Capítulo 72

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La mañana pasó con lentitud para Alba soportando las continuas palabras de su madre hacía Natalia, tanto era así que cuando vio entrar a María se le encendieron los ojos nuevamente.

María: Hola Rafi, me alegro tanto de verla

Rafi: Y yo María... y yo

María: Sí, sí

Rafi: Anda hija vete ya por favor... (le dijo con voz cansada)

Alba: Mamá estás segura que...

Rafi: Cariño está aquí María

María: Sí iros... la niña necesita teneros juntas y que le dé el aire (la miraba sonriendo)

Alba: De acuerdo, me voy, creo que... (buscaba el bolso)

Rafi: Hija el bolso está sobre el sillón

Alba: Es verdad (sonrió de manera como si quisiera disculparse) No sé dónde tengo la cabeza

Rafi: ¿Te lo decimos?

Alba: Te quiero mamá (la besó en la frente) Gracias María

María: Venga ve, no digas tonterías... por favor...

Rafi: Ahora sí María, ahora sí (le dijo sonriendo)

María: Por fin Rafi... por fin (se dieron las manos sonriendo felices porque aquella situación tan dura para todas había llegado al fin)

Salió a toda prisa del hospital, buscó un taxi y le dio la dirección, una vez se sentó en el interior del coche, suspiró, la felicidad que sentía era tal que no podía controlarla.

Entonces recordó aquella mujer en el tanatorio y sus palabras, cuánta razón tenía, que fuerza que maravilloso sentimiento era sentir ese amor, esa pasión que sentía, esas ganas de llegar a casa y verla dormir, esas ganas de salir a pasear con ella, esas ganas enormes de acunarla entre sus brazos, todo aquello era el amor y ese amor que sentía era recíproco y lo sentía tan fuerte cuando Natalia la miraba, que por primera vez en su vida comprendía que todo tenía sentido y que si las cosas iban mal, la tendría a su lado, y que si la necesitaba la tendría, y que caminarían juntas sabiendo lo que ambas querían. Al menos, eso deseaba. Al llegar, subió a casa con los nervios ya acostumbrados por saber que iba a hablar con ella, cuando María le abrió la puerta se abrazaron felices, la niña con Tetas en los brazos a quien ya esa aventura de correr en el aire con Nati le parecía hasta divertida porque el animal, veía que nunca la soltaba, se subió a los brazos de su madre, besos y más besos, algún maullido por el apretón entre madre e hija.

Nati: Uidado con Tetas

Alba: Uys cariño... es verdad se me había olvidado esta preciosidad

Elena: Nat sigue durmiendo

Alba: Ya, voy a esperar un poco más

Elena: Me dijo que la despertaras nada más llegar, parece que está ansiosa de verte

Alba: Gracias... ¿puedes quedarte un momento con la niña? (le guiñó un ojo)

Elena: Claro (sonrió sintiendo cómplice)

Nati: Mami yo quero ir

Elena: No cariño... tú te quedas conmigo y con Tetas que vamos a jugar ¿vale?

Nati: Jooo yo quero ir con mamá

Alba: Está durmiendo, así que ahora te vas con Elena que voy a ver si la puedo despertar, ¿vale?

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora