es la nueva amiga de Millie.
-Si, ya me he dado cuenta – sonrió Tom, ¡Dios! Es hermoso verlo sonreír - ¿has tenido novio?
¿Qué le contestaba? Ella era una de esas personas que espera al indicado, para tener una relación, cursi. Muy cursi.
-No, soy una de esas personas que esperan al indicado, para tener una relación – no supo que otra cosa decir.
-Eso es bueno.
-Si, eso creo.
- ¿Color favorito? – pregunto el, después de un pequeño silencio.
-Verde.
-Bonito color – sonrió.
-Dijiste que estuviste trabajando con tu padre en su empresa, ¿aun sigues trabajando con él? – pregunto Sara.
-Si, fui su ayudante hasta hace un año – ella escuchaba atenta – ahora soy el jefe en una de sus empresas – ella abrió los ojos sorprendida.
- ¿El jefe? ¿entonces tu padre que es?
-El es el mío, digamos antes de yo tome alguna decisión él tiene que supervisarla, pero muy pronto yo tendré mi propia empresa.
Se hicieron preguntas uno al otro durante bastante tiempo. Ya eran las tres de la mañana, y aunque Tom no tenía sueño ella sí, ya le pesaban los ojos.
- ¿Por qué no duermes? – pregunto el, después de haber observado como ella por momentos cerraba los ojos.
-Si eso voy a hacer – suspiro Sara – bueno, me voy.
Estaba por levantarse de la cama, pero Tom la detuvo tomándola del brazo, jalándola hacia el delicadamente.
La miro admirando su rostro, para luego apoderarse de esos labios que estaba deseando probar toda la noche.
Sara recibió gustosa, pero en ese beso había algo nuevo, algo que ellos no sabían. Había sentimientos de por medio.
Aquel era un beso suave, lento, cada uno disfrutaba el momento, Sara coloco una de sus manos en la mejilla de Tom, mientras una mano de él la tenía en la cintura de ella y la otra en la nuca de Sara dando intensidad a ese maravilloso e increíble beso.
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Solo soy una empleada
RomanceSara Hyland una muchacha de veintidós años, humilde, de buen corazón. Ella decide trabajar en una casa de ricos, la casa de los "Hiddleston". Una familia que se deja llevar por la avaricia, las apariencias y la ambición. Jamás pensó que trabajar en...
