Del amor al odio hay un paso. Del odio al amor, hay una aventura.
Hermione Granger y Severus Snape se enfrentan a los ocho años más significativos de sus vidas, los que a su vez cambiarán drásticamente el destino del mundo mágico.
Con el...
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ARESTO MOMENTUM
— CAPÍTULO LXVI —
❝ N i t i d u s ❞
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A medida que el mes de junio se aproximaba, los días se volvieron menos nublados y más calurosos, y lo que apetecía a todo el mundo era pasear por los terrenos del colegio y dejarse caer en la hierba, con grandes cantidades de zumo de calabaza bien frío o con una partida improvisada de gobstones. Sin embargo, los exámenes finales se echaban encima del alumnado, y en lugar de disfrutar del clima los estudiantes permanecían dentro del castillo, haciendo titánicos esfuerzos por concentrarse en su estudio mientras sentían entrar por las ventanas unas tentadoras ráfagas de aire estival.
Cedric estaba apunto de obtener el T.I.M.O., y superar los exámenes se le complicaba con su labor como capitán del equipo de Quidditch. A menudo repasaba junto a sus amigos durante sus horas libres, quienes le ayudaban a retener en la memoria toda la información posible. Por un lado, Harry y Ron dedicaban al estudio el tiempo suficiente como para no sentirse unos holgazanes; Susan, por otro, se había tomado muy en serio su meta de conseguir las mejores calificaciones posibles. La que parecía estar más nerviosa del grupo, como resultaba habitual, era Hermione. Sus amigos habían dejado de preguntarle cómo se las apañaba para acudir a la vez a varias clases, y cómo compaginaba sus asignaturas con la apelación que seguía elaborando para el caso de Buckbeak, pero no pudieron contenerse cuando vieron el calendario de los exámenes.
—Oye, Hermione —murmuró Ron con cautela, sabiendo que la muchacha, durante aquellos días, saltaba fácilmente cuando la interrumpían—. ¿Has visto ya el calendario?
—Claro que lo he visto —afirmó ella mientras revolvía entre montañas de pergaminos—. ¿Qué le pasa?
—¿Serviría de algo preguntarte cómo vas a hacer dos exámenes a la vez? —se añadió Harry con su misma curiosidad.
—No —respondió ella lacónicamente, observando en todas direcciones—. ¿Habéis visto mi ejemplar de Numerología y gramática?
Ambos muchachos se contemplaron entre sí con la misma mueca de desconcierto, y antes de que ninguno pudiera responderle, se oyó un leve roce en una de las ventanas de la sala común. Hedwig entró aleteando con un sobre fuertemente atenazado en el pico, que no tardó en acabar en manos de Harry.
—Es de Hagrid —comentó él una vez lo hubo repasado—. La apelación a Buckbeak se ha fijado para el día seis.
—¡Es el día que terminamos los exámenes! —comentó Ron, que buscaba el libro de Aritmancia de su compañera.
—Dice que tendrá lugar aquí —prosiguió el de cabellos azabaches, alzando sus ojos del sobre—. Vendrá alguien del Ministerio de Magia... y un verdugo.