Sara Hyland una muchacha de veintidós años, humilde, de buen corazón. Ella decide trabajar en una casa de ricos, la casa de los "Hiddleston". Una familia que se deja llevar por la avaricia, las apariencias y la ambición.
Jamás pensó que trabajar en...
-Eso es mentira Sara, mis padres nunca se preocupan por mi – menciono Millie con los ojos cristalizados.
-Millie, tus padres trabajan mucho para que vosotros tengáis lo mejor, tenéis que entenderlo. Ellos solo quieren lo mejor para ti y tus hermanos.
- ¡Pero los echo de menos! – añadió ella y se puso a llorar desconsoladamente – quiero que estén conmigo.
-Tranquila, pequeña – dijo Sara abrazándola fuertemente - ¿Sabes?, yo tengo una hermana de tu edad – el llanto de la niña paro por un momento, para posteriormente mirar a Sara a través de sus húmedas pestañas.
- ¿Por qué no me lo habías dicho?
-Porque no encontré el momento adecuado.
- ¿Y cómo es? – pregunto Millie, llena de curiosidad – ¿le gustaría ser mi amiga?
-Bueno ella es una niña muy tierna, es muy atenta con las personas y le encantara ser tu amiga – articulo Sara con una sonrisa en su rostro.
- ¿Enserio? – pregunto la niña entusiasmada.
-Claro, ¿quieres que algún día de estos te lleve a mi casa para que la conozcas?
- ¡Si! Quiero conocer a tu hermana y a mi futura amiga. Gracias Sara, te quiero mucho – Millie deposite un tierno beso en su mejilla – ¡voy a ver a Tom!
Dicho eso la pequeña salió corriendo de la habitación dejando a Sara solo en ella.
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Me arrepiento de haberla llamado así, nunca trate de una mujer así y ahora me siento la peor basura del mundo. Sabia perfectamente que ella no era como las demás, y no entiendo porque me dio tanto enojo cuando la vi con Sam, no lo entiendo. No me controle y eso fue lo peor. Pensó Tom.
Recostado en su cama pensaba el mal comportamiento que tuvo en frente de Sara, se arrepentía de tratarla así, se arrepentía de haberla juzgado sin conocerla, entendió que ella tenía razón, no debía juzgarla sin verdaderamente no la conocía.
Llamaron despacio a la puerta de su habitación.
-Pasa – ordeno este desde su cama, mientras miraba fijamente al techo.
Por el rabillo del ojo, vio entrar a Millie con los ojos medio rojos y supo inmediatamente que la pequeña había llorado.
-Millie, cariño ¿Qué ocurre? – pregunto Tom un poco asustado, mientras se incorporaba en su cama.
-Nada malo, solo... nada – respondió Millie, un poco desanimada.
- ¿Cómo que nada? – insistía este – entonces... ¿Por qué lloraste?
-Tom, ¿Por qué tratas mal a Sara? – pregunto Millie.
- ¿Por qué me preguntas eso?
-Los escuche discutiendo hace un rato y no me gusto para nada como la trataste – articulo ella sentándose en la cama.
-Millie, ella... - quería hablar, pero la pequeña lo interrumpió.
-Sara es buena Tom, ella es la única que se preocupa por mi en esta casa, ella me consoló hace unos momentos cuando yo estaba llorando. Ella no se merece que tú la trates así.
- ¿Ella te contó que la trate así?
-No... yo misma vi como la tratas y no me gusta como le hablas. Ella me dijo que me presentaría a su hermana que es de mi edad, y será mi amiga – le dijo ella entusiasmada a su hermano.
- ¿Enserio? – pregunto él, un tanto sorprendido – eso es bueno... supongo.
-Si... ¿Tom?...
-Dime.
-Prométeme que no la trataras mal – pidió ella mirándolo seriamente a los ojos - ¡Prométemelo!
Guardo silencio unos minutos, como pensando en la respuesta que iba a dar, realmente lo estaba pensando mucho.
-Tom, prométemelo – insistía ella.
-Esta bien Millie, te lo prometo – menciono Tom, ya dado por vencido - ¡Lo prometo!
- ¿Por el meñique? – pregunto Millie, al momento en que se estiraba en su dedo hacia Tom.
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-Por el meñique – respondió el, ante de enganchar su dedo con el de su hermana.
Entre risas Tom, se acerco a su pequeña hermana y la abrazo fuertemente.
-Te quiero, Millie. Y me preocupo demasiado por ti y por Noah... tenlo claro.
-Yo también te quiero Tom, aunque seas un grosero con Sara.
-Ya te prometí que la trataría mejor, ¿no?
-Si, lo has dicho.
-Entonces confía en mí, pequeña – exclamo Tom, antes de darle un beso ruidoso beso en la mejilla a su hermana.