Me despierto porque necesito ir al baño. Miro hacia el techo y recuerdo las caricias de Hugo.
Miro a mi izquierda.
Hugo está boca abajo con los ojos cerrados y con las sábanas por la cadera.
Sonrío.
Veo su torso desnudo con los destellos de la luna que entran por el ventanal.
Me miro.
Su camiseta de Nike la llevo yo puesta.
Y vuelvo a sonreír. Esto tenía que pasar en algún momento y los dos lo sabíamos. Esta atracción que sentimos el uno por el otro es especial.
Y no hace falta que le pongamos nombre a esto que tenemos. Ni fecha tampoco. Creo que somos felices así.
Me incorporo, me pongo sus zapatillas de estar por casa y salgo al pasillo para ir al servicio. Salgo rascándome los ojos cuando oigo llantos abajo.
Frunzo el ceño y me asomo por el hueco de la escalera.
Abril está sentada en el último escalón llorando. Pongo mis ojos en blanco y bajo.
-Que haces aquí-susurro-son las cinco de la mañana-me quedo de pie a su lado esperando una respuesta.
-Esque no puedo dormir-se limpia las lágrimas al verme.
-¿Qué te pasa?- le pregunto por cortesía porque en realidad, no me importa mucho.
-Esque sigo pensando en lo que ha pasado hoy-me dice.
-Ayer-le corrijo-pasó ayer.
-Pues ayer.
Suspiro y aunque no me gusta la idea de relajarla, me siento a su lado, envuelvo mis rodillas con los brazos y la miro.
-Mira. No puedo perdonarte lo del colgante porque va en contra de mis principios-le empiezo a explicar y ella ahora aún más sus lágrimas.
-Lo siento muchísimo, me dice. Yo no sabía que era de tu madre-trata de convencerme.
-Pero esque aunque no fuera de mi madre, no tendrías que haberlo hecho-niego.
-Ya lo sé. Solo tenía envidia-me mira.
-Envidia, de qué- frunzo el ceño.
-Abi, eres una chica perfecta. Eres guapa, delgada, rubia, ojos verdes... - empieza diciendo mis cosas físicas.
-El físico no es importante-le quito importancia-yo también tengo defectos.
-Ya. Pero eres lista, trabajadora, bailarina, no faltas al respeto, hablas varios idiomas-numera con sus dedos.
-Esas cosas me las han inculcado desde que soy pequeña-le digo poniendo mi mano en su rodilla porque, después de escucharla, me doy cuenta de que es una chica que tiene complejos-tienes que aprender a quererte tal y como eres. Yo no me paso el día comiendo verduras para mantenerme en forma. Yo no estoy con Hugo porque te guste a ti-la miro.
-Ya, pero te haces ver-se limpia las lágrimas.
-Porque nos tenemos que hacer ver, Abril. Nosotras no somos menos que nadie. Ni tienes que hacerte pequeña porque un chico te haya dejado y no tienes que pensar que igual eres tu la mala-suspiro-todo pasa por algo. Y no puedes estar tú vida lamentándote porque no te has salido con la tuya.
La vuelvo a mirar y esta mirándome fijamente y asintiendo.
-Haz tú vida y haz lo que a ti te de la gana-la cojo del hombro- y a los demás, que les den-sonrío aunque vemos muy poco.
-Gracias Abigail-coloca su cabeza en mi hombro-¿me perdonas?
-No puedo perdonar lo que has hecho a mi collar-la miro-pero prometo que si tu relajas tus humos, yo también lo hare- le acerco la mano y ella me la aprieta.
Me subo de nuevo al cuarto de Hugo pero no puedo dormir. No entiendo como Abril puede ver competencia en mi. Si yo nisiquiera he intentado llamar su atención. Si es la primera vez que mantengo una conversación normal con ella.
Suspiro y cruzo mis brazos boca arriba mientras estoy tumbada. Hugo se revuelve y me mira con los ojos entrecerrados.
-¿Qué pasa? - dice mirándome- es muy pronto, ¿no?
-Sí. Son las cinco-me giro y lo miro-he estado hablando con Abril-me acerco a él.
-¿Ya habéis discutido? - dice con voz ronca.
-No- digo indiferente-hemos hablado-lo miro y sonrío.
Hugo levanta las cejas y sonríe. Me envuelve con sus brazos y empezamos a hablar de lo que hemos hablado Abril y yo, pero me quedo dormida antes de que podamos acabar.
Nos hemos levantado a las ocho de la mañana. Daniela me ha dejado un chándal y nos hemos ido a correr Hugo, Mateo y yo. Es domingo, hace un día precioso aunque se nota el poco frío que hace aquí.
-Para-suspira Mateo-no puedo más.
Me giro y me río.
-¡QUE POCO FONDO! - digo trotando.
-Cagao- le dice Hugo aunque él también está muy agitado.
-Volvamos por favor. Me va a dar un infarto-se limpia Mateo el sudor de la frente.
-Va, otro día más-me dice Hugo apoyando a su hermano porque tampoco puede más.
Me rio y empiezo a correr hacia su casa.
-No podéis conmigo-continúo corriendo.
No hemos ido muy lejos en comparación con lo que yo suelo correr, pero hasta que se cojan a mi ritmo, tardaré unas semanas.
Hemos cambiado y ahora en vez de correr, andamos.
-Pero ya... - nos pregunta Mateo.
-Callate, perro-le dice Hugo.
-¡Va!- exige saber Mateo.
-Sí, Mateo. Ya nos hemos acostado.
-Aabi- me mira Hugo con los ojos abiertos.
Mateo me ríe y niega con la cabeza.
-Bueno sí, pero no vamos a dar más explicaciones-recalca Hugo.
Nos estamos riendo, giramos la esquina y el coche de mi padre esta en la puerta. Les pego en el pecho y los hago retroceder.
-Mierda, mierda-digo en voz baja-es mi padre-me pongo las manos en la cabeza.
-Bueno, y qué-me dice Mateo.
-Que como me vea aquí, me va a matar-mi pulso va acelerado y estoy muy nerviosa.
-¿Te va a matar porque tienes amigos?- me dice Hugo.
-Sí- le digo abriendo los ojos.
-No- me copia él- ¿que padre en su sano juicio reñiría a su hija porque tiene amigos? - continúa mientras pasa por delante de mí y se dirije hacia casa.
-El mío - digo en voz baja.
Buenaaas! Siento publicar más tarde. Hoy he tenido el día muy liado! 😅
¿Qué creéis que pasará con el padre de Abi?
¿Qué os parece que Abi haya decidido aceptar las disculpas de Abril?
Espero que todos estéis genial, familia. Hasta mañana!! ❤️
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Life Haack
FanfictieMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
