Capítulo 32

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El resto de la mañana fue para ellas una forma de volver a conectar, de saber que debían poner por ambas partes un esfuerzo para que aquello que esperaban saliera bien, ambas sabían que querían intentarlo, y si bien, en ese momento los miedos, las fobias de Alba la hicieron retirarse dejando a Natalia con la boca abierta por el asombro y el corazón cerrado por el dolor, sabían que la oportunidad que estaban esperando de por fin poder entregase sin reservas llegaría. Y cada una pensando en aquella oportunidad iban en el coche esta vez conducido por Natalia ante la sonrisa de Alba, no hablaron en el regreso hasta que llegaron a casa.

Natalia: Bueno habrá que bajarle las cosas a Ici... nos queda una hora

Alba: Sí... vamos a llegar tarde (le dijo preocupada)

Natalia: ¿Con la moto?, nos sobra tiempo

Alba: ¿La moto? (le puso gesto de miedo)

Natalia: Sí Alba, la moto...

Alba: A mí me da miedo

Natalia: Pero vas conmigo (lo dijo como si ella fuera la seguridad personificada) Ve bajando ahora voy yo

Alba: De acuerdo

Natalia: ¿Dónde puse el casco de Alicia? (se preguntó al quedarse sola) No si... que yo recuerde no lo tire a la basura... a ver si lo eché con todo lo demás... no, no estaba por aquí (entonces sonó el teléfono, en la pantalla reflejado el nombre y la foto de su hermana, contestó contenta) ¡Elena hermana!

Elena: Joder un poco más y me dejas sorda...

Natalia: Lo siento (sonrió mientras buscaba el casco)

Elena: ¿Cómo va todo?

Natalia: Bien, Elena bien

Elena: Es que Lucy estaba un poco preocupada... ya sabes cómo es... (parecía disculparse por llamarla la oía agitada) ¿Oye no te habré pillado en mal momento, ¿no?

Natalia: No, estoy buscando el puto casco de Alicia para Alba, pero no hay manera de encontrarlo

Elena: Está en el techo, en el falseado

Natalia: Ostias... ¿y qué hace ahí?

Elena: Lo puse yo, pensé que igual lo necesitabas y mira hermanita, me debes una

Natalia: Gracias

Elena: Oye te noto muy contenta... ¿la cosa va bien, ¿no?

Natalia: Va muy bien Elena, Alba es maravillosa, hemos hablado mucho y.... bueno... vamos a ver qué pasa

Elena: Un momento, ¿Alba? (preguntó un tanto sorprendida)

Natalia: Sí, Alba

Elena: Yo pensaba que te tenía así Marta

Natalia: Pero ¡qué os pasa a todas con Marta!

Elena: Perdona tenías que ver cómo te miraba, te comía con los ojos

Natalia: Bueno... ¡ya está!, ¡ya lo tengo!

Elena: Tenemos que hablar ¿eh?

Natalia: Tranquila... nos tenemos que ir a trabajar, Alba empieza hoy y quiero llegar antes

Elena: Está bien... está bien... entonces le digo a Lucy que todo bien

Natalia: No, dile que yo la llamo, que no se preocupe... oye Elena, ¿y mamá?

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora