Mi padre siempre me ha enseñado a ser precavida. No me fio mucho de la gente a simple vista, debo conocer antes de abrirme. Haber tenido una vdia donde no hay una figura materna y la paterna está siempre de viaje de trabajo, me ha ayudado mucho a valerme por mi misma. A saber lo que quiero sin necesidad de que alguien me aconseje. Quizá por eso hoy en día soy así. Me irrita que la gente me diga lo que debo hacer porque siempre he hecho lo que he creído conveniente.
Cuelgo el teléfono, me pongo a hiperventilar y mi frente se llena de una capa fina de sudor. No puedo hacer esto.
No sé cuanta gente va estar allí, no sé cómo son. ¿Y si no les caigo bien? ¿Y si no se que decir en algún momento?
A juzgar por lo poco que he conocido hoy a Mateo y Hugo, parece que son bastante abiertos. Espero que los demás sean así.
No me ha dado tiempo a decir que no a Hugo porque me ha colgado asique intuyo que no tardará en venir asique no voy a llamarlo para decirle que no puedo ir, porque se reirá como ha hecho en todas las ocasiones que he hablado antes. No necesito cambiarme porque ya lo he hecho antes de que se fueran, pero si que cojo un bolso de Guess blanco para meter mis cosas dentro, me hago un moñete algo desarreglado, abro la puerta para que Hugo pueda entrar y me siento a esperar en una silla de la cocina.
Estoy mirando el móvil, han pasado 10 minutos desde que me ha colgado y yo estoy mirando el Instagram.
-¿Se puede? - grita desde la puerta- bueno y si no, voy a entrar igual- se ríe él solo.
-No te he contestado- miro hacia atrás.
-¿Y porqué has dejado la puerta abierta? - mira la puerta y seguidamente a mi.
-Es igual- evito la pelea- yo no puedo hacer esto- me giro sentada para dirigirme a él- yo no soy como vosotros. Yo no llego y pum-trato de explicarme- ya llego y de repente quedar con gente que no conozco, hablar de algo que a lo mejor no sé qué decir- le miro a los ojos pero me mira como si no me entendiera- ¿me estoy explicando bien?
-Supongo que sí- hace un gesto raro con la cabeza- esque creo que te complicas demasiado la vida. Simplemente sal y hazlo. Una vez lo hagas, ya será siempre lo mismo- se gira como si no le interesara- vámonos anda.
-Que no puedo- me bloqueo.
-No me hagas sacarte a rastras- se gira, cruza los brazos y suspira.
-¿Os están obligando mis abuelos a hacer esto?- me agarro a la silla.
-A nosotros no nos obliga nadie a hacer nada- se arrima a mi y extiende su mano para que se la de- yo niego con la cabeza.
-Y porqué tanto interés por que vaya- le quito la mano de delante de mi.
-Porque eres joven y tienes que vivir- vuelve a extender su mano- o sales por las buenas o sales por las malas.
-Yo puedo quedarme aquí estudiando, se me da genial- le giro la cabeza quitándole peso al tema.
Sopla fuerte, se menea hacia alate y hacia atrás y suelta un "tu lo has querido" antes de cogerme del brazo y empezar a arrastrarme.
La silla se viene conmigo. Me está entrando un poco de pánico. Se que lo hace por mi bien, pero no quiero cagarla.
-Por favor Hugo- le digo.
-Vaaamos- me sigue tirando.
-Vale, vale ire- le digo para que me suelte.
-No te creo- ladea la cabeza y achina los ojos.
-Solo déjame que coja el bolso y el móvil suspiro, lo cojo todo y salgo por la puerta con él.
-Menudo numerito me has montado- se ríe mientras niega con la cabeza.
-Soy un poco diferente- cierro la puerta- supongo.
-Eres rara de cojones. Y solo llevas aquí un dia- me espera y cuando estoy a su lado, empezamos a caminar.
Hemos ido la mayoría del tiempo callados en el camino salvo algunos detalles que me ha explicado del pueblo. Hemos andado diez minutos y casi hemos llegado, veo a Mateo sentado en una mesa junto a tres chicas y dos chicos más y, si tu viera un desfibrilador ahora mismo, tendría que utilizarlo porque el corazón se me va a salir del pecho. Me quedo parada y giro una esquina antes de que me vean.
Hugo se para en seco, gira la cabeza y frunce el ceño mientras me mira.
-Mira Abigail- suspira y viene hasta a mi- yo era muy parecido a ti- me pone una mano en el hombro- si yo he podido, tu también puedes. Son todos muy amigables, seguro que te caen bien- me sonríe y veo que seguro ha llevado aparato por los menos dos años.
-No le contarás a nadie mi numerito, ¿verdad? - le digo ya relajada.
-Ah no, por ahí no voy a pasar- se gira y empieza a andar dándome la espalda- lo contaré todo.
-Espera Hugo, no por favor- digo empezando a correr detrás de él.
Estoy sentada entre Hugo y Mateo, me han presentado a todos. Me han preguntado bastantes cosas y no estoy tan incómoda como esperaba. Pero estoy callada porque no se que decir. Están hablando entre todos, yo solo miro a la gente mientras habla. Me ayuda a conocer como son. Deben pensar que soy una chica rara, pero esque lo soy y no me importa que lo piensen.
Me he cogido un granizado de limón. Ya he dejado de temblar y espero no volver a hacerlo. Solo quiero que acabe esto ya para poder ir a bailar.
-Perdona- me dice una voz prepotente que acaba de llegar- me giro y veo a una chica morena de ojos azules- que me llamo Andrea.
-Ah, hola- digo levantándome para darle dos besos.
Si nunca se me ha dado bien congeniar con la gente, con la prepotente, muchísimo menos. Son algo que me crean nauseas. Pero voy a tratar de evitarlo.
-Yo soy Abigail- continuo. Le doy dos besos y me vuelvo a sentar.
Mateo me mira y sonríe de medio lado. Automáticamente se acerca a mi pero yo me alejo.
-Ven tonta - se ríe y acerca su cara a mi oído- lo estás haciendo guay.
Veo que Andrea se sienta en frente mía y me mira con un poco de superioridad.
-Gracias- me rio con Mateo.
-Y bien- interrumpe toda la mesa que estaba hablando- como os ha ido el año, cuanto tiempo sin veros- trata de llamar la atención.
A juzgar por el rostro de Mateo, intuyo que no le cae muy bien y Hugo y todos los demás simplemente se miran entre ellos. No tengo yo todas conmigo de que sea bienvenida en este grupo.
-Pues bien, estudiando y eso- dice un chico que se llama Andrés.
-¿Este año no vienen tus amigos? , Mateo- me mira sonríe y continúa- veo que habéis hecho nuevas amigas.
Va a continuar hablando pero Hugo le corta.
-Sí- coge una cucharada de su helado de chocolate y se lo mete en la boca- y la verdad es que es súper simpática.
Como miente. Yo soy todo menos simpática.
-Y cuanto tiempo te quedas, de dond eres- empieza a preguntarme.
Y yo me pongo nerviosa porque esa chica me transmite muy malas vibraciones. Todos me miran, creo que menos ella, habían entendido que necesito ir por a poco y excepto algunas preguntas, me han dejado que me adapte bastante bien, sin presiones ni prisas.
-Em... - empiezo a temblar- todo el verano- empiezo a tartamudear un poco.
-Todo el verano que- levanta una ceja muy desagradable.
Hugo y Mateo me miran. Mi gesto ha cambiado.
-La ceja, la ceja- dice Hugo.
Y así es, tengo la mecha muy corta y en cuanto me enfado, la ceja derecha siempre se enarca.
-Que me quedo todo el verano- respondo en su mismo tono- doy británica, que más quieres saber, ¿mi grupo sanguíneo?- apreto la mandíbula.
-Guapa, relájate. Solo venimos aquí a pasarlo bien, ¿no? - se queda mirando a todo el mundo.
Nadie dice nada. Todo el mundo mira serio a Andrea. Paula me mira, me sonríe y vuelve a mirarla.
-Andrea, no vengas a picar como todos los años que conoces a alguien, por favor. Vamos a pasarlo bien- dice amablemente.
-Mira, mejor me voy con Jessica, porque veo que con vosotros no se puede- sin decir nada más, coge su riñonera y se va.
-Ella es así- dice Maria- le gusta llamar la atención. Hace tiempo que para nosotros no es del grupo, pero se une y nos sabe mal por todo el tiempo que llevamos juntos.
-No os preocupéis. Yo tengo la mecha muy corta y no quiero que penséis nada malo de mi, es solo que ese tipo de gente se me atraganta-sonrío.
Y cuando me doy cuenta, estoy hablando sin temblar y agusto.
Son las diez de la noche. Mi abuela me ha llamado para decirme que ya habían llegado que si iba a ir a cenar pero lo cierto es que estoy tan agusto que, si se quedan a cenar, me quedare con ellos. No sé cómo he logrado hacer esto. Me cuesta tanto que a veces no disfruto. He estado hablando un poco de mi porque me han preguntado para conocerme. Nos hemos echado unas risas mientras nos contaban anegdotas del pasado.
Hugo me mira y asiente con la cabeza y yo le pego un puñetazo en el brazo de broma.
Me gusta este verano, creo que promete.
Uno súper corto y el otro súper largo. Lo siento.
Intentaré que sean más o menos igual
ESTÁS LEYENDO
Life Haack
FanficMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
