"Top negro o top granate". Pienso mientras me plancho el flequillo en el baño. No sé porqué me esmero tanto para ir a casa de Mateo y no sé cómo, después de quejarme tanto de ellos, aún tuerzo mi brazo para ir, si no yendo me ahorro problemas.
"Top granate, sí" cojo el top, me lo pongo y salgo por la puerta con las llaves del coche.
Me ha llegado la ubicación al teléfono, pone que está a unos veinte minutos de mi casa. Miro el reloj, las siete y media.
Si mi madre me viera hacer esto, no me reconocería, pero sé que se sentiría orgullosa de mi de todos los modos que existen en el mundo.
He sacado un nueve y medio en el examen que tuvimos esta semana y de momento, no tenemos más asique puedo estar tranquila y divertirme un poco, trato de convencerme.
He llegado a una urbanización donde las casas son enormes, está en mitad de la montaña. Son todas blancas y a juzgar por su fachada, caras.
"Ha llegado usted a su destino" me dice esa voz tan odiosa del Google maps y yo, aparco en un sitio que veo en la puerta de la casa.
Hace mal tiempo, no hace frío pero está nublado aunque dudo que llueva. Cojo mi blusa larga que hace de chaqueta y me dirijo a la puerta para llamar.
-Abii- me dice Mateo-has tardado-sonríe.
-No vivo a dos calles-le contesto sarcásticamente.
Me mira haciendo burla y nos reímos los dos.
-Pedazo casita tienes, ¿no? - andamos hacia la entrada.
-Bueno, al final te acostumbras-se encoge de hombros.
Al entrar, la música está a tope, todos están en una terraza que tiene justo en frente, con piscina, barbacoa y un montón de césped. Hasta tienen camas balinesas. Salgo y saludo. Martina esta en la piscina con Edu y Andrés.
-Va a llover-me río.
-Bueno, mojados ya estamos-sonríe Andrés.
-Si cogéis un constipado, no quiero saber nada de vosotros- nos reímos todos y me voy con los demás a una mesa que tienen con techado para resguardarme.
En la mesa hay muchas patatas, refrescos y alcohol. Hay una chica que desconozco sentada junto a Telmo. Es muy mona y juraría que la había visto en alguna parte.
-Ella es Ángela-me sonríe Mateo-mi chica.
Lo miro y sonrío pero en el fondo me pincha un poco y no sé porqué, si a mi Mateo no me gusta nada.
-No fastidies, hola, yo soy Abi- le doy dos besos antes de que ella pueda contestarme.
-Encantada, he oído hablar de ti-me devuelve el saludo.
-¿A sí?- levanto una ceja mientras miro a Mateo el cual se está haciendo el loco.
Ha pasado un rato, yo estoy con una coca cola y los pies metidos en la piscina, están todos bebiendo cubatas pero yo me niego porque luego tengo que volver a casa, además de que nunca he bebido más de una cerveza por la vida tan estricta que llevo.
El baile me impide hacer esas cosas que la gente hace de normal.
-Vamos Abi- me dice Telmo- pon un poco de ron en esa coca cola-me insiste.
-Tengo que conducir-niego con la cabeza.
-Quédate aquí a dormir-me dice Mateo.
-¿Que? Ni hablar-le digo.
-Vamos, mi madre no llega hasta mañana, te levantas y te vas-sigue Mateo.
-Que no, además, mañana tengo una comida importante y tengo que estar serena-saco los pies de la piscina.
-Quédate-dice Martina.
-Que se quede, que se quede... - gritan todos al unisono.
Voy a mirar mi móvil sin hacerles caso. Debe ser tarde porque ya a anochecido. Miro el reloj, las diez menos cuarto.
Sé que si hago esto, me voy a arrepentir toda mi vida, pero que me quiten lo bailao como dicen aquí en España. Estoy cansada de las normas, de mis obligaciones y de mi padre siempre detrás de la oreja. Soy joven y responsable. Cojo un vaso, pongo dos hielos, un poco de ginebra y fanta de limón.
-Está bien-sonrío.
Todos gritan emocionados, Martina me mira alucinada porque ni ella se cree lo qje estoy haciendo y automáticamente aplaude.
-Pero mañana a primera hora me voy-digo seria.
-Está bien. Puedes dormir en el cuarto de Dani-me explica Mateo.
Hemos bajado la música y cenado pizzas. Son las dos de la mañana y yo ya tengo la mente nublada aunque solo me he bebido dos cubatas. Me noto los labios entumecidos y bailo al ritmo de la música. La mayoría de la gente ya se ha marchado y junto a ellos, Ángela. La chica es muy simpática y se nota que quiere mucho a Mateo. Espero poder conocerla mejor.
Estamos bailando en un círculo en medio del comedor y la puerta se abre. Es Hugo. Nos mira y se ríe pero cuando se da cuenta de que estoy ahí, niega con la cabeza y se va al cuarto sin decir nada. Y esa actitud ya me cabrea.
Asique como hoy me siento bien, cojo mis dos piernas y mi vaso y aunque Mateo no me ha enseñado la casa, me voy detrás de Hugo para pedirle explicaciones.
Subo las escaleras y voy a la izquierda y abro la primera puerta sin tocar.
-Se puede saber... - mierda, Abigail-uy, perdon-me rio.
-¿Qué cojones haces?-me pregunta mientras vuelvo a entonar la puerta.
Y un escalofrío recorre mi cuerpo. Su voz, como ha cambiado estos tres años. Ahora es mucho más grave y sexy. Niego con la cabeza mientras me rio y me doy un golpe en ella.
-¿Ya puedo pasar? - le digo exigente.
-Si te digo que no, vas a pasar igual-dice sin importancia.
Me pongo nerviosa porque son las primeras palabras que cruzo con él en tres años.
Abro la puerta, me sonrojo y vuelvo a entonar.
-¿Puedes ponerte algo? - le digo desde fuera. Y esque se ha quitado la ropa y va sólo con unos Calvin Klein negros.
-Tu eres la que ha subido a mi cuarto-oigo que enciende la televisión sin importarle si entro o no.
-Ponte al menos una camiseta-le insisto.
-Joder que pesada-le oigo maldecir-Qué quieres, pasa-me dice super borde.
Abro la puerta, esta sentado en una silla gamer en frente de la tele. Se ha puesto una camiseta negra, pero sigue en calzoncillos. Me sonrojo, miro hacia abajo y él, ni siquiera se gira a mirarme.
-Hola-digo con un hilo de voz-¿podemos hablar? - le pregunto, pero él sigue mirando a la televisión con el mando de la play en las manos- ¿Porqué estás así conmigo?- no me contesta- sé que me fui así sin más, pero esque no fue culpa mía- me siento en su cama pero Hugo hace como si no existiera porque no deja de mirar a la play- te estoy hablando eh- entonces se rasca detrás de la oreja como si estuviera irritado y se gira.
-Abigail, ¿no ves que te estoy ignorando? Desde que llegaste lo hago y no pararé de hacerlo-se vuelve a girar y frunzo el ceño.
-Eres un idiota Hugo Haack- él me mira de arriba abajo y encoge los hombros.
Salgo de su cuarto pegando un portazo y me voy al cuarto que hay justo al lado, entro e intuyo que es el de Mateo, dejo el vaso en el escritorio y me tumbo en la cama toda llena de rabia.
-Maldita sea- gruño antes de cerrar los ojos y quedarme profundamente dormida.
Holaa!! ¿Cómo veis el comportamiento de Hugo? ¿Qué creéis que habrá pasado para que él esté así? Pobre Abigail, se está liando mucho.
Espero que lo estéis disfrutando. Nos vemos mañana, familia❤️
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Life Haack
FanfictionMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
