Helado.

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Han venido a mi casa sin avisar. Nisiquiera ha pasado media hora desde que me he ido de su casa.
Al menos mi abuela podría haberme mandado un mensaje para que me cambiará y no aparecer con estas pintas.
-Hemos decidido venir a verte- dice Mateo con una sonrisa en la cara.
-Ha decidido- recalca Hugo señalándolo.

Son bastante altos... O yo soy muy bajita, que es lo más probable. Es genial que se lleven tan poco tiempo. Ojalá haber tenido hermanos, pero no, soy hija única.

-Muy bien, pues ya me habéis visto- me giro y voy a cerrar la puerta pero Hugo pone el pie entre el marco y la puerta e impide que la cierre- ¿Que haces?- digo mirándole sin querer con cara de asco.
-Eres la chica más antipática que he conocido en mi vida- abre la puerta con chulería y entra por delante de mí - me caes bien, o eso creo- continúa diciendo.

Pero este chico, quien se ha creído para entrar como Pedro por su casa.
Mateo me mira un poco avergonzado esperando a que le de paso a entrar.
Respiro hondo, acabo de abrir la puerta y le hago un gesto para que entre.

-Disculpa a mi hermano, es un poco pasota, estamos en verano y...
-No trates de exculparlo- sonrío falsamente- no pasa nada.

Abigail, cambia ya el chip, parece que quieren ser tus amigos. Aunque el tal Hugo es un poco...

-Y bien, ¿porqué has venido?- se gira Mateo para sentarse en una silla.
-Vengo los veranos desde hace 3 años. - ¿¡Tres años!? - me interrumpe Hugo- ¿y como es que jamás te hemos visto?

Me quedo mirándolo un poco seria, veo como mateo le mete un codazo en la pierna y él lo mira mientras se queja.

-No te preocupes- le sonrío esta vez bien a Mateo- es normal que se extrañe. Verás, no soy muy amigable que digamos.
-Lo he notado- me vuelve a interrumpir y ya empieza a irritarme.

Respiro hondo y continuo.

-Como decía, mi padre se va de viaje trabajo y por no quedarme sola en mi casa...
-¿Dónde vives? - vuelve a interrumpirme.

Y estoy a dos segundos de tirarle un vaso a la esa cabezota rubia que tiene.

-Soy británica- y se miran los dos a la vez- continúo, mi padre no quiere dejarme sola allí...
-Normal
-¡Quieres callarte! - acabo alzando la voz.

Y se me quedan los dos mirando como si tuvieran miedo.

-Perdón-digo seguidamente- odio que me interrumpan. Me estabas poniendo de los nervios.

Mateo empieza a reírse y me mira.

-Te presento a Hugo Haack, el chico más desquiciante del mundo- le quita hierro al asunto y todavía me siento más agusto cuando Hugo sonríe y saluda en modo campeón.

Espera. ¿Haack? ¿Tampoco son de aquí?

-De dónde sois- exijo que me lo cuenten.
-Nuestro padre es británico, hemos vivido bastante tiempo allí, pero nos volvimos hace algunos años por el trabajo de nuestro padre- me resuelve la duda Mateo.

Me doy la vuelta y subo las escaleras sin decir nada.

-Pero donde vas- me dice Hugo desde abajo.
-Tendré que cambiarme,¿no?- me giro para mirarle- no voy a estar todo el rato con estas pintas.
-Pos vale- levanta las cejas y se va de nuevo a la cocina.

No sé cómo actuar. Tengo amigas, pero son las que he tenido siempre, no he tenido que volver a hacer amigos hasta el momento y sé que esto se me da de culo.
Cojo un vestido verdoso con flores blancas y unas Converse a juego con las flores y vuelvo a bajar. Cuando llego, Hugo se ha ido.

-¿Y tu hermano? - miro hacia los lados.
-Hemos quedado y ha decidido irse- me mira de arriba abajo mientras me contesta.
-Ah- no se que decir- en ese casa puedes irte si quieres- suspiro y me miro yo también el vestido porque no se que hacer.

Mateo se levanta, coge su riñonera y mete el móvil dentro.

-Puedes venirte si quieres- se gira y me mira por encima de las gafas de sol.

Si ya se me está dando mal conocer a estos dos, imagínate en un grupo de amigos más amplio.

-Que va, me quedo aquí estudiando- le persigo hasta la puerta.
-¿Estudiando? - suelta una carcajada que hace que me chirrien los dientes.
-Sí, cual es el problema- me cojo los bajos del vestido porque estoy nerviosa.
-Pues que es verano y está para disfrutarlo- abre la puerta- mira, este es mi número- me lo dice y lo apunto- llámame si cambias de opinión- me da un beso en la mejilla, me quedo con el ceño fruncido y se va dándome la espalda.

Nunca me había desconcentrado tanto como en estos dos días. Quiero ir, pero voy a hacer el ridículo.
Estoy sentada en la cocina, empanada mirando un punto fijo reflexionando sobre mi vida cuando llama al teléfono un número desconocido.

-Quién- digo seca.
-Eeeehh, a mi no me hables así- mierda, quien le ha dado mi número a Hugo, si nisiquiera se lo he dado a Mateo antes- vente, estamos tomando helado.
-Esque... - me pongo a temblar como esta mañana- no se ir- me excuso.
-No pasa nada- se rie- ya voy yo a por ti.

Y me cuelga. Maldita sea, ya me han liado.


Holaa!! Siento que sea un poco corto. Espero que os guste y lo disfrutéis. XX

Life HaackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora