Capítulo LXXXVI - Pecto

425 24 31
                                        

ARESTO MOMENTUM

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

ARESTO MOMENTUM

— CAPÍTULO LXXXVI

❝ P e c t o ❞

Snape se contempló sobre la lisa superficie de cristal, viendo su propio reflejo apresado dentro de la copa que sostenía entre sus dedos, y en la que apenas restaba una fina capa de Whisky de Fuego.

Durante los últimos cuatro años no se había atrevido a volver a tocar la botella que resguardaba en uno de sus armarios, oculta tras los frascos y los tarros repletos de pócimas e ingredientes. La última ocasión le había sido dedicada al banquete de bienvenida a los de primer año, en el que se enfrentó por primera vez al pequeño Potter y a los recuerdos amargos que resurgían en él tras su llegada. Sin embargo, trató de enfrentarse a sus propios miedos y consiguió hacerles frente con entereza durante los siguientes años, creyendo que la botella quedaría oculta para siempre y que jamás volvería a necesitarla, pero se equivocó. El baile de Navidad le había hecho tener la certeza de que la ocasión lo merecía con creces.

Sabía perfectamente que el alcohol no disiparía ni le haría olvidar nada, y de hecho, tampoco lo pretendía. En el pasado había intentado ahogarse en él, en busca de un alivio que jamás le dio consuelo. Pero en aquella ocasión, lo había elegido para sumirse en un sendero de profunda introspección, sintiendo cómo el líquido que le quemaba por dentro a medida que descendía por su tráquea le hacía saberse condenadamente vivo.

Se había enamorado profunda y perdidamente de Hermione. Era un hecho innegable, y seguir rehuyendo aquella verdad ya no le parecía una opción. Resultaba inútil seguir mintiéndose a sí mismo, y más después de que su corazón hubiese hablado por él, habiendo destruido todas sus ataduras.

Sin embargo, no era el hecho lo que le mantenía preocupado: más bien, volcaba sus esfuerzos en recordar cuándo había sucedido, y se preguntaba incesantemente el porqué.

¿Qué tenía esa muchacha de ojos marrones y cabellos alborotados que fuese capaz de trastocarlo por completo? Quizá era la pregunta más sencilla de responder.

Le parecía tan bella, tan seductora, tan distinta de la gente común, que no entendía por qué nadie se trastornaba como él con las castañuelas de sus zapatos en los adoquines del suelo de piedra, ni se le desordenaba el corazón con el aire de los suspiros de su boca, ni se volvía loco de amor todo el mundo con los vientos de sus rizos, el vuelo de sus manos, el oro de su risa...

Se sirvió otro trago en cuanto notó cómo se le erizaba la piel al recordar lo cerca que había estado de besar sus labios tersos, y el quemazón de la bebida no fue capaz de igualar la propia calidez que sentía al pensarla, al sentirla, al desearla. Podía imaginarla frente a sí una y otra vez, sin descanso y con todo lujo de detalles. A fin de cuentas, ya se la sabía de memoria.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Feb 09, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Aresto momentumDonde viven las historias. Descúbrelo ahora