Capitulo 43

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Paso un rato en el cual llevaba sentada en el coche, él estaba tardado mucho.

Se estaba ahogando en ese coche por lo que opto por salir un rato de el para poder tomar aire fresco. Apoyo su espalda y su peso en la puerta del coche cruzando sus brazos, un leve suspiro salió de sus labios cuando un coche rojo, llantas brillantes y bien cuidado se estaciona al lado del coche de Tom.

De aquel coche salieron dos hombres, uno de músculos grandes, tatuajes en ellos, cabello negro y ojos cafés oscuros, el otro rubio, mediana altura, bien peinado. Giro su rostro a otro sitio para no verlos a ellos, no quería que pensaran algo que no era.

   - ¡Hey preciosa! – llamo el pelinegro - ¿Por qué estas tan sola?

Ella frunció el ceño, pero no los miro, no quería hacerlo, eran esos típicos inútiles que piropean a cualquiera que pasaba por su lado.

   - ¿Eres sorda? – hablo nuevamente el pelinegro, ahora acercándose a ella - ¿no quieres compañía? – miro a su amigo, el rubio – una compañía doble – se rieron.

   -Iros a la mierda – dijo ella, se dio la vuelta para abrir la puerta el coche y entrar en el nuevamente, pero este acto fue negado, uno de ellos cerro la puerta con brusquedad.

   -No trates de escapar princesa – le dijo al odio el rubio.

   -Déjame en paz – pidió ella nerviosa, atemorizada.

   -Solo queremos acompañarte... - dijo el pelinegro – además, estarías muy bien acompañada.

   -Ella ya tiene compañía – le dijo Tom llegando al coche – así que iros, y dejarla en paz – los fulmino con la mirada.

    -Solo queríamos divertirnos un rato hermano – hablo el rubio.

Tom se acercó peligrosamente a él pelinegro, llegando justo enfrente a frente, lo miro, su mirada presentaba rabia.

   -Ve a pedirle diversión a tu madre – le escupió esas palabras.

El pelinegro tenso la mandíbula y apretó firmemente y con mucha fuerza sus puños, Sara temió lo peor, por lo que opto por entrometerse, los separo metiéndose en medio, haciendo retroceder a Tom, con sus delicadas manos en el pecho de él.

   -Tenemos que irnos – añadió ella, mirando a Tom – no vale la pena, enserio... tranquilízate – lo ultimo lo susurro cerca de sus oídos.

El miro a los dos hombres, les tiro una mirada fría, tomo a Sara de la cintura, le abrió la puerta del copiloto y no se separo de ella, hasta que ella estuvo completamente sentada y con su cinturón de seguridad puesto. El, la estaba protegiendo y eso hizo que ella sintiera muchas cosas en su estómago, tenía muchas mariposas.

El le dio la vuelta al coche, ignorando completamente a los dos hombres, que estaban inmóviles viendo la escena

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El le dio la vuelta al coche, ignorando completamente a los dos hombres, que estaban inmóviles viendo la escena.

Llego a su lado, sentándose en el lado del piloto, encendió el coche y bruscamente retrocedió y con velocidad salieron del aparcamiento.

   -Deberías disminuir la velocidad, quiero llegar viva a la casa – se quejó Sara.

   -Y lo harás – le dijo él. Su tono frío nuevamente ¿Por qué tenia que ser tan cambiante? – no tenias que salir del coche – critico el, ¿ese era el problema?

   -Me estaba ahogando aquí – se quejo ella – tampoco quería morir asfixiada.

   -Fuiste muy estúpida al salir – esto era el colmo ¿no?

   -Sabes... se me paso el hambre, ¿podemos volver a la casa, por favor? – pregunto – y si no puedes, no te preocupes, me bajo aquí y tomo un taxi.

   -No has desayunado todavía.

   -No me importa, puedo sobrevivir sin ello.

   -Esta bien, Sara lo siento – la miro de reojo – no fue mi intención tratarte mal – suspiro – perdóname.

   -Está bien – respondió ella y giro su rostro hacia la ventana.

En todo el camino que venia mirando la ventana sintió la mirada de Tom, pero no le hizo caso y solo se concentró en mirar por la ventana.

Hasta que sintió que el coche se detuvo, subió la vista y se encontró con una cafetería bastante lujosa.

   -Llegamos – aviso Tom y salió del coche y como todo un caballero inglés, faceta que ella no conocía, él le abrió el coche y le estiro la mano para que ella la tomara. Dudo unos segundos, pero se decidió por tomar esa mano.

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   - ¿Qué desean? – pregunto la camarera que los atendió.

   -Dos cafés y dos trozos de tarta de queso – pidió el.

   -Enseguida se los traigo – informo alejándose de la mesa.

   -Estuviste muy callada.

   - ¿Qué quieres que te diga? – susurro ella.

No se sentía muy bien, le estaba comenzando a doler la cabeza, esos dolores estaban volviendo nuevamente. Coloco una de sus manos en la cabeza cuando sintió una fuerte punzada.

   - ¿Estas bien? – pregunto Tom con mucha preocupación – Sara.

   -Si.

   -La verdad es que no te ves bien... te pusiste pálida de un momento a otro.

   -Bueno, me duele bastante la cabeza – admitió Sara.

   -Aquí tenéis los cafés y los pasteles, que lo disfruten – les dijo la camarera que les trajo lo que pidieron.

   -Come algo, a lo mejor es porque no comiste nada – Tom se veía tan tierno cuando se preocupaba por ella.

   -Eso voy a hacer – tomo un tenedor entre sus manos y probo un poco del pastel, lo mismo hizo el.

   - ¿Te gusta? – pregunto Tom, cuando vio que ella ya había terminado su pastel con el café.

   -Si, muchas gracias – sonrió.

   - ¿Se te ha pasado el dolor?

   -Si, creo que solo fue por el hambre – añadió ella – acostumbro a desayunar temprano.

   -Bueno – sonrió el – tenemos que irnos – dijo cuando miro su reloj.

¿Tenia que acabarse ese momento especial? Le gustaría que ellos siempre se lleven así, y no como perros y gatos, que él se diera cuenta de que no siempre puede vivir con el recuerdo de su novia, la cual ya no está, que se dé la oportunidad de amar nuevamente, de sentir.

   - ¿Vamos? – pregunto Tom.

   -Vamos – afirmo.

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   -Gracias por el desayuno – agradeció ella mirándolo mientras el conducía.

    -De nada – la miro de reojo y le sonrió.

Era tan guapo cuando sonreía, con su dentadura blanca, pura, sin maldad, una sonrisa pura.

   - ¿Te gustaría ir a un parque? – pregunto Tom.

   -Siempre me han gustado, ahí encuentro paz.

Cuando era pequeña siempre tuvo mucha curiosidad en ellos, le encantaba, la mayor parte del tiempo se lo pasaba en ellos, escribiendo en su diario de vida, pensando, creando poesías, inventando como seria su futuro, pero jamás tuvo a algún chico en sus pensamientos, nadie nunca había llamado su atención, como lo estaba haciendo Tom, ¿será que realmente se está enamorando de Tom? O ¿solo es un interés por querer ayudarlo de salir de su trance?

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora