Capítulo 35

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A la mañana siguiente, Alba fue a quien le tocaba poner el biberón, mientras Natalia se quedaba en la cama durmiendo un poco más, al entrar a la cocina se quedó parada.

Alba trató con rapidez de cambiar su expresión de sorpresa, al ver a la madre de Natalia preparando el desayuno, no era capaz de entender aquel cambio, y ella que iba con la tranquilidad de sentirse sola, se quedó en el umbral de la puerta sin atreverse a pasar.

María: Buenos días Alba... disculpa si me he adelantado, pero pensaba que os iría bien descansar un rato más, tienes un día duro

Alba: Gracias María, la verdad que sí

María: ¿Mi hija aún duerme?, siempre le ha gustado quedarse un rato más (sonreía, aunque no por eso no demostraba que se encontraba nerviosa)

Alba: Sí, está muy cansada lleva un caso muy complicado en el hospital de un niño con leucemia y.... bueno... ya sabe que todo eso le afecta mucho (se había puesto a preparar el biberón de Natalia, se sentía observada por una María que la miraba fijamente muy pensativa) Es un caso difícil

María: Imagino... desde siempre quiso ser médico, y siempre ha conseguido lo que se ha propuesto en la vida

Alba: Es una gran médico (sonrió ampliamente) Bueno voy a llevarle el biberón, no tardamos

María: Tranquila el café ya está, las tostadas también, y he preparado un poco de mantequilla colorá

Alba: Vaya... Nat se va levantar al segundo de que se lo cuente (sonrió y María también. Mientras llegaba a la habitación su cabeza no se detuvo de pensar, "¿qué mosca le habrá picado?, es increíble, ¿es todo tan raro?")

Natalia: ¿Por qué has tardado tanto?, estaba a punto de ir a buscarte (le dijo incorporándose en la cama)

Alba: ¿Buscarme? (dio una corta carcajada) Seguro... ¿oye Nat tú crees que tu madre está bien?

Natalia: ¿Por qué? (la miró fijamente mientras Alba cogía a la pequeña y le llenaba la cara de besos)

Alba: Tenemos el desayuno preparado, ¡ah y tú tienes mantequilla colorá!

Natalia: ¿Lo ha hecho mi madre? (le preguntó atónita)

Alba: Sí cariño

Natalia: Joder... (murmuró impactada por la noticia)

Alba: Ah también tostadas, igual son para mí. Le ha pasado algo Nat, lo que yo te diga, que no me podía ni ver y ahora hasta me prepara tostadas.

Su gesto de incredulidad hizo que Natalia estallara en una carcajada sonora, provocando la sonrisa también en ella, de ese modo se levantó y se acercó hasta ella dejándole un beso que Alba recibió con ternura.

Natalia: No le ha pasado nada, sólo le dije la verdad, creo que ahora sí está avergonzada y quiere de alguna manera tapar mi horrible falta (Alba la miraba fijamente a los ojos no podía creer que se lo hubiera dicho a su madre, Natalia seguía sorprendiéndola) Creo que por primera vez en mi vida y en la suya, se ha dado cuenta que estoy enamorada y feliz. ¡Bueno y ahora dame a la niña, prepárate, desayuna bien que Paul tiene que estar al llegar

Alba: Es verdad (le dio a la niña, entonces le cogió de la barbilla dejando que Natalia se perdiera en la profundidad de sus ojos, le sonrió con ternura y le dejó un beso en los labios, al separarse volvió a mirarla y decirle) Le dije a tu madre que no sabía la suerte que tiene de que seas su hija, ¿y sabes qué?, llegará el día que le diga a Nati la suerte que tiene de tenerte como madre. Te quiero.

La apuesta (ALBALIA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora