Capítulo 38

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De igual modo que le había pasado a Natalia, la mañana a Alba se le había hecho eterna, operar le había ayudado a centrarse en el trabajo y olvidarse un poco de todo cuanto le esperaba para la noche. Al salir Mari la miró y le ofreció una sonrisa que fue devuelta por ella, Noemí la saludó al entrar al turno cuando se cruzaron.

Noe: Parece que Alba está mucho mejor, ¿no?

Mari: Pues sí

Noe: Me alegro por las dos

Mari: Yo también... creo que se lo merece Nat

Noe: Y Alba también

Mari: Bueno... ya sabes... Nat es mi ojo derecho...

Noe: Ya lo sé, ya (sonrió) Por cierto cuando venga le dices que quiero revisar con ella el caso de Isaac

Mari: ¿Qué pasa algo?

Noe: No, nada, solo quiero estar segura que todo marcha bien

Mari: Se lo diré, la bajaré de la nube en la que anda (se quejó, aunque en el fondo estaba contenta de verla de aquel modo tan relajado después de todo lo que había pasado con Alicia)

El cambio en casa de las chicas fue corto, un beso largo e intenso, un hasta luego de Natalia que salió y volvió a entrar para besar nuevamente a Alba y un adiós de Alba entregado. Tenía, exactamente siete horas para tenerlo todo preparado, tiempo de sobra, pero como Lucía le había dicho debía hacerlo a poco fuego, con mucho cariño y eso llevaba su tiempo. Besó a Natalia cientos de veces, mientras le decía lo guapa que era, lo bien que lo iban a pasar, la suerte que tenía y, sobre todo, la noche que iban a disfrutar. Tenía hablado con Isabel que esa noche se quedara con la pequeña, a cambio, Isabel había traído romero tal y como le había indicado Lucía para ponerle en el plato preferido de Natalia que iba a cocinar. Comió algo ligero porque los nervios no le dejaban estar, después hizo una pequeña siesta con su hija, porque ya era su hija, que más bien fue un duerme vela porque los nervios no la dejaban en paz, y finalmente a las cinco se levantó y se dispuso a meterse en la cocina, con el delantal, todos los ingredientes y la chuleta que Lucía le había dictado desde Jerez.




Las cosas en el hospital se habían complicado, apenas había podido cruzar palabra con Noemí, andaba de un box a otro pues un tráfico había dejado a dos niños heridos graves y el trabajo los estaba desbordando. Una de las veces que llegó hasta Mari ésta le dio un recado.

Mari: Nat que me dice Marta que tiene que hablar contigo, parece que es un poco urgente

Natalia: Vale... que me dé diez minutos, estaré en cafetería a las seis

Mari: De acuerdo ahora se lo digo

Natalia: ¿Te ha dicho qué le pasa?

Mari: No, pero trae mala cara

Natalia: Vaya...




En la cocina, Alba se había preparado música, bailaba al compás de las notas mientras canturreaba las letras que se sabía, estaba cociendo a fuego lento el primer plato, mientras preparaba el segundo con una sonrisa de oreja a oreja y diciéndole cosas a Natalia que parecía que la música la entretenía porque movía sus pies y brazos al son que Alba bailaba.

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora