Capítulo 7

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En el hospital, Rafi había vuelto a la habitación de su nieta, allí hablaba tranquilamente con una Alba que se mostraba un tanto reacia a marcharse a casa, aquello estaba haciendo que su madre se pusiera nerviosa, sabía que, si Natalia llegaba y la encontraba allí, el enfado por su parte sería insufrible.

Rafi: Quieres irte a casa cariño

Alba: Tengo ganas de quedarme mamá, necesito estar con mi niña (le acariciaba lentamente la frente)

Rafi: Pero mañana trabajas

Alba: Ya... pero estoy acostumbrada a no dormir últimamente

Rafi: Pues muy mal, te vas a enfermar y no vamos a poder sacar adelante todo lo que tenemos en vista

Alba: Lo sé mamá... me da miedo... (se quejó) Y si el abogado no consigue encontrar la manera de que la adoptemos

Rafi: No podemos precipitarnos hija, deja que trabaje

Alba: Pero ya has oído que ha dicho que podrían quedársela Asuntos Sociales hasta que dictaminen algo. Eso no lo soportaría, haría cualquier cosa por adoptarla

Rafi: Está bien, eso ya lo veremos ahora quiero que seas buena chica, anda (le cogió el bolso y la chaqueta) A casa a descansar. ¿Hasta qué hora trabajas?

Alba: Hasta las tres (le dio un beso a la pequeña)

Rafi: Pues venga, descansa por favor hija... quiero que pienses en ti, hace mucho tiempo que no lo haces (le tomó la barbilla) Y maquíllate, vuelve a ser tú

Alba: Mamá no empieces (se quejó)

Rafi: Quiero lo mejor para ti hija, y quiero que borres todo el pasado, quiero que empieces de nuevo cariño

Alba: No es fácil

Rafi: Claro que no.... pero tú siempre has sido una luchadora, no lo olvides (le besó la frente)

Alba: Si ocurre cualquier cosa

Rafi: Tranquila... venga (le decía sonriendo, aunque sus manos temblaban de miedo)

Alba: Parece que quieras que me vaya ¿eh? (le sonrió de lado)

Rafi: No lo parece, es que quiero que te vayas.


En ese mismo instante, Natalia aparcaba su coche en el parking, dándole prisa a su amiga que iba protestando porque a pesar que la Pediatra había elegido unos vaqueros con una camisa, le quedaba tan bien, que sabía iba a quitarle todos los pretendientes, aquello hacía que Natalia rompiera en una carcajada a cada nueva ocurrencia de aquella amiga tan maravillosa que tenía.

Ici: Ya estás mandándome a mi argentino

Natalia: No tardo ni dos minutos

Ici: Luego puedes tardar lo que quieras

Natalia: De acuerdo. Venga... que en nada estoy de vuelta

Ici: Vale.

Natalia entró corriendo por urgencias, al verla Agustín acudió con rapidez para piropearla, pero ella se apresuró a susurrarle en el oído que su amiga estaba en la cafetería esperando un buen mozo. Y es que ella sabía, que alguna que otra vez, Ici y Agustín habían acabado en la cama, incluso le dejó entrever a Agustín que no le molestaría que se la llevará él porque ella iba a tener una reunión muy importante.

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora