Hemos cogido el coche a las seis en punto de la mañana, como mi padre me dijo. Otra cosa no, pero los Baker somos muy puntuales.
Llevamos al rededor de cinco horas sentados y mi trasero ya está cuadrado, pero aguanto como una campeona hasta que mi padre diga de parar, si es que lo dice.
Llevo puesto un pantalón de pijama y un top a juego, total, quien me va a ver.
Dylan y yo hemos estado hablando todo el tiempo, creo que me gusta aunque ayer la cagué yéndome del bar donde estábamos. Sé que no le ha dado nada de importancia, y eso todavía me gusta más. Bloqueo el teléfono y miro al frente.
-Vas a presentarte con esas pintas en casa de tus abuelos-me dice mi padre mirando la carretera.
-Papá, no me va a ver nadie más-sonrío-dijiste que fuera cómoda-le miro y nos reímos los dos.
Sé que esto me va a venir bien, yo descansaré mi mente y así también veo a mi familia, aunque eso implicará ver a Flor y Javier, pero no creo que resulte tan difícil porque sé a ciencia cierta que sus nietos están con su padre de viaje.
Me he quedado dormida, el camino se me está haciendo eterno pero cuando abro los ojos, ya reconozco donde estamos, hemos llegado. Mi padre ha hablado con mi abuela, la cual está emocionadísima por vernos. Yo, en un intento por arreglarme lo más mínimo, suelto mi pelo, pero lo descarto cuando empiezo a sudar, asique lo vuelvo a recoger en un moño alto. Me pongo mis chanclas de Calvin Klein y me preparo para salir.
Tengo muchísimas ganas de ver a mi abuelos, la última vez que los vi no me fui con una buena despedida.
Y ahí están, justo como los esperaba. En la puerta de pie ansiosos por verme asique, antes de que pueda parar mi padre el coche, me tiro a la calle y los abrazo como si del final del mundo se tratara.
-Abuelooos- les grito dándoles un abrazo.
-Ay, Abigail-responde mi abuela llorando.
-No llores, Charlotte-le digo acariciándole el pelo mientras me cae una lágrima por la mejilla.
-¿Qué son estas pintas? - me dice mi abuelo riéndose.
-Dijo papá que fuera cómoda-le devuelvo la sonrisa.
-Fue un error decirle eso-se ríe mi padre bajando las maletas.
Mis abuelos se quedan callados, asombrados por la risa de mi padre y esque, lo que no saben, es que los dos hemos cambiado muchísimo. Nos hemos apoyado y dado la mano en todo momento y ahora, él es más feliz y yo, aunque no lo estoy, lo aparento genial.
-Y bien, ¿qué os depara por aquí? - dice mi abuela secándose las lágrimas.
-Digamos que hemos venido a despejarnos los dos-contesta mi padre. Pero se que en realidad se refiere a mi.
-Venimos un tiempo indefinido, aunque no más de lo que queda de verano, tengo he cumplir-sonrío cojiendo mi maleta.
-¿Y el baile? - dice mi abuela-seguirás practicando aquí-me afirma.
Yo le niego con la cabeza.
-Me he tomado un año sabático-me giro porque sé que se van a asombrar.
Ellos no dicen nada, cuando estoy por detrás, giro la cabeza y veo como mi padre les dice que necesito tomar decisiones por mi misma. Y tiene razón y me encanta que lo respete. Las prácticas en el hospital están siendo súper duras aunque sé que va a valer la pena, los estudios ocupan la otra parte de mi tiempo y ahora mismo, no tengo espacio para el baile. Aunque sigo entrenando en casa una vez a la semana y lo retomaré de nuevo en cuanto tenga más tiempo.
Subo a mi habitación y me lleno de recuerdos. Un día, los chicos estuvieron cinco horas conmigo intentando convencerme de que debía salir a pasarlo bien en vez de quedarme en casa, claro que al final Hugo, que por entonces tenía el pelo súper rubio, me convenció.
Suspiro y lo quito de mi mente, no debo pensar en ello.
Deshago mi maleta, respondo a Dylan y le digo que, aunque me he venido un tiempo indefinido, podría hablar con mi padre para que viniera unos días. Cosa que dudo porque desde que no veo a Hugo, mi padre se ha vuelto un poco insensible en esas cosas. Supongo que me ha oído llorar demasiadas noches.
Cuando acabo, me meto en el chat de Paula y un poco nerviosa le escribo.
Paula Isla.
Paula! ¿Cómo estás? , cuando tiempo. Mira que he venido a pasar un tiempo con mis abuelos y era para saber si estáis aquí, ¿nos vemos?
Paula me contesta al instante.
Paula Isla.
No me lo puedo creer. Abii!! 😍 Geniaal. Sí, estamos aquí hasta final de verano. Hemos quedado con los chicos para cenar, te paso a buscar a las ocho. Tengo muchas ganas de verte!!
Cuando me dice los chicos el corazón se me encoge, pero sé que se refiere a los demás. Le contesto con corazones y miro la hora. Me acuesto a dormir la siesta después de comer y me quedo totalmente dormida. Cuando me levanto, me calzo con unas mallas ciclistas, un top que deja ver mi ombligo y una americana morada clarita porque aquí por las noches refresca. Me hago un moño bien tenso y está vez me pongo mis gafas de vista porque quedan muy bien con este outfit.
Cuando salgo, ella y Maria están esperándome en la puerta, miro a mi padre, me da las llaves de casa y salgo corriendo a darles un abrazo.
-No me lo puedo creer, que guapa que estas-me dice Maria dándome un beso.
-Vosotras también, os he echado de menos-sonrío un poco triste.
-Vamos a cenar donde siempre, con suerte este año no ha venido tu amiga-se ríe sarcástica.
-Menos mal, no estoy para más movidas-me río.
Estamos bajando una cuesta que lleva al bar que, al final hemos bautizado como nuestro bar, contándonos cosas que han pasado todos estos años, por un momento he pensado en contarles lo de Hugo, pero he decidido dejarlo para más adelante.
Bajamos tranquilamente y cuando llegamos a la mesa de los chicos, se giran y cierro los ojos.
-No me habéis dicho que estaban aquí los Haack-digo con mi corazón a mil por hora.
-¿Y qué más da? - dice Paula con indiferencia.
-Debo irme.
Y sin ninguna explicación más, me doy la vuelta y salgo andando rapidísimo, mientras mis lágrimas desbordan sin ninguna razón.
Yo tendría que ser fuerte, debería haber superado después de siete meses que no volveré a estar con Hugo. Pero lo veo ahí sentado, más fuerte que nunca, con una camiseta de Calvin Klein blanca que le regale yo que a penas le cabe por los brazos y me derrumbo.
Empiezo a andar más rápido, saco el teléfono para llamar a mi padre cuanto antes y contarle lo que ha pasado, pero no puedo porque una voz hace que me pare.
-Abigail, abuelo John murió- dice Hugo.
Yo me paro, respiro hondo y me preparo para girarme cara a él.
Voy a tener que pedir primero disculpas pero llevo semanas muy muy muy ocupada. 🙏
Quiero deciros que prometo subir muchisimo más frecuente, pero a partir de ahora solo los sábados. Para que lo tengáis en cuenta.
¿Qué pasará ahora que Abi ha vuelto a ver a Hugo después de siete meses?
¿Está preparada para ello?
¿Conseguirá Abi perdonar a Hugo?
¿Qué pasará con Dylan?
Iremos respondiendo estas preguntas un poquito más alante.
No os olvidéis de darle a la 🌟 si os esta gustando y dejarme en los comentarios qué esperáis.
Nos vemos el sábado, familia❤️
ESTÁS LEYENDO
Life Haack
FanfictionMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
