Una Bailey del pasado

546 47 2
                                        

Holaaaa, espero y estén disfrutando tanto la historia como yo estoy disfrutando escribirla jejeje. Paso por aquí para agradecerles por todo su apoyo a pesar de mi inconsistencia, gracias por todos sus comentarios, gracias por simplemente ser y estar, no saben cuánto aprecio ver que les gusta todo lo que escribo pues créanme, lo escribo con el corazón en la mano y pensando en cada comentario que me hizo llorar, reír, volver a leer ese fragmento o incluso el capítulo completo. Simplemente gracias.
Como NOTA IMPROTANTE ANUNCIO EL PRÓXIMO FINAL de toda esta bonita historia de tropiezos, amor y hospitales, así es chicos, este es el penúltimo capítulo antes de dar fin a esta bonita parte de mi.
Recuerden que siempre hay que saber soltar y mi momento de soltar a estos dos ha llegado. Los amo y estoy aquí para todo lo que necesiten.
***********

Mi ser tiembla, mis pulmones no reciben más aire, mis dedos ya no sienten nada al verle. Temerosa me acerco hasta sentir el calor de su rostro, contrastando con la fría noche de octubre.

-Alex- dijo en un sollozo.

-Bailey.- toma mi mano y besa la palma.

-No... no entiendo, crei que estabas con Jen en tu departamento.

-Cuando me dijeron que ya no estabas ahí decidí venderlo Bailey, ya no quiero volver a lo mismo, ya no quiero lo mismo, ni para ti, ni para mi, quiero algo mejor, quiero volver a comenzar, fuera de este lugar, de todo lo que antes hicimos, simplemente quiero comenzar otro libro, contigo.

-Me hiciste tanta falta.- lo abrazo con fuerza mientras me engancho a él, con ternura me pega a él mientras me abraza con más fuerza. Siento su respiración inestabilizarse, me despego de él y veo sus ojos llorosos, llenos de emociones.

-Tu a mi, pero necesitaba poner tantas cosas en orden, no podíamos estar así Bailey, no más.

-Lo sé Alex, lo sé.- nos quedamos un par de segundos solo observandonos, sin decir palabra alguna, solo miradas y dos corazones sincronizados. La conexión que tengo con Alex e stan única que incluso no se necesitan palabras para expresar todo lo que me hace sentir.

-Lamento tanto no ver más por ti Alex, y solo pensar en cómo salir de todo esto, en como sentirme mejor y...

-Bonita.- levanta mi cabeza por medio del mentón.- yo no recuerdo nada de eso.

-No podemos hacer como que nada pasó Alex.

-Si podemos, yo no olaneonseguie cargando con el pasado Bailey, y espero que tu tampoco proque entonces volveremos a caer en lo mismo de antes, y ya no quiero eso, quiero poder viajar contigo a la exposición de mis pinturas sin preocupación alguna, quiero estar contigo en las subastas de mis obras mientras te tomo la mano y orgulloso te presento con lo socios de los museos y con los interesados en mi arte, en ti, porque mis mejores cuadros han sido contigo en mi cabeza.

-¿Estas hablando enserio?- aprieto sus manos con fuerza.

-Nada va a ser como antes, ambos hemos pasado por tanto como para volver a lo mismo.

Y fue así como me di cuenta de que nunca vamos a amar a las demás personas como nos aman a nosotros y eso también está bien. Amo a Alex, a mi manera, como él me ama a su manera, y eso es lo único que me importa ya.

-Hay hojuelas y chocolate caliente para ti.- es lo único que digo entre lágrimas de orgullo y felicidad.

-Y una boda que planear.- se separa de mi para mostrarme el anillo, recoge un poco su pantalón y se inca con el anillo entre los dedos, mi corazón se acelera como aquella tarde mientras sus ojos penetran los míos connuna intensidad irremplazable.- Bailey, ¿aceptarías ser la mujer que me acompañe por todo el mundo descubriendo nuevos museos mientras nos reímos de la calva de aquellos que pagan miles por estar ahí, para luego ir por un café a cualquier local que a esas horas esté abierto, para cargarte mientras lo tomas?

-Alex...

-Te lo pediré las veces que sean necesarias Bailey.

-Acepto.- lo beso con tanto deseo y anhelo de él, de su calor, de su amor, de su tacto.

Besa mi frente y siento un calor inmenso. Se que esto no lo tendré con nadie, se que con nadie me sentiré tan plena y en paz, se que con nadie las palabras se me quedarán cortas para describir lo que sucede cuando el silencio hace acto de presencia y las miradas dominan. Con nadie vibrará tanto mi alma como sucede con Alex, y es triste pensar que muchos probablemente nunca lo experimentaran.

-Te amo con todo mi ser Bailey.- susurra y me quedo sin aliento mientras mi piel se eriza.

-Te amo tanto Alex.- susurro y siento como una lagrima cae por su mejilla.

-Y entonces, ¿será en un lago o un bosque?.- cuestiona y sonrió aún con el corazón en la mano.

-En donde sea, pero contigo.

***********

Me aferro a la cintura de Alex mientras cierro mis ojos y siento el viento enredar mi cabello. Alex acaricia mis brazos de vez en cuando y sinrio como tonta ante esta acción. Siento como aumenta la velocidad pero ello no me causa estragos ni miedo, simplemente lo disfruto, como hace tanto no disfrutaba algo.

-Ya casi llegamos.- grita para poder escucharlo y de inmediato me transportó a aquella tarde con una Bree pubertad, temerosa, tan pequeña y débil, una Bree que jamás creyó conocer la libertad y el amor al mismo tiempo mientras un chico le dictaba como soltarse en plena carretera, una Bree sin rumbo ni noción de lo que es la vida, una Bree incrédula que veía eso del amor como algo ficticio y de película.

Recuerdo la primer vez que me subí a una moto, y esta fue con Alex, recuerdo cuando por un momento, las preocupaciones fueron nulas, y solo existía un cálido aire y un Alex dándome indicaciones de cómo volar por solo unos segundos, la primer vez que me monté a su lado sin saber que el resto de mi vida la pasaría de su mano, la primer vez que confie en él lo que ni siquiera confiaba en mi misma; mi vida. La primer vez que lo escuché reír por mi causa y por mi felicidad.

Me aferro más a Alex y se lo digo a lo bajo.

-Gracias Alex, gracias por liberarme, gracias por hacerme fuerte, por no dejar que me rinda, gracias por guiarme, gracias por no soltarme cuando mi único soporte eran un par de piernas débiles, gracias por demostrarme que si se puede aprender a mara sin importar la edad, gracias por las sensaciones tan únicas que me haces experimentar, gracias por dejarme sin palabras, gracias por hacer vibrar mi alma y acariciar mi espíritu, gracias por ser tu, por aferrarte a mi cuando todo se puso difícil, simplemente gracias por darme vida, y darme más y más motivos para vivirla a tu lado.

Abro los ojos y observo su rostro iluminado por el sol del atardecer, un rostro llenos e plenitud, de paz, un rostro tan cálido que te hace sentir coraje ante las injusticias que le han tocado ver a esos ojos cristalinos.

-¿Te gusta lo que ves eh?- cuestiona incrédulo y sonrió para luego torcer mis ojos.

-Al parecer tu estabas viendo primero sonríe y solo lo miro, como una boba, como su fiel admiradora, como una niña de 15 años mira a su gran primer amor sin importarle el daño que pueda hacerle después, como un artista mira su mejor obra, como un escritor mira las letras de su mejor capítulo, porque así es Alex, eres y serás mi mejor historia, mi mejor obra, mi mejor casualidad si así lo queremos llamar, siempre vas a ser lo mejor que me ha pasado, Alex.

El suplicio de BaileyDonde viven las historias. Descúbrelo ahora