Capítulo 27

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No hablaron más estaban llegando al despacho de Noemí, justo cuando de otro despacho salió Joan, al verlas no quiso perder la oportunidad de saludarlas, a pesar que Alba la última vez le había dado un buen parón, quiso demostrarle que tenía educación.

Joan: ¡Hola Alba! (le sonrió ante el gesto de fastidio de Natalia) ¿Qué tal estás?

Alba: Bien... mucho mejor (sonrió y aquello le fue suficiente a Joan para entender que no le molestaba su presencia)

Joan: ¿Y esta cosa tan bonita? (le preguntó sonriendo ampliamente)

Alba: Es mi sobrina (le dijo orgullosa)

Natalia los veía comportarse, podían ser una pareja ideal, él guapo, atento, un poco chulo, muy tonto vamos el tipo de hombre que hacía enloquecer a la más pintada, entonces sus pensamientos le llevaron a preguntarse cómo Alba podía enamorarse de ella habiendo hombres como Joan dispuestos a cortejarla tal y como lo estaba haciendo con esa mirada de tonto, con esa postura chulesca, vamos que le estaba sacando de sus casillas.

Alba: Espero que me disculpes el otro día estaba un poco enfadada

Joan: Claro, claro

Alba: Oye que... no sé si te hemos invitado a la boda (Natalia tuvo que morderse los labios para no decirle nada impropio en ella)

Joan: No.... pero...

Alba: Bueno estás invitado ¿eh?, tan solo va a ser para los amigos... pregúntale a Mari...

Joan: Vale. Adiós Nat

Natalia: Adiós

Alba: ¿Nos vamos?

Natalia: Claro...

Alba: Es simpático (le dijo)

Natalia: Mucho, aunque déjame decirte que no me gusta nada para ti

Alba: Pues a mí me gusta Marta para ti (le dijo de pronto)

Natalia: Que lástima (murmuró)

Alba: ¿El qué?

Natalia: Pues qué va a ser (la miró fijamente y sus ojos se posaron en sus labios sin pudor) Que a mí quien me gusta eres tú

Natalia se adelantó unos pasos, y Alba sonrió sacudiendo la cabeza siguiéndola un poco más feliz después de lo que estaba al cruzarse con Marta.


En el despacho de Noemí estaban las tres riéndose de buena gana, mientras ella y una Alba mucho más relajada que llenaba de paz el interior de Natalia, le contaban a ésta todas las anécdotas ocurridas en la cena.

Noe: Imagínate a Isabel y Mari Nat, de verdad, Isabel hablando con la guardia de seguridad que era como un armario, diciéndole que todo era ideal de la muerte

Alba: Y con el sombrero... buscando el sombrero todo el rato (lloraba de la risa)

Noe: Y cuando salió la chica de la tarta ¡menudo grito dieron las dos!, un poco más y se les cae encima

Natalia: ¿Una chica de la tarta? (les preguntó atónita mirando a Alba)

Noe: Sí, sí, fue un puntazo

Alba: Dímelo a mí que se me puso a bailar ahí delante y un foco alumbrándome y todas silbando (decía muerta de vergüenza ante la sonrisa de Natalia que estaba disfrutando con aquella narración) No te rías Nat, fue así tal como te lo digo

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora