Me giro una vez más y me topo con un Alex completamente dormido y hundido en un largo sueño. Paso la yema de mis dedos desde su frente, me deslizó por su nariz hasta contornear sus labios, luego acarició su mejilla y lo sigo observando tan pleno.
Observo el lugar a nuestros alrededor y observo todas nuestras maletas y un par de porta trajes, uno con su traje el cual no me dejo verlo, y el otro con mi vestido el cual tampoco permití verlo.
La boda se organizó de una manera impresionantemente rápida, Alex solo me pregunto lo que quería y a los días ya había un organizador de bodas con ideas fa tácticas para muestra boda. Siento la mano de Alex jalarme hacia él y salgo de mis pensamientos para ver sus ojos cristalinos e hinchados. Me observa con ternura y admiración y me derrito en sus pupilas. Me hundo entre su cuello y su barbilla mientras siento el calor de su torso desnudo y disfruto de su glorioso olor.
-Hoy es el día.- es la primer frase que su ronca voz musita en el día.
-¿Que día?- lo observo.
-Bailey...
-Ah si, lo recuerdo, tenemos una boda.- le doy un beso en la nariz e intento ponerme de pie.- y tu eres el novio.
Tira de mi y me envuelve entre sus brazos evitando que me levante.
-¿Puedo disfrutar un poco más de mi prometida?.- cuestiona y mi corazón da vuelcos.
-Todo lo que quieras.- me vuelvo a acurrucar y así nos quedamos por no se cuanto tiempo.
Las horas pasaron y los nervios gracias a Alex no me invadieron, no hasta que tuve que ir a casa de mi madre para que me arreglaran, ahí fue donde los nervios llegaron a mi, y ese deseo de que todo sea perfecto me abundó.
-Bailey deja le morderte el labio, vas a estropear el maquillaje.- escucho a mi madre ma sno la observo.
-Lo siento, estoy tan...- llega a mi y toma mis manos haciéndome guardar silencio mientras me observa con seguridad.
-Todo va a salir como tenga que salir Bailey, esto es solo el inicio mi niña, lo verdaderamente bueno viene después cuando por fin puedes presumir tu anillo, a tu esposo y tu matrimonio, cuando por fin sientes que no hay nada que los separe, y todos los problemas que antes parecían gigantes, ahora se ven pequeños.
Seco mis lágrimas y asiento mientras abrazo con fuerza a mi madre quien se ve espectacular.
-¿Me puedo sumar al abrazo?- escucho desde la puerta y me quedo congelada al ver a Dani en el umbral. Corro y con fuerza la abrazo mientras retengo mis ganas de llorar.
-Maldita.- es lo único que puedo decir para luego separarme de ella y verla fijamente.- me dijiste que no alcanzarías a llegar.
-Por nada del mundo me perdería la boda de mi mejor amiga.- nos volvemos a abrazar y luego de una intensa sesión de melancolía y cariño, todas salen del lugar y solo esta mi madre, mi mejor amiga y yo, ni una madrina más, ni una persona menos.
Terminan de ayudarme con el vestido del cual estoy enamorada. Es un vestido sencillo, la parte frontal tiene un corte en "V" y tirantes finos que terminan uniéndose a un escote en mi espalda, la falda el algo esponjosa pero sin exagerar, simplemente tiene una caída natural y neutra.
Me acerco al espejo algo temerosa de que no me guste todo el resultado final pero de lo contrario me quedo atónita. Mis ojos inician a soltar lágrimas mientras Dani y mi madre se ponen a mis costados.
-¿Recuerdas cuándo jugábamos a planear bodas?.- asiento mientras Dani me acomoda el cabello.- ¿recuerdas los nervios que nos daban al ver a aquellos osos ir al altar?, yo recuerdo perfectamente que era la diseñadora del vestido, y nunca creí que se volvería realidad ese sueño de ser yo quien diseñé ropa, pero lo mejor de todo esto, es que jamás me imaginé que la Bailey "a mi me dan asco los niños" hoy estaría a solo minutos de casarse con uno de esos seres olorosos y fastidiosos.- Reimos entre las lágrimas mientras tomo con fuerza sus manos. Dani me pone el velo mientras mi madre me acomoda la tiara de flores y los accesorios.- si, la misma Bailey que me alejaba de esos "rompe corazones" hoy esta a punto de unirse en matrimonio con un experto en, y lo que más agradezco, es poder vivirlo a tu lado, sin importar todo lo que paso, los cambios y la distancia, hoy despido a mi amiga soltera, misma que esta por entrar en una etapa muy linda sin puntería cosa que me aburre.
-Dani...- reprocha mi madre y reimos.
-Te amo Bailey.- me abraza con fuerza.
-Te amo más Dani.- intensificó el abrazo y todo parece tener más calma.
-Las dejaré solas por un momento.- sale d ela habitación y me deja sola con mi madre quien con tranquilidad sigue acomodando mi velo y demás.
-Hace mucho, cuando me enteré que venías al mundo, tuve muchos miedos Bailey, porque yo no sabía a lo que me enfrentaba, no me sentía lista para una responsabilidad tan grande, incluso iniciaba a culparte de tantas cosas aún cuando tu ni siquiera nacías, pero esa mañana de octubre cuando te vi poe primera vez todos mis miedos desaparecieron y las culpas de dispersaron aún con más rapidez, ahora en lo único en lo que pensaba y lo único que pedía es que fueras feliz Bailey, y que el daño en tu vida fuera lo más nulo posible, sin embargo no siempre las cosas son como queremos y nos tocó atravesar por una situación crítica que nos alejó, ahora mi miedo era el de perderte, pero cuando Alex llegó un día a ofrecerme ayuda, lo vi como un Ángel, y deseaba que ese angel fuese quien cuidaría de mi pequeña, y mírate ahora, a punto de ir allá, a ser más feliz de lo que ya eres y a punto de casarte con un anhelo Bailey.- su voz se ahoga y toma un rápido para luego proseguir.- Gracias poe tanto mi niña, gracias por no abandonarme, gracia por tu paciencia, gracias por hacerla de madre cuando menos te correspondía, gracias por se fuerte, pero ante todo, gracias por demostrarme que los únicos capaces de tirarnos, somos nosotros, y que a pesar de todo se puede ser feliz.
-Mamá...
-Estoy muy orgullosa de la mujer que eres hoy Bailey, y se que ya no tengo que tocar que te cuiden porque te sabes cuidar, y aún que se que ere su seguirás siendo feliz yo seguiré pidiendo para que seas el doble, porque lo mereces.
-Te amo tanto madre.- me da un besos en la frente y luego nos abrazamos. Siento una conexión inexplicable y es como si todo se remasterizara.
-Te amo más mi niña.- me da el ramo.- peor ya es hora de entregar mi mayor tesoro a quien se que lo va a valorar y cuidar incluso mejor que yo.
Asiento y juntas nos dirigimos a la puerta. Veo a todas las madrinas ya en el altar, y a los padrinos igual, mientras más camino a la entrada más cerca estoy de poder verlo. Mis piernas se sienten débiles y mis manos sudan, mi corazón late a mil por hora hasta que llego a la entrada, todos se ponen de pie abonados y Alex se voltea para verme.
Su mirada tiene contacto con la mía y es ahí donde todo desaparece...
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El suplicio de Bailey
Teen FictionLos reencuentros suelen ser felices y emotivos, sin embargo, en este mundo hay una persona, como muchas, a la cual esto no le ha quedado claro; Bailey Cooper. Y tristemente, este, volvió a ser su caso.
