Capítulo 74 (FINAL)

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Mientras en Jerez, Capde acababa de llegar de un viaje y vio sobre la mesa de su despacho todo el correo, dejó su sombrero, su maletín viejo de piel de serpiente y comenzó a mirar por encima, entre las cartas una que le llamo la atención.

Capde: Natalia Lacunza (abrió el sobre mientras entre sus dientes jugaba con un trozo de romero) Vaya... vaya...

"Querido Capde

Espero que estés tan bien como siempre, y tan loco como siempre, la verdad es que echo de menos nuestras charlas, nuestros desafíos, ¿recuerdas cuándo me tentabas con los espacios abiertos, pues mira puedo decirte en este momento a cuál te llevaría. Sería una playa sabes que me encanta el mar, una playa con el mar en calma, cristalino, fresco, con esa brisa que juega con mi pelo, con rocas y pinos, con algún caballo para pasear a Alba, ese sería el lugar donde te llevaría. Y tenías razón, los miedos bloquean, los miedos no nos dejan ver realmente cuales son los verdaderos sentimientos, los míos bloqueaban un amor tan inmenso como ese mar en el que me encuentro ahora, un amor que me daba miedo de asimilar porque me dejaba por primera vez en mi vida desnuda, porque fue el único que me hundió en el fango y no quería salir, por temor a perder de nuevo, sin darme cuenta que lo que tenía que hacer era luchar. He ido anotando en un folio como tú me dijiste todo lo que me daba miedo, y me he dado cuenta que se resume en una sola cosa, perder a Alba. Pero ahora sé que tengo que luchar por mantener cada día este amor, y estoy luchando por conseguirlo, habrá malos momentos, pero quiero que esta playa sea nuestro punto de partida, donde siempre mantenernos. Y he aprendido de ti que las dudas y los miedos no pueden marcar nuestros días, aunque a veces, aparezcan y es entonces cuando aquel retrato en el lago viene a mi cabeza, debo ir a sacarlo, a rescatarlo, porque será para mí el referente en mi vida. De una vida que tuve y no quiero volver a recordar, el día a día, y mis ganas de ser feliz junto a la mujer y la hija que quiero, son ahora mi fuerza. Gracias por darme la oportunidad de mirar a Alba a los ojos mostrándole miedo o amor, pero jamás dudas, ni imposiciones gracias por enseñarme a que puedo mirarla y mostrarle mi corazón, gracias porque tus consejos y palabras, me hicieron ser la mujer que hoy soy, enamorada y dispuesta a no volver a perder.

Atentamente

Nat."

Capde: No conozco a la tal Alba, pero sin duda, son afortunadas de haberse encontrado, sí señor, una pareja para toda la vida (susurró sonriente mientras guardaba la carta en la carpeta de Natalia Lacunza)




Había llegado la noche, y todas estaban ya preparadas para la reunión en casa de Alba, Isabel, Mari y ella preparaban la cena para las invitadas, en el comedor junto a Rafi, Noe, con dos mamás felices, Ici y Marta, solo faltaba Natalia con la pequeña. Y la única ausencia era la de María, quien después de pasar un tiempo con ellas, tuvo que volver a Jerez junto a Santi, porque su mujer iba a dar a luz.

Ici: ¿Pero ¿cuánto tarda Nat?, debe estar poniéndose guapa para poner a Alba (dijo con gesto de malicia)

Rafi: Hija, ¿tú no puedes hacerles entender que deben estar juntas?

Ici: Mire Rafi, usted no se preocupe que cuando ellas crean oportuno volverán a vivir juntas

Marta: ¡Pero con boda! (apuntó ante las risas de Noemí)

Noe: Yo creo que como tarden mucho ni boda ni nada, se encierran en cualquier lugar y hasta que no se pongan al día no salen

Rafi: Me siento tan culpable, que no sé si encerrarlas yo directamente

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora