Una blusa blanca con un top negro abajo, una falda pantalón y unos zapatos con tacon ancho, eso es lo que me he puesto. He recogido mi pelo en un moño bajo y he colocado una diadema finita al principio de mi cabeza.
He de decir que mi padre se ha alegrado tanto de que salga a la calle con gente que me ha pedido que invite yo a quien quiera que vaya, yo he puesto los ojos en blanco, no es necesario que me deje caer que he sido una antisocial todo este tiempo, necesitaba espacio.
Miro el reloj, son las ocho menos cinco. Estoy nerviosa, pero con ganas. Me apetece mucho conocer a Dylan y que me enseñe más mundo del que tengo, que desde luego es poco.
Suena el timbre, salgo corriendo de mi cuarto y cojo pasados dos segundos.
-¿Sí? - digo un poco agitada.
-Soy Dylan, he tenido que llamar a todos los timbres, no me habías dicho donde vivías-dice mientras se ríe.
-Ya bajo-digo sonriendo.
Me miro una vez más al espejo y cuando me giro, mi padre me está mirando desde la mesa del ordenador, con las gafas en la punta de la nariz y con media sonrisa.
-¿Que? - digo un poco avergonzada.
-¿No le habías dicho donde vivías?
-Una tiene que ser dura-digo y nos reímos.
-Estas preciosa. Ahora ve a pasarlo genial-me dice.
Le doy un beso en el aire, cojo mi bolso y salgo por la puerta. En el ascensor sonrío pero se me hace un nudo en la garganta porque Hugo me viene a la cabeza. Espero que no vayamos a ningún sitio que frecuentábamos. Lo echo de menos, sí, pero todo aquello es pasado.
Salgo del ascensor y Dylan esta ahí, apoyado en la puerta con una camisa azul y unos vaqueros negros.
-Vaya, cualquiera diría que eres la misma de esta mañana-me mira de arriba abajo.
-Lo mismo digo-sonrío y le doy dos besos-¿donde vamos? - le pregunto al instante.
-A un bar que está guapísimo-dice exagerando sus palabras-seguro que te encanta.
-Eso espero-digo suspirando.
Esta vez no he cogido mi coche, él mismo ha venido en el suyo. Me ha ofrecido asiento y luego se ha sentado y ha empezado a conducir.
-Y bien, ¿Qué puedo saber de ti? Al menos ya sé en el número que vives-sonríe.
-Tengo diecinueve años, eso también lo sabes-sonrío-vivo aquí hace unos meses, eso también lo sabes- le digo irónicamente.
-Vaya, al final resulta que se muchísimas más cosas de las que pensaba-dice dándose un golpe en la cabeza.
Yo me rio mirando al frente y luego me quedo en silencio.
-¿Y de ti, que puedo saber? - le digo curiosa.
-Que me llamo Dylan, tengo veintiún años, vivo con mi madre cerca de aquí, tengo un hermano pequeño-me mira-pero no mucho, dolo un año y medio menos, e incluso salimos juntos de fiesta-asiente con la cabeza.
"Como Mateo y Hugo" piensa mi subconsciente. Vamos, Abigail, vas a pasártelo bien, deja de pensar en ellos.
-Supongo que te llevarás bien con él-digo levantando los hombros.
-¿No tienes hermanos? - me dice y niego-esto es como todo. A veces nos odiamos, otras veces nos amamos y así hasta el fin de los días-sonríe-ahora nos llevamos bien, va a venir dentro de un rato. Hemos llegado-dice aparcando el coche.
Bajamos y vamos caminando el uno al lado del otro. En silencio, pero no incómodo.
-¿Has salido por aquí? Hay sitios muy bonitos-me dice.
-Sí, he salido. Bastante-me sonrojo.
-Que mística eres-me dice con tono gracioso.
Cuando entramos al pub donde ha quedado con sus amigos, miro a todas partes. Las paredes y el suelo son de madera, hay camas balinesas de color blancas por todas partes y con ellas mesas increíblemente bonitas. El sitio es maravilloso.
-¿Has venido alguna vez? - me saca de mis pensamientos.
- No, pero es precioso-le miro a los ojos- No habrá mucha gente, ¿no?- digo un poco nerviosa.
-Tu, yo, mi hermano y un amigo-cruza los dedos-prometido.
Dylan me mira un poco extrañado y esque todavía no conoce mis rarezas. Cuando llegamos a la mesa reservada no hay nadie, nos sentamos y pedimos dos cervezas para hacer tiempo.
-¿Son simpáticos? - digo apoyando mis codos en la mesa.
-¿Porqué haces tantas preguntas raras? - sonríe imitando mi posición.
Yo me echo para atrás un poco molesta pero decido no hacerle caso.
-Soy una persona que le gusta tener todo controlado por así decirlo-le explico.
-Y que lo digas-asiente-sí, son muy simpáticos. Te caerán bien asegurado-me aclara.
Y yo, aunque sigo nerviosa, me siento un poco mejor.
Estamos hablando, riéndonos y pasándolo bien. Dylan mira por encima de mi hombro y saluda, pero yo tardo unos segundos en girarme.
-Edu, bro. Estamos aquí-dice.
Después de saludar, giro mi cabeza y cierro los ojos. No puede ser. Vuelvo a abrir los ojos y ya están en la mesa. Telmo y él eran los invitados.
-Abi, este es mi hermano pequeño, Edu- me hace las presentaciones.
Y a juzgar por sus caras de asombro, yo diría que están igual de impactados que yo.
-Ya... Ya nos conocemos-digo tartamudeando.
-Abi... - dice Telmo con un hilo de voz.
-Creo que tengo que irme-digo cogiendo mi bolso mientras tiemblo.
-¿Qué? - nos mira Dylan expectantes.
-Abigail, no te vayas-me coge Edu del brazo.
-No vuelvas a tocarme-le digo soltando mi brazo un poco a la defensiva.
Y sin decir una palabra más salgo corriendo del pub sin mirar atrás. Ojalá nunca se entere nadie de esto.
Hola, hola!!!
¿Como estáis, familia? Espero que todos bien.
¿Qué os parece Dylan?
¿Y la reacción de Abi?
Espero que os esté gustando, 🌟 para saber qué sí!!!
¿Qué haríais en una situación así?
No olvidéis dejar en los comentarios que os esta pareciendo o si os gustaría ver algo distinto.
Un beso, nos vemos pronto!! ❤️
ESTÁS LEYENDO
Life Haack
FanficMe llamo Abigail. Soy británica, aunque el trabajo de mi padre me obliga a menearme por demasiadas partes del mundo. Tengo una buena vida, no me puedo quejar. Soy bailarina, calculadora, muy exigente conmigo misma y sobretodo, estudiosa. Muy estudio...
