Capitulo 15: Miedo a lo desconocido

2.9K 138 169
                                        

Delegar es la acción de asignar una tarea o parte de ella a otra persona. Es algo que nunca se le ha dado mal, es más, en su trabajo siempre ha confiado en Agoney y Marta para repartir responsabilidades. Dicen que es una de las destrezas más importantes para un gerente exitoso, ella en ese sentido no se puede quejar y quizás, esa es parte de la clave de su éxito.

Sin embargo, en su ámbito personal esta capacidad no ha destacado. Aun recuerda sus primeros años con Luis, cuando empezó a hacerse cargo de Laia... él la apoyaba sí, pero la responsabilidad de esa niña era por entera suya. Con el tiempo el gallego logró ganarse un hueco, hueco que luego tiró a la basura y quizás, es por eso por lo que ella nunca se ha atrevido en delegar en nadie en ese terreno. Y aunque con Martín no puede negar que recibe mil ayudas de amigos y familiares, jamás ha delegado y por supuesto, jamás hasta este momento había visto la admiración que la entregaba con su mirada su hijo hacia otra persona.

Sabe que tiene que delegar, sabe que además lo tiene que hacer en quien una vez ya lo hizo y una parte de ella la dice que es lo correcto, pero otra se atormenta negándose a ceder ella. Biológicamente es de ambos sí, siempre ha pensado que Luis sería un buen padre, incluso lo ha anhelado todo este tiempo, ha deseado que volviera dispuesta a darle ese hueco. Pero una cosa es desear algo que se ve lejano e inalcanzable y otra tenerlo. Y ahora que lo tiene, piensa que todo en lo que se ha convertido Martín es por ella, es su niño y la duele compartirlo. Puede que sea tremendamente egoísta, pero no cree que nadie pueda entenderle y cuidarle mejor que ella misma. Y esto es algo nuevo, porque aunque con Laia la costó delegar porque creía que era su entera responsabilidad, no se veía completamente capaz. Sin embargo, ahora la experiencia supone un grado... Y es ella la que distinguía sus llantos de bebé, aguantó sus cólicos de pequeño, en la que confió sus primeros miedos, la que sabe que gestos hace el pequeño para conseguir lo que quiere y también la que mejor sabe leer sus miradas.

Y a pesar de toda su experiencia, las paredes de su despacho hoy se la hacen más y más pequeñas, el aire parece ser mucho más denso y no puede describir la sensación que inunda su cuerpo cuando ve aparecer a Marta sin ni siquiera llamar

- Pero Aitana...- corre a su lado dejando caer al suelo los papeles que traía en su manos- ¿estás bien?- pregunta al ver como a la catalana la cuesta respirar- no, claro que no estás bien... madre mía...- verbaliza nerviosa sin saber que hacer- tú respira no pasa nada ¿llamo al médico?- la pregunta buscando una pista de cómo actuar

Aitana consigue negar con su cabeza mientras se apoya contra el respaldo de la silla buscando estabilidad. Marta cada vez está más nerviosa pues nunca la ha visto en ese estado además de no saber exactamente que hacer...

- ¡Ago!- grita finalmente buscando la ayuda del canario- ¡Ago joder ven!- grita sin pudor a que las trabajadoras de la planta inferior se escandalicen

- ¿Se puede saber qué...- empieza a preguntar algo enfadado por la irrupción, ya que estaba ocupado supervisando la producción de las prendas más delicadas- ¡Aitana!- exclama al darse cuenta de la situación apartando a su amiga- tranquila, ya ha pasado más veces- la indica suavemente recordando sus años de carrera, donde en épocas de exámenes la ansiedad comía a la catalana- respira conmigo amor... - la pide agarrando su mano y situándola a su pecho para que le siga- mírame bonita...- dice suavemente para centrar su atención- se que los lunes son horribles- la cuenta- pero vamos a coger aire así... - la va indicando mientras habla distrayéndole de sus preocupaciones

Marta contempla atónita la escena sin ser capaz de reaccionar, empezando a respirar ella también algo más tranquila, cuando comprueba que su amiga vuelve a su estado natural

- Dios... que susto...- suspira la chica al ver controlada la situación

- Hacía mucho que no nos pasaba – señala el canario acariciando la mejilla de Aitana- la colección está acabada, está en proceso de producción y parece que va bien, no te agobies y lo de Adrián en Sevilla seguro que va genial- intenta calmarla pensando que es el trabajo lo que la ha llevado a ese estado

SaudadeDonde viven las historias. Descúbrelo ahora