Estoy haciendo la maleta para irme todas las navidades a Reino Unido y estoy más feliz que nunca porque Hugo se viene conmigo. Hablamos con Mónica y, cuando vio que no le di nada de importancia al tema tabú de su hijo, se puso a llorar y me dijo que no hacía falta ni que se lo preguntara, que dejaba que Hugo se viniera conmigo al fin del mundo con los ojos cerrados.
He optado por no contarle nada a mi padre de momento, seguramente le sentaría muy mal y nos obligaría a separarnos y veo, como veo que Hugo está poniendo el 100% de él para mejorar, lo dejaré pasar por alto, al final, a todos nos gusta que nos den oportunidades.
Suena el timbre, voy corriendo y abro. Es mi rubio favorito. Volamos esta noche a las cuatro de la mañana,no porque fuera más económico, que también, si no porque así aprovechamos todo el día allí.
Abro la puerta y ahí está Hugo, con su pelazo rubio recién cortado, una sudadera blanca de Nike que resalta el poco moreno que le queda de verano, un pantalón de chándal a juego negro y unas chancletas con calcetines.
-Vienes preparado total para parecer guiri-me rio y le doy un beso en los labios.
-Tengo que adaptarme, rubia-me sonríe entrando.
-Oye, ¿sabes que nos vamos doce días? - le digo frunciendo el ceño al ver su maletita negra.
-Sí, hasta año nuevo, ¿no? Reyes lo pasamos aquí-me mira fijamente.
-Sí, es solo que no llevas nada de maleta-le explico.
Para en seco en medio del pasillo, se da la vuelta y me mira con el labio inferior sacado.
-¿No tenéis lavadora? - dice serio- ¿Qué llevas tu?
Me rio por sus preguntas y niego.
-No lavamos la ropa, la usamos y la tiramos al contenedor-le digo y él también se ríe.
Cuando entramos, ve mi maleta de veinte kilos tirada en el suelo del comedor y mil prendas de ropa por todas partes.
-La madre que me parió, Abi. Doce días nos vamos. Y aunque me encantaría, no nos mudamos a vivir allí- me dice perplejo.
Cada vez que me lanza un alago, aunque sea sin darse cuenta, se me encoge el estómago y me aseguro que es la mejor persona que he escogido en el mundo.
-Bueno, son algunas cosillas que me quiero llevar. La maleta es tan grande porque también me quiero traer cosas de vuelta-le explico.
-No me sirven excusas-se rie- eres una presumida.
-Eso también es verdad-lo abrazo.
Él me coge de la cintura y yo, con mis piernas, envuelvo la suya. Lo miro, sonrío y le doy otro beso.
-Tengo muchas ganas de que conozcas a mi familia y demás amigos-sonrío mientras Hugo se sienta en el sofá y me deja encima de él.
-Y yo de que me la presentes, aunque si es igual que tú... Macarena-suspira y yo le doy un golpe en el brazo.
-Me he traído la cámara. Para grabar el viaje y eso, iremos a visitar cosas y eso, ¿no? - me pregunta interesado.
-Vamos donde tu quieras, pequeño-le digo apartando su flequillo de la frente.
-Anda pequeño-dice exagerando.
-Más que yo, sí- sonrío.
El me coge, me tumba en el sofá y me deja debajo de él.
-Retíralo- me exige.
-No-me río.
Hugo me coge por la cadera, me hace cosquillas y seguidamente nos dejamos llevar.
Me despierto, son las dos y media Nos fuimos a dormir a las nueve porque hoy teníamos que levantarnos a esta hora. Me levanto sin despertar a Hugo y me ducho. Cuando salgo, me visto, seco mi pelo, lo recojo en un moño y me pongo un chándal cómodo.
Voy al cuarto y enciendo la luz de la lamparita.
-Hugo-digo con un hilo de voz-tenemos que irnos, levántate-le doy un beso en la mejilla y él se despereza.
-Hola-dice estirando los brazos.
-Buenos días-sonrió poniéndome una chaqueta.
-Días dice- se ríe levantándose.
-¿Preparo café mientras te duchas?
-¿Ya te has duchado? ¿Sin mi? - dice negando con la cabeza.
-Esque si no, nos entretenemos mucho y tenemos prisa, hay que llegar una hora antes. Hay que facturar-le explico.
-Son dos horas antes-me mira nervioso.
-Somos VIP- le sonrio- nosotros una hora. Date prisa, venga-le digo pegándole una palmada al culo cuando sale por la puerta.
No sé en qué momento hemos llegado a comportarnos como una pareja que lleva viviendo junta años, pero me encanta,y todavía más cuando lo conozca mi familia.
Estamos en el avión, sentados el uno al lado del otro, esperando que el avión despegue. Nos ponemos los auriculares, los vinculamos y nos ponemos a ver una película que hemos descargado antes de venir.
Hay muchísimas nubes en el cielo, esta lloviendo y veo relámpagos de lejos. Hugo lleva puesta su capucha de la sudadera e intuyo que quiere evitar mirar por la ventanilla.
-¿Me cambias el sitio? - le digo-me gusta ver el cielo así-miento. Pero esque verlo como le dan escalofríos cada vez que aparece un rayo me está poniendo nerviosa a mi.
Antes de que pueda acabar la frase, él ya se ha levantado para que pase por detrás.
-No sé cómo aguantas esto-me dice negando-da muy mal rollo.
-Me he pasado la vida viajando-miro por la ventanilla-esto no es nada comparado con lo que he llegado a ver-le explico.
-Yo también he viajado mucho-me dice chulito- solo ha Japón tuvimos un poco de turbulencias. Los demás viajes, coser y cantar-mira la pantalla del portátil.
Mis piernas están puestas sobre las de Hugo y el tiene la mano encima de ellas. Estamos viendo Géminis de Will Smith y de repente, el avión empieza a tambalearse cuando se enciende la luz de los cinturones.
-Por favor abrochense los cinturones, vamos a pasar por una zona de turbulencias. Rogamos mantengan la calma, en unos minutos habrán acabado-nos dicen por un megáfono.
Me abrocho mi cinturón y cuando miro, Hugo está tan nervioso que acabo abrochándolo yo.
-Rubio-le digo girando su cara con mi mano-está todo bien.
Él asiente pero me aprieta la mano, yo hago lo mismo para que se relaje pero, cuando las ventanillas se bajan todas de golpe, se que esto va para rato. Entonces el avión empieza a descender de una manera brutalmente rápido.
Estamos cayendo.
¡Buenos días, tardes, noches!
¿Cómo estáis, familia?
¿Qué va a pasar con el avión?
¿Habéis viajado en avión? ¿Habéis tenido turbulencias?
Espero que os esté gustando y estéis disfrutando de la historia.
¡No os olvidéis de la 🌟 si es así!
Un beso, nos vemos mañana!! ❤️
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Life Haack
FanfictionMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
