De vuelta al pasado

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Los días no fueron buenos, tampoco malos. Simplemente en un momento estaba "bien" y al otro, todo parecía doler y girar alrededor de Alex. No hago planes para el siguiente día, simplemente los vivo conforme a mis necesidades. Alex no se ha comunicado conmigo, y por cuestiones de contrabajo yo tuve que hacerlo, sin embargo mi mensaje jamás fue contestado. Pasé al hospital por la copia de las llaves de su casa, y fui a esta, no entre, no tuve el valor, sólo observe el exterior y me asomé un poco para ver que él aún seguía ahí, en el sofá, sin embargo, él no me vio.

Una parte de mi volvió a irse, aquella parte que me volvía apasionada, intensa, arriesgada, pues esa parte es Alex, si, lo ame tanto que se hizo parte de mi, y ahora que no está, mi ser lo sabe, siente su ausencia y mi renuncia a su búsqueda, en pocas palabras, es como si todo volviera a repetirse, a diferencia de que se donde está Alex, se que sigue vivo, latiendo, pero que no puedo buscarle y no quiero verle.

Daniela no me ha dejado sola en este duelo, pero se que pronto tendrá que irse, así que intento consolarme a mi misma.

Jack no ha insistido pero tampoco me ha dejado sola, simplemente respeta mi espacio y cumple con lo acordado, cosa que le agradezco.

La luz del día inicia a entrar por mi ventana y hoy es otro día más sin poder dormir bien. Observo la trayectoria de los tenues rayos y veo como se estampan contra el regalo que se quedó sin abrir.

Me levanto de la cama para ir por este y cuando lo cogo vuelvo a mi cama. Lo examinó para ver si tiene alguna nota que me indique quien me lo dio pero no viene nada, así que procedo a abrirlo de una vez.

Quito poco a poco el papel de regalo mientras mi corazón se vuelve loco. Las lágrimas inician a formarse en mis ojos cuando veo de que se trata. Tomo el cuadro entre mis manos y admiro su belleza tan inigualable. Es mi rostro pintado al oleo. Mi cabello suelto y alborotado se cruza entre mis labios y nariz, pero dejando completamente libre mis ojos, mismos que brillan inexplicablemente. En el fondo de mis pupilas, casi imperceptible está Alex, en colores oscuros y tenues, viéndose como un reflejo de mis pupilas. Capturando mi mirada y su esencia cada vez que lo veo, con ese brillo inigualable. ¿Con qué así es como me vez Alex?, ¿con qué así me veo cada vez que te miro?.

-Bailey- entra Dani en el lugar y seco mis lágrimas de inmediato.- ¿qué pasa?.

Se acerca a mi de inmediato y se queda perpleja al ver el cuadro.

-Esto tengo- musito sin despegarse los ojos del cuadro.

-¿Alex cierto?- asiento, y ella sólo me abraza.- lo siento tanto Bailey, se que tener que renunciar al amor de tu vida es duro, pero... Lo vas a lograr.

-Eso espero Dani.

-¿Cuál isi ispiri Dini?, has podido con esto y con más Bailey, lidiaste con el odio de tu mamá durante años, lidiaste vivir sin un padre y una madre ebria, perdiste al amor de tu vida pero seguiste adelante, terminaste tus estudios justo cuando te decían que no podías, y ahora mirate mujer, eres la mejor amiga que alguien pudiera desear, así que no vengas y me digas un "eso espero" porque un buen golpe en la mema si te llevas.- Me tiro a la carcajada ante su discurso que por cierto me encantó y siento un poco de paz en mi ser.- Así que... ¿qué haremos hoy?, porque no pienso escuchar otro "vivo un día a la vez" porque esto, no es vivir.

Y tal vez tiene razón, esto no es vivir, ¿pero como tener ganas de seguir adelante si cada vez todo parece doler más?

-¿Te parece si vamos a algún café?- se tira en la cama a un lado de mi.

-Tengo una mejor- la observo señuda- ¿y si mejor vamos a correr por el lugar y después por un café?.

-Mira Dani, yo creo que cada quien tiene su forma de...

-No esta vez señora anti ejercicio- me jala de la cama casi de inmediato que ni siquiera pude sostenerse de nada, hasta el punto de caer estruendosamente en el piso.

Me pongo mi ropa deportiva- más por obligacion que por ganas- que si, me costo encontrar pues yo soy más de comer y no tanto de hacer ejercicio, se que ese no es bueno pero que más da. Luego de desayunar algo muy liviano, y de varios pretextos para no ir, que claro, Dani no creyó, al fin salimos de casa para ir a trotar.

Cierro la puerta cuando Jack va saliendo de su departamento. Sus ojos inician a brillar en cuento me ve y trago grueso. Esa mirada, es la misma mirada que se ve en la pintura que Alex hizo, tristemente creo que sólo él puede admirarla, pues sólo a él lo observo así.

-Buenos dias- me saluda con una tímida sonrisa.

-Buenos días Jack- le devuelvo la sonrisa pero ahora en grande, cosa que lo relaja.

-Yo me iré adelantando- Ambos observamos a Dani bajar las escaleras, dejándonos solos.

-¿Ya te vas a trabajar?.

-Así es- observo que su uniforme tiene doblado el pequeño cuello y se lo acomodo. Su mirada grita a los 4 vientos el grandísimo amor que me tiene, y me pesa, no saber cómo darle un poco de lo que él me da, un poco de esa sensación que es ser mirada con amor, con admiración, me pesa. -Bueno, ambos vamos hacia abajo, así que...

-Si- se pone detrás de mi para darme el paso y juntos bajar.- cuidate mucho Jack, y que tengas un lindo día.

-Gracias señorita Bailey, tu igual- observa a Dani- y suerte en su ejercicio.

-Gracias- decimos ambas al unísono.

-Y por cierto Bailey- te ves linda hoy.

Mi corazón se emociona al escuchar eso y sólo lo puedo observar ir a su auto.

-Menos amor y más trote- me jala Dani a estirar con ella, y luego a correr, firmando mi sentencia a muerte.

-Dani... espera... no puedo- me recargo en una barda a tomar un poco de aire, bueno un mucho de aire, está mujer me quiere matar.

-Oh vamos Bailey, apenas van tres cuadras.

-¿Tres cuadras?, yo apenas corro de la sala de emergencias a la recepción de esta y ya estoy muriendo.

-Bueno, con este ejercicio morirás menos la próxima vez- la fulmino con la mirada y sólo rie. Se recarga a mi lado en espera de mi recuperación.- Bailey, vamonos.

Un extraño y mal presentimiento nacen en mi cuando la escucho decir esto.

-¿Por qué?- levanto la vista y de inmediato Daniela me toma de la mandíbula y me hace observarlo.

-Bailey, por favor vamonos.

-Tranquila Dani, ¿qué puede ser tan grave como para...- dirijo mi vista al frente y ahora lo entiendo todo.

Mi piel se eriza, un nudo en mi estómago se crea y hace de mi respiración algo nula.

Alex está en el restaurant de enfrente con una de las enfermeras...

El suplicio de BaileyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora