Del amor al odio hay un paso. Del odio al amor, hay una aventura.
Hermione Granger y Severus Snape se enfrentan a los ocho años más significativos de sus vidas, los que a su vez cambiarán drásticamente el destino del mundo mágico.
Con el...
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ARESTO MOMENTUM
— CAPÍTULO XIII —
❝ A r e f i o ❞
⚡
Las visitas al despacho del profesor Snape empezaban a hacérsele cada vez más corrientes. Pese a formar parte de los alumnos más aplicados de su curso, Hermione juraría que ninguno de sus compañeros había visitado aquel lugar en tantas ocasiones como ella.
Para sí misma, la muchacha era capaz de admitir que no le desagradaba del todo visitar tan comúnmente las mazmorras. Resultaban tan tétricas y amenazadoras que, a sus ojos, se convertían en un paradero enigmático, repleto de secretos.
Lo negativo de la situación no era la visita en sí: más bien, lo era el motivo.
La Gryffindor y el Slytherin seguían a toda prisa la capa azabache que colgaba con elegancia de los hombros de su profesor de Pociones, quien con grandes zancadas avanzaba por aquellos pasillos sombríos del inmenso castillo en dirección a su despacho, sin detenerse ni un mísero segundo.
Lo que molestaba más a la castaña no era la reprimenda que la esperaba en cuánto alcanzaran la cueva del murciélago, sino la sonrisa arrogante que Malfoy le dedicaba cada vez que intercambiaban una mirada fugaz.
—Estás perdida, Granger —le susurró el rubio, aprovechando que el profesor se encontraba a unos pocos metros de su posición—. ¿Sabías que el profesor Snape es mi padrino? Mi padre y él han sido amigos desde la infancia. ¿A quién te crees que castigará?
—¿Esa es tu única defensa, Malfoy?
—Si yo fuera tú, estaría muy asustada. Quién sabe cuántos puntos harás perder a tu querida casa, y seguro que después de esto Slytherin se posicionará en el primer puesto.
Hermione apretó sus puños con ferocidad, intentando apaciguar su ira desmesurada y conteniendo sus ganas de apalear a su compañero en aquel mismo instante.
—No te preocupes, Malfoy. Si lo que quieres es que te hechice, practicaré contigo el Desmaius la próxima vez —susurró ella con una dulzura completamente fingida—. Y ya que la Copa de las Casas resulta tan importante para ti, te diré algo: Snape podrá arrebatarme los puntos que le vengan en gana, pues después de la humillante derrota que sufrió tu equipo en el último partido de Quidditch, aunque se nos hurte la mitad de nuestra puntuación actual, Slytherin seguirá en segundo puesto.
Aquella afirmación logró que el muchacho sacara humo por las orejas.
—¡Pero como te atreves! —la voz de Malfoy empezó a elevarse—. ¡Pagarás por esto, maldita...!
—¡Silencio, Sr. Malfoy! —ordenó Snape, logrando que su voz resonara con poderío entre aquellas altas paredes, y ambos muchachos permanecieron en el silencio más absoluto.