Cuando bajan del coche, el niño va dando pequeños saltos de la mano de su madre evitando pisar las rayas que separan las baldosas del suelo teniendo que sacar la lengua de sus labios cuando la concentración lo requiere
- ¿Estás contento tesoro?- pregunta a su hijo que responde afirmativamente con un gran grito- Petita...- llama la atención de su hermana que está centrada en el móvil- ¿a Lara la trae su madre?
- No, como viene Samu la trae él- contesta
- Ah no sabía que venía Samuel- se sorprende- ¿y tiene ya carnet?- vuelve a preguntar
- Sí, se lo sacó nada más cumplir los 18- responde algo hastiada- yo tampoco sabía que Adrián venía esta mañana a casa y no he dicho nada- le echa en cara
- Literalmente que no has dicho nada, ni hola- se queja
- Intenta ocupar un lugar que no es suyo- se defiende Laia
- ¿Y de quién es?-pregunta algo harta Aitana parando en seco, interrumpiendo así el juego de Martín
- Jo he perdido- susurra el pequeño al pisar la línea
- Tú lo sabes- contesta mirando hacia el niño
- Otra vez no...- rechaza volver a hablar de él con su hermana
Hacía aproximadamente un mes que Luis había desaparecido de la faz de la tierra. Como huella, únicamente había dejado pequeñas cartas, con más o menos explicaciones, a las personas más cercanas. Cartas que aunque se esmeraron en comparar no llegaron a comprender en su totalidad.
Ese mes posiblemente fue el más angustioso de su vida o al menos eso pensó en ese momento. La alteración en su organismo era una constante. Se sentía agotada, se mareaba por momentos, pero a la vez le asqueaban muchas comidas y se pasaba los días bañada en lágrimas. Nunca podrá agradecer el apoyo que supuso Ana, que prácticamente se instaló en su casa para ayudarla con una Laia que a sus 11 años no acababa de entender el nuevo cambio que una vez más había dado su mundo. Tampoco tiene agradecimientos suficientes a Marta que llegó a su atelier como la mejor de las casualidades y poco la importó tomar las riendas cuando Aitana flaqueó.
Y es por ese estado alterado por el que no se percató que había un ciclo en ella que también se había alterado, hasta que la alarma de su móvil se lo advirtió. No puede negar que dudó, no podía ser, desde que Luis no estaba no había posibilidad ninguna. Pero es obvio que Luis sí podía haberse dejado algo antes de su partida. No quiso compartirlo con nadie hasta estar segura, ya que a veces no sabía si eran sus propios fantasmas o sus anhelos los que hablaban por ella.
Recuerda perfectamente los interminables tres minutos de espera de ese predictor. Serían las seis de la mañana, lo suficientemente tarde y lo suficientemente pronto para que Laia no la interrumpiera. Cuando comprobó el resultado, no pudo más que llorar. Como nunca lo había hecho y a día de hoy se pregunta si esas lágrimas fueron de alegría o de dolor.
Iba a ser mamá, ¿lo iba a ser?¿se iba a atrever? Pero era de Luis y él ya no estaba. ¿Merecía ese pequeño o pequeña crecer sin él? Tuvo muchas dudas, incluso llegó a sentirse agradecida porque de alguna manera mantendría algo del gallego con ella. Una muestra de que todo lo que vivieron no fue un sueño ni una estrella fugaz.
Mantuvo la noticia oculta con la esperanza de encontrarle y así juntos decidir qué hacer. Nadie entendía su repentino interés por revisar de nuevo todas y cada una de las cartas que dejó. Incluso llegó a presentarse en más de una ONG para localizarle, la única respuesta que obtuvo siempre es "no podemos dar información confidencial de nuestros trabajadores". Sintió rabia e impotencia y tuvo la tentación de acabar con todo. Pero no pudo. Aun en lo gélida de la situación, no pudo evitar emocionarse al escuchar ese sonido con cierto tinte metálico que retumbaba por la habitación: su bebé. Y aún sin tener una mano a la que agarrarse, ni nadie que la alentara con un beso en la frente. Supo que no podía abandonarle y que si en sus manos estaba, su padre estaría de vuelta.
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Saudade
FanfictionSegunda parte de "Ohana" Ya han pasado 13 años desde que la vida volvió a dar un vuelco, desde que Laia abandonó ese lugar en el que nunca escogió estar, pero del que no se arrepiente haber vivido. ¿Cómo será su vida ahora? ¿En qué tipo de adolescen...
