Hemos subido al avión, ya casi anochece aunque no es muy tarde. Hugo va pegado a la ventanilla y yo en el asiento del medio. Saca su MacBook, lo enciende y pone una película que hemos descargado antes de salir de casa. Yo me coloco una sudadera que llevo en la mochila de mano porque dentro del avión, hace mucho frío. Él me mira y me sonríe.
-Has hecho lo correcto, Rubia-me acaricia el hombro.
-El caso es que no quería irme. Quiero ver como va creciendo el bebé de Kim, si será chico o chica-miro fijamente al asiento que tengo en frente.
-Podemos ir viniendo-me anima.
-Sí, pero no es lo mismo, ahora dentro de unos días empezaremos clases de nuevo y, ¿hasta cuando no podemos venir? - levanto una ceja.
-Pues hasta... Semana santa-pone cara de que tengo razón-bueno, siempre podemos escaparnos algún finde-me sonríe y me enrolla con su brazo.
-Sí, eso es verdad-suspiro.
Apoyo mi cabeza en su hombro y casi no ha despegado cuando me quedo dormida.
Despierto porque oigo como Hugo me abrocha el cinturón, he dormido todo el vuelo. Me desperezo, me rasco los ojos y lo miro.
-Ya aterrizamos-me dice con la capucha de su sudadera puesta.
-¿Ya? Se me ha pasado rápido-sonrío.
-Has estado roncando todo el tiempo. A mi también se me pasaría rápido-dice sacando su labio inferior.
-Yo no ronco-digo ofendida mientras me rio.
-Sí lo haces-me contradice.
-Oye- le pego un golpe en el hombro y reímos los dos.
-Oye tu. Duermo contigo prácticamente todos los días. Roncas-me enseña los dientes.
-Tu también-digo levantando una ceja.
-Ya, pero yo lo admito-me mira sonriente mientras me toca la nariz con el dedo índice-pero menos que tu.
Yo me giro un poco roja y también me pongo mi capucha de la sudadera, que es de Hugo.
Nos hemos desabrochado los cinturones, cogemos las maletas de mano y nos bajamos del avión. Hace frío, el aire choca contra mis facciones de la cara y hace que la nariz de me hiele más de lo que estaba dentro del avión. Esta lloviendo, hace mal tiempo. Hugo me coge de la mano y nos dirigimos para coger nuestra maleta facturada.
Entramos y la cinta empieza a escupir maletas a tutiplen, pero la nuestra no está.
-A veces tardan en salir, hay muchísimas dentro del avión-dice Hugo cogiéndome por la cintura.
Yo no le respondo porque estoy muy cansada. Solo asiento y espero a que salga nuestra maleta para meternos en el coche de Mateo e irnos a alguna cama cómoda a dormir. Estamos ahí, los dos de pie inmóviles, muertos de frío, con nuestras mochilas en los pies y abrazados esperando a que nuestra maleta compartida salga, pero no lo hace. Miro mi reloj, han pasado más de veinte minutos, la gente se ha ido, pero nuestra maleta no aparece. Me separo de Hugo haciéndole una caricia en la espalda y lo miro cruzando mis brazos.
-La maleta no va aparecer, Rubio-me aprieto mis sienes cansada.
-Dale unos minutos, Mateo tampoco me lo coge. Podemos esperar hasta que me llame-me propone.
Si la maleta de ha perdido, me enfadaría mucho. Llevo regalos para todo el mundo y mis maiots de baile, ropa y cosas de Hugo. Pero si tengo que mirar el lado positivo, decidí meter mi MacBook en la mochila de mano por si hacía algo.
-Llamaré a papá para que pregunte por ella porque no va a aparecer-le digo desbloqueando el teléfono.
Me aparto un poco de Hugo porque él está llamando a Mateo porque no le contesta. Cuando han sonado tres tonos mi padre descuelga.
-Abigail, que ha pasado-me dice mi padre preocupado.
-Creo que hemos perdido la maleta. Llevamos aquí como media hora, todo el mundo se ha ido ya y nuestra maleta no ha aparecido-suspiro-por si podías llamar o mirar a ver dónde está-le explico.
-Dame unos minutos, llamaré a ver donde está y la recuperaremos. ¿Llevabais algo importante dentro? - me dice con voz seria.
-No, nada que no podamos comprar. Creo que los cargadores del teléfono. Lo demás era ropa y regalos-le digo.
-Voy a mover cables. La tendréis en el mínimo tiempo posible-me dice y luego me cuelga.
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Life Haack
FanfictionMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
