Capitulo 24: Buscando un tiempo

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No ha sido capaz de volver a pisar ese hospital, aunque en realidad lo que lleva evitando casi un día es cruzarse con ella después de la escena que montaron. Sabe que Martín ha empezado a tolerar bien los líquidos gracias a Miriam y Laia, ya que ellas sí han pasado por la habitación del pequeño. Y son ambas las que no le han dado alternativa obligándole a ser él el que releve a Aitana para que se marche a trabajar. Al menos, apenas tendrán que cruzar alguna palabra.

Quizás es una excusa más para retrasar el momento de ver a la catalana o quizás es una manera de intentar arreglar la imagen que se llevó esa enfermera que tan buenas sensaciones le transmitió el día anterior. Por eso, cuando la ve en los alrededores del hospital fumando, no duda en acercarse a ella.

- ¿No se supone que tú no deberías fumar?- la interrumpe intentando esbozar una sonrisa

- Ahora ya no querrás que atienda a tu hijo...- bromea apartando el humo que parecía dirigirse hacia el gallego- te juro que mi propósito es dejarlo-insiste

- Yo solo lo conseguí cuando me fue prácticamente imposible comprarlo- dice para alentarla

- Vaya... yo que pensaba que eras el típico padre que lo dejaba en el embarazo de su mujer para solidarizarse...- bromea

Ojalá hubiera tenido la oportunidad de saber si era ese tipo de padre, si de ese modo lo hubiera conseguido. Pero ni si quiera tuvo la oportunidad de vivir ese embarazo y recordar eso, le hace palidecer de nuevo

- Perdón, ya he metido la pata de nuevo...- se disculpa notablemente arrepentida, al ver el cambio en el rostro de Luis

- No pasa nada- consigue reaccionar- debería disculparme yo por la escenita de ayer...- dice algo avergonzado

- Son momentos de tensión, veo a más parejas perder los nervios de las que te crees- resta importancia con una sonrisa

- Bueno...- intenta buscar las palabras

- Muda, muda debería quedarme-se da cuenta- de verdad, no pasa nada, Luis, no me tienes que explicar nada- dice mientras apaga el cigarro en el cenicero que hay instalado en la calle- ¿y cómo dices qué conseguiste dejar de fumar? Creo que debería tomar nota seriamente- cambia de conversación caminando con él hacia la puerta del hospital

- Por trabajo estuve viviendo en Ghana y digamos que no es lo más accesible- explica encogiendo sus hombros

- ¡No puede ser!- exclama- que casualidad, mi hermano lleva un par de años trabajando allí con una ONG...- cuenta emocionada

- ¿Hace un par de años?- se interesa él- yo vine hace apenas un mes, dirigía uno de los proyectos de Aldeas Infantiles

- Pues tienes que conocerlo- responde con una ilusión desmedida en sus ojos-Miguel Nuñez- señala- aunque todo el mundo le llama Miki

- Joder... claro...- se da cuenta él- es buen tío, es del departamento de imagen- recuerda con una sincera sonrisa

- No puedo entretenerme más porque tengo que entrar ya- se da cuenta de la hora- pero pienso interrogarte sobre la vida de mi hermanito, que apenas llama- le advierte elevando su dedo índice sin borrar su sonrisa

- Es complejo, no se lo tengas en cuenta- responde guiñándola un ojo para verla justo después perderse por el pasillo

Y le parece increíble no haberse dado cuenta antes, pues tienen ciertos rasgos de la cara similares y su carácter dicharachero es representativo de ambos...

...

Se revuelve incómoda de nuevo en ese sillón que la hace recobrar la sensación de todos los músculos de su cuerpo, esos que ahora la duelen por las posturas indecentes que la hace adoptar. Comprueba nuevamente que al contrario que ella, Martín si acabó por coger el sueño pese a las múltiples ocasiones en las que preguntó por su padre. Ese, que tras ponerle los dibujos desapareció y pese a la rabia que invadía su cuerpo, ella excusó. Ya que al fin y al cabo ella le obligó a irse. Aunque podría haber regresado más tarde, como lo hicieron Miriam y Laia. Ni pareció acordarse de su hijo para supervisar sus sueños...

SaudadeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora