Capitulo 66

3K 184 1
                                        

¿Qué rayos hacia Tom ahí?

El se bajo del coche y camino directamente hacia ella.

   - ¿Qué haces aquí? – le pregunto Sara, cuanto este se encontró enfrente de ella...

   -Necesitaba verte -esas simples palabras le parecieron tan tiernas que sintió desvanecerse delante de él.

   - ¿Por qué? – pregunto ella tratando de mostrar desinterés.

   - ¿Por qué? – Tom se detuvo a pensar en su respuesta – porque ya no sé qué hacer.

   - ¿Hacer con que Tom? – toda esta situación la estaba poniendo tensa – no estoy entendiendo absolutamente nada.

   -Es que no hay absolutamente nada que entender – se acerco a ella quedando a pocos centímetros de su rostro, sus respiraciones se mezclaban – es fácil de entender – tomo el rostro de ella entre sus manos - ¿Qué hago con lo que siento por ti Sara?

¿Lo que siente por ella?, ¿Se estaba declarando? ¡Dios! Si era así no sabría qué hacer, la situación era demasiado tensa y los nervios brotaban por sus poros.

   - ¿Lo que sientes por mí? – pregunto Sara, aun si poder creer en lo que había dicho Tom con anterioridad.

   -Si, lo que siento por ti, tu... - la acerco a sus labios, rozándolos – tu me vuelves loco Sara – en ese momento acorto toda la distancia que lo separaban de sus labios, los cuales se unieron en un beso muy distinto a los anteriores. Este era mucho mas intenso, con sentimientos de por medio.

Por fin Tom estaba declarando su amor a ella, sin temor a nada ni a nadie. Superando obstáculos. Y solo ella lo ayudo a hacerlo, ella le enseño a superar todo, a dejar todo atrás y seguir con su vida normalmente. Prometió nunca mas enamorarse, pero, ¿para qué están las promesas?, para romperse ¿no? Bueno, según la ocasión.

   -Tom... - susurro ella en cuanto estuvo un poco alejada de los adictivos labios de él.

   -Dime que también sientes lo mismo – beso cortamente sus labios – dime que me quieres como yo te quiero a ti Sara.

   -Tom – esta era su oportunidad, no podía desaprovecharla – yo también siento lo mismo, también te quiero como tu me quieres a mí.

¿Y ahora que pasara entre ellos? Su amor se notaba a kilómetros de distancia y habían dado ya el primer paso a la felicidad, estar juntos era lo que deseaban los dos.

   -Eres la mujer perfecta – Tom la abrazo susurrándole al oído – eres la que yo estaba esperando todo este tiempo, la que me enseño millones de cosas para luchar con lo que verdaderamente quiero, Sara tú, eres tú la que yo estaba esperando – beso su frente y luego la junto con la de el – prométeme que no me vas a fallar.

   -Te prometo que no te voy a fallar Tom – beso cortamente sus labios y lo abrazo, necesitaba sentirlo cerca, necesitaba besarlo y decirle mil veces lo mucho que lo quería, que trataría de hacer lo mejor para que el no sufriera más de lo que ya sufrió. Si ella pudiera, le bajaría la luna y se la regalaría para que así pueda ser feliz.

   -Pensé que salir con Emma sería una buena idea – Tom le hablaba al oído – pero solo sirvió para darme cuenta de que en realidad lo que necesito eres tú, tu eres la única que me hace sentir querido, me hace sentir vivo, tu tienes la medicina perfecta para mi dolor.

Ahora Sara sentía morirse en los brazos de él, hablándole al oído, soñó tanto con este momento y por fin estaba pasando, tenia ganas de llorar. Sus ojos se aguaron y dejaron escapar un par de lágrimas.

   -Gracias – susurro con la voz entrecortada.

   - ¿Por qué? – pregunto Tom, y la tomo nuevamente de las mejillas – no llores, estoy aquí contigo – limpio las lágrimas que habían caído de los bellos ojos de Sara.

   -Por llegar a mi vida – beso la mejilla de este.

   -Gracias a tu por llegar a la mía.

   - ¿Quieres entrar? – pregunto ella mientras lo miraba fijamente a los ojos.

   -Pero están tus padres y no quiero molestar.

   -No vas a incomodar a nadie, a estar horas solo debe estar despierta mi madre.

   -Está bien – accedió.

Paso sus manos con las manos de Sara entrelazando sus dedos, para ahora caminar hacia la casa, ella solo sonreía sonrojada.

   -Por cierto, estás preciosa con ese vestido – menciono Tom antes de besarla en la mejilla.

   -Gracias – sonrió, esa sonrisa que por esta noche quizás nadie se la sacaría del rostro.

Solo soy una empleadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora