Capítulo LXIX - Immobulus

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ARESTO MOMENTUM

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ARESTO MOMENTUM

— CAPÍTULO LXIX —

I m m o b u l u s 

La sala oscura desapareció. A su alrededor veían pasar manchas de formas y colores borrosos, y notaban palpitaciones en los oídos. Harry quiso gritar, pero no podía oír su propia voz. Sintieron el suelo firme bajo sus pies y todo volvió a aclararse: se hallaban en pie en la vacía enfermería y un chorro de luz dorada bañaba el suelo pavimentado, penetrando por las puertas principales, que estaban abiertas. Hermione ya se había acostumbrado a la sacudida que se sentía al viajar atrás en el tiempo, por lo que comprendió a la perfección lo mareado que debía sentirse Harry cuando le vio pálido y jadeante a su lado, con la cadena clavándosele en el cuello.

—Hermione, ¿qué demonios...? —murmuró él con dificultad—. ¿Qué... qué acaba de pasar?

—Hemos retrocedido en el tiempo —sentenció ella, quitándole la cadena—. Tres horas, para ser exactos.

El muchacho se palpó la pierna y se dio un fuerte pellizco. Le dolió mucho, lo que en principio descartaba la posibilidad de que estuviera soñando.

—Pero...

—¡Escucha! ¡Se oyen pasos! ¡Creo que la cena debe haber terminado! —le interrumpió ella—. Debemos estar a punto de ir hacia la cabaña de Hagrid.

—¿Quieres decir que estamos aquí y que también estamos ahí fuera?

—Sí, Harry —respondió con cierta obviedad.

Ambos salieron hacia el vestíbulo y se detuvieron en el pasadizo más próximo, escondidos de ellos mismos. Hermione se sentó en el suelo, esperando, y Harry se sintió impaciente ante la actitud de ella, queriendo que le aclarara la situación.

—¿De dónde has sacado ese reloj de arena?

—Se llama giratiempo. Me lo dio Dumbledore el primer día de clase, y me hizo jurar que no se lo contaría a nadie —le explicó pausadamente—. A Dumbledore le costó convencer al Ministerio de Magia para que me dieran uno. Supongo que debió decirles que era una estudiante modelo y que no lo utilizaría nunca para otro fin. Gracias a él he podido asistir a varias clases que tenían lugar al mismo tiempo, ¿te das cuenta?

Harry la miró con curiosidad, asimilando lentamente lo que le decía.

—Está bien, comprendo que has contado con esta ayuda durante todo el curso —murmuró él—. Sin embargo, no entiendo qué es lo que quiere Dumbledore que hagamos. ¿Por qué nos ha dicho que retrocedamos tres horas? ¿En qué va a ayudar eso a Sirius?

Hermione frunció el entrecejo, como si estuviera estrujándose el cerebro.

—Quizás ocurriera algo que podemos cambiar ahora. Dumbledore ha dicho simplemente... que podíamos salvar más de una vida inocente... —reflexionó en voz alta, admirando el exterior por el ventanal del pasadizo y dejando que sus ojos se iluminaran ante la ocurrencia—. Espera, ¡tiene sentido! ¡Vamos a salvar a Buckbeak!

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